Roxana Ortega enfrenta un juicio oral por tres presuntos abusos sexuales contra alumnos de una escuela de Trelew. La estrategia de sus abogados apunta a poner en duda que los hechos hayan ocurrido dentro del establecimiento y cuestiona el procedimiento utilizado en las entrevistas en Cámara Gesell.
Una docente llegó a juicio acusada de abusar de tres alumnos y su defensa niega los hechos Una docente llegó a juicio acusada de abusar de tres alumnos y su defensa niega los hechos
Una docente de una escuela de Trelew, Chubut, enfrenta un juicio oral acusada de haber cometido tres hechos de abuso sexual contra alumnos durante los recreos. Roxana Ortega niega las acusaciones y su defensa sostiene que los episodios denunciados no pudieron haber ocurrido de la manera planteada por la acusación.
El debate comenzó el 3 de agosto y, tras la primera etapa dedicada a los testigos presentados por la Fiscalía, los abogados Facundo Bonavitta y Oscar Romero desplegaron su estrategia con la presentación de más de 50 personas. Entre ellas declararon docentes, integrantes del equipo directivo, supervisores, auxiliares, porteros, madres de otros estudiantes y profesionales.
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Uno de los ejes de la defensa consiste en reconstruir el funcionamiento de los recreos en la Escuela 201 "Atilio Viglione", donde supuestamente habrían ocurrido los hechos.
Según explicó Bonavitta, los testimonios incorporados durante el juicio coincidieron en que los alumnos abandonaban las aulas durante los recreos y que los docentes tenían sectores determinados para controlar a los chicos.
"Queremos demostrar más allá de que no cometió estos hechos, sino que estos hechos no pasaron en la escuela. No es posible", sostuvo el abogado.
La acusación sostiene que los episodios se habrían producido durante recreos de aproximadamente diez minutos, cuando los alumnos supuestamente permanecían dentro de las aulas junto a Ortega mientras sus compañeros se dirigían al patio.
La defensa intenta demostrar que esa situación no se correspondía con la dinámica habitual del establecimiento. De acuerdo con los testimonios aportados, los estudiantes salían de las aulas acompañados por sus maestros y los docentes se distribuían por diferentes sectores para supervisarlos.
También fueron convocados los porteros encargados de entregar la merienda. Según relató Bonavitta, estos trabajadores distribuían las tazas y paneras antes del primer recreo y posteriormente regresaban a las aulas para retirarlas.
"Se les preguntó a ambos si veían gente en el aula y los dos dijeron que nunca vieron a nadie", afirmó el defensor.
Otro de los puntos centrales del planteo defensivo está relacionado con las entrevistas realizadas mediante Cámara Gesell, cuyos testimonios forman parte de la evidencia analizada por el tribunal.
Durante el debate declaró un psicólogo presentado por la defensa que intervino en el análisis de una de esas entrevistas. Según Bonavitta, el profesional cuestionó tanto algunos aspectos del procedimiento como las conclusiones de la especialista que tomó la declaración.
Entre las objeciones planteadas se encuentra el modo en que, antes de comenzar la entrevista, se habría explicado a uno de los niños la diferencia entre verdad y mentira. La defensa sostiene que tampoco se habría evaluado correctamente su capacidad para distinguir ambos conceptos antes de avanzar con el interrogatorio.
El especialista también habría señalado la posibilidad de que determinados elementos del relato estuvieran influenciados por terceros. En ese punto, Bonavitta sostuvo que debían contemplarse aspectos vinculados con el entorno familiar del menor y afirmó: "Hubo influencia de terceros, principalmente de su mamá".
El origen de la causa se remonta a 2024, cuando tres madres se presentaron en la escuela para expresar su preocupación por la conducta de la docente. Según relataron en aquel momento, sus hijos no querían regresar al establecimiento porque consideraban que Ortega tenía un trato severo y era demasiado exigente.
A raíz de esa situación se confeccionó un acta y la docente fue apartada de su cargo durante 30 días. Las familias aceptaron inicialmente la medida y los chicos continuaron concurriendo a clases.
El conflicto tomó otra dimensión cuando las madres se enteraron de que Ortega tenía previsto regresar a su puesto. Fue entonces cuando, según la versión de la defensa, se formularon las denuncias por presunto abuso sexual.
Los abogados sostienen que los relatos fueron incorporando nuevos elementos con el transcurso del tiempo. La acusación, en cambio, sostiene que los tres alumnos fueron víctimas de abusos y la causa avanzó hasta llegar al debate oral.
El tribunal también analiza otras evidencias incorporadas durante la investigación. Entre ellas figura una pericia realizada sobre el teléfono celular de Ortega. Según manifestó su defensor, en el dispositivo no fueron encontrados videos, fotografías ni otros contenidos electrónicos relacionados con los presuntos abusos.
La causa llegó a juicio bajo la acusación de tres hechos de abuso sexual simple agravado por la condición de encargada de la educación de los menores, en concurso real y en calidad de autora.
El debate ingresará en su etapa decisiva el próximo martes por la tarde, cuando se realicen los alegatos finales. Luego será la jueza María Tolomei quien deberá evaluar las pruebas y resolver la situación de la docente.
La Fiscalía todavía no definió el monto exacto de la pena que solicitará, aunque anticipó que no será superior a los nueve años de prisión. La querella, por su parte, reclamará 16 años de prisión de cumplimiento efectivo, de acuerdo con lo planteado en su acusación privada.
Ortega llega a esta instancia en libertad. Tras la denuncia permaneció cinco días detenida, posteriormente cumplió arresto domiciliario durante algunos meses y finalmente recuperó la libertad.
La decisión sobre su responsabilidad penal quedará en manos del tribunal una vez concluidos los alegatos y analizado el conjunto de las pruebas incorporadas durante el juicio.








