Sandro cumpliría 81 años: pionero del rock, ícono de la bata roja y el whisky en la frente Sandro cumpliría 81 años: pionero del rock, ícono de la bata roja y el whisky en la frente
"Sandro fue muy pionero acá. Estuvo mal visto por una cuestión de prejuicio. El rock es prejuicio. (Sandro) ayudó a mucha gente, que no se sabe. Sandro fue uno de los que compró La Cueva cuando la estaban cerrando. Una noche fuimos a verlo con Lalo Mir en el Teatro Astros, ya grande, divino. Ahí nos dimos cuenta de la postura de Sandro, que no era una postura artificial, nos recibió de bata roja y pasándose un vaso de whisky por la frente", cita Bobby Flores, músico y exdirector de Radio Nacional, durante una entrevista para el canal Carnaval Stream, conducido por Lautaro Maislín.
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Comenzar con estas declaraciones no es fortuito. Siempre puse por delante el rock, la música, la poesía y, sobre todo, el arte de Sandro de América. Hoy, 19 de agosto, el ídolo y uno de los pioneros del rock nacional cumpliría 81 años, a 16 años de su fallecimiento.
Aunque se consagró como un símbolo de las baladas románticas y, si se quiere, de una música más cercana al pop, Roberto Sánchez nunca perdió la pasión por el rock: una llama que mantuvo encendida durante toda su vida.
Si nos remontamos a sus comienzos, se puso al frente de Los Caniches de Oklahoma, un grupo formado en 1960 y con el que grabó su primer single, titulado "Comiendo rosquitas calientes en el Puente Alsina".
Luego, el conjunto cambió su nombre y pasó a llamarse Sandro y Los de Fuego. Tuvo como líder a "El Gitano", quien estaba acompañado por José Sandri en guitarra, Enrique Irigoytía en guitarra rítmica, Héctor Centurión en bajo y Armando Quiroga en batería.
"El compromiso de Sandro con el rock and roll fue absoluto. Quedó muy pegado a la caricatura de Elvis, es cierto. Pero se despegó rápidamente. Fue el primer cantante en traer noticias de la obra de Los Beatles y de Bob Dylan y el primero en grabar sus canciones casi en simultáneo con las ediciones originales de los Estados Unidos y Gran Bretaña", analizó Mariano del Mazo en su libro Sandro. El fuego eterno.
Los noventa y un nuevo acercamiento al rock
Con el paso de los años, y cuando Sandro ya se había convertido en una figura consagrada, esa relación con el rock no desapareció. Por el contrario, la complicidad con algunos de los grandes nombres del rock nacional continuó presente, lejos de cualquier prejuicio o etiqueta.
En 1991, Sandro participó en Tango 4, el álbum realizado por Charly García y Pedro Aznar. En un artículo para Clarín, Eduardo Barone recoge el recuerdo del exintegrante de Sui Generis sobre aquella experiencia:
"Fue muy gracioso porque Pedro (Aznar) en su casa es re prolijo. Nada de fumar, nada de nada. Lo estábamos esperando y le digo: 'Pedro, cuando Sandro saque la pitillera con la S decile que lo tiene que apagar'. Por supuesto que Sandro sacó la pitillera y Pedro no dijo nada. La letra de 'Rompan Todo' en castellano la hicimos yo y Pedro, y Sandro la condimentó. En un momento Pedro le dice a Sandro: 'Hay que ver cómo arreglamos esto'. Se refería al pago. Y Sandro respondió: 'Yo vine acá porque soy amigo de Charly. Y además, sabés, yo no tengo precio'. ¡Me morí! Sandro era auténtico".
La anécdota no solo muestra el enorme respeto que existía entre Sandro y Charly García, sino también esa manera de entender la música por encima de cualquier frontera. El Gitano podía compartir una grabación con Charly y Pedro Aznar con la misma naturalidad con la que podía pararse frente a su público y convertirse en el ídolo de multitudes.
Y ahí aparece nuevamente aquella frase de Bobby Flores: Sandro fue pionero, pero también fue alguien que ayudó a romper prejuicios dentro del rock. Su figura, su trayectoria y sus vínculos con músicos de distintas generaciones muestran que detrás del personaje romántico existía un artista profundamente ligado a aquella música que abrazó desde sus comienzos.
"Sandro es más groso que Elvis"
Sandro es más "groso que Elvis". Comparto y me adhiero a esta frase que podría llevarme a un debate eterno con los fundamentalistas del rock norteamericano. La verdad, no es una discusión que podría ni querría sostener.
Es más, yo pongo al frente al "Gitano" y, detrás de él, un sinfín de sonrisas, bailes, amores y canciones que seguramente sonarán hasta que se terminen los especiales en las radios y los canales de música.

Porque Sandro no fue solamente el hombre de la bata roja, el vaso de whisky en la frente, las baladas y los gritos de sus admiradoras. Fue también aquel joven que se animó al rock cuando había mucho por descubrir, que miró hacia Los Beatles, Bob Dylan y Elvis, que compartió caminos con Charly García y Pedro Aznar y que, de alguna manera, ayudó a que el rock argentino también pudiera mirarlo a él sin prejuicios.
Hoy, a 16 años de su muerte y cuando cumpliría 81 años, vuelve a sonar su voz. Y mientras haya una canción, una guitarra, una radio o alguien dispuesto a escuchar, Sandro seguirá siendo Sandro de América. El Gitano. El pionero. El que nunca dejó de ser rock.
Fuentes consultadas:
Gastón Calvo, "Sandro y el rock: desde Los de Fuego hasta sus participaciones en distintos discos del género", Infobae.
Eduardo Barone "Sandro y el rock: Un reconocimiento tardío", Clarín.








