Dolar Oficial: - Dolar Blue:- Dolar CCL:- Dolar Bolsa: - Dolar Mayorista: -

EL LIBERAL . Santiago

Crónica del crimen en el jardin

Por Belén Cianferoni

06/09/2026 06:00 Santiago
Escuchar:

Crónica del crimen en el jardin Crónica del crimen en el jardin

HACÉ CLICK AQUÍ PARA UNIRTE AL CANAL DE WHATSAPP DE EL LIBERAL Y ESTAR SIEMPRE INFORMADO

Tengo algo que contar desde hace un tiempo. No encuentro el lugar ni tampoco los interlocutores, por eso siento que ustedes, mis ya amigos crónicos, me van a entender.

Paso a explicar para no confundirlos más.

También te puede interesar:

Compré una planta hace poco. Bellísima: una Spathiphyllum Sensation, gorda, hermosa. Me quedé enamorada, y creo que esa energía que le di puede haber afectado a las otras.

El problema empezó el día siguiente a que la puse en mi patio.

Los cactus miraban al gordito y sus espinas lo amenazaban, mientras las abejas bailaban alrededor. Les juraría que fui a ver cómo estaba a la tarde para sacarle unas fotos y encontré unas espinas en su maceta. Me pareció raro, pero no me sorprendió.

Dos días después fui a tomar un poco de sol con unos matucos.

El trabajar online te hace pasar los días tan rápido y entre luces artificiales. Me había olvidado de lo lindo que es sentir el sol en la piel con el viento de la mañana. Vi que la planta estaba un poco deprimida. Hojas caídas. Triste. No mucho. No tenía agua de más ni de menos. Tenía luz y no necesitaba más. 

Pero, aun así...

Veía cómo la planta pasionaria estaba más altiva y fuerte. Parecía reírse. Me quedé viendo y pensé: "Aquí pasó algo que no me enteré".

Fueron pasando los días y las otras plantas iban aumentando su tamaño y color, mientras que mi pobre gordito Sensation estaba cada día más y más triste.

Intenté detener su tristeza haciendo un cambio de maceta, para así averiguar entre sus raíces el secreto de su depresión. Era una especie de psicóloga verde, hablando un lenguaje que solo el sustrato y el micelio conocen.

Para los más peques que leen esta crónica, el micelio es un mundo secreto y maravilloso escondido frente a nuestros ojos. Por favor, investiguen y me acerquen los resultados en un email.

Sigo contando todo este plan maligno del mundo vegetal.

Por un momento, el gordito parecía mejorar, pero la tristeza lo carcomía. No comía ni bebía porque el desamor lo consumía. Las otras plantas crecían más altivas y fuertes, hasta que un día el gordito me dijo adiós.

Lo lloré. Tomé un último mate con él y me despedí. Rogué a Dios encontrarlo en otra vida y me disculpé ante la Pachamama por no haber sido suficientemente buena anfitriona. Ella confió uno de sus hijos a mi cuidado, y no bastaron mis manos ni mi cuidado.

Sí, sé que es muy dramático lo mío y que muchos dirían: "¿En serio, Belén? Exagerá un poquito más cuando puedas".

Pero les aseguro que, cuando estaba viendo al día siguiente cómo remodelar ese espacio y acomodar las hojas muertas, vi cómo las parras que estaban enfrente del lugar donde sabía que residía el gordito, poco a poco, empezaron a regenerarse y revivir de la muerte. De ese oscuro espacio al que se fueron.

Pude sentir, en esos nuevos brotes, la misma energía que sentía en el gordito. Veía a la parrita saltar alegre a un nuevo mundo desconocido.

Las otras se reían, mientras el viento movía sus hojas.

Algo hicieron. No tengo pruebas, pero tampoco dudas.

Algo pasó, y fueron ellas.

Mientras escribo, veo cómo la pasionaria está ocupando la maceta del gordito.

Colonizó.

Extraña planta. Ahora sé de dónde viene ese nombre tan fuerte.

En fin, no se preocupen. Tampoco estoy tan del tomate como para quedarme rumiando este pensamiento. Pero lo largo al aire, a ver si el destino pone a esa hermosa planta en un jardín donde la cuiden como yo no pude.

Me voy a apagar la pava, que está silbando hace rato y me necesita.Hasta la próxima, queridos amigos crónicos, que me acompañan en mis locuras.

Gracias por no juzgarme... O por disfrazar su juicio por mí.

Lo que debes saber
Lo más leído hoy