El escritor y poeta santiagueño, Adolfo Marino Ponti, presentará "Un caballo dentro de la lluvia" en la Feria del Libro Santiago del Estero. Mañana, el gobernador Elías Miguel Suárez, presentará oficialmente a la Feria de Libro en el Salón Ceibo de La Rural de Palermo Pabellón Blanco, en Buenos Aires.
"Bebe" Ponti: "Para mí es fundamental presentar en mi provincia lo que escribo. Necesito esa aprobación" "Bebe" Ponti: "Para mí es fundamental presentar en mi provincia lo que escribo. Necesito esa aprobación"
Por Emilio Marcelo Jozami /De la Redacción de EL LIBERAL
"Un caballo dentro de la lluvia" es el nuevo poemario de Adolfo Marino Ponti. "Bebe", en una entrevista realizada por EL LIBERAL en Buenos Aires, habló acerca de su novel creación literaria que, el 4 de octubre, en la Sala Andrés Rivas, presentará en la Feria del Libro Santiago del Estero.
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- ¿Qué es "Un Caballo dentro de la lluvia"?
Este último poemario que voy a presentar el domingo 4 de octubre, en la sala Andrés Rivas, de la Feria del Libro de la provincia, en primer lugar, es ejemplar publicado por Funga, una editorial santiagueña y curado por el joven poeta Andrés Acuña, quien también editó la cuarta edición del libro Jacinto. Está hecha en papel ecológico, de caña de azúcar, con lo cual representa también un proyecto literario sustentable. En segundo lugar, este libro es como una elegía de la intemperie. En sus páginas aparece el Vals del cartonero, la artista callejera, la vendedora del subte, en una palabra los náufragos de la contemporaneidad, pero también es un libro inspirado en alguno de los desastres ecológicos como los incendios de los Esteros del Iberá o de la Amazonia, todo eso dicho en poesía como si fueran pequeños cortos cinematográficos que recorren las calles de Buenos Aires o de cualquier ciudad a la madrugada cuando las estrellas tiemblan de frio en la piel de los hombres y las mujeres que viven en la calle.
Lleva un epilogo del escritor y poeta Claudio Lo Menzo, director de la revista nacional de poesía La Guacha cuyas palabras me honran y me animan a seguir escribiendo. Tal vez sea el propio editor, Andrés Acuña, quien mejor define este poemario, Quizá "Un Caballo dentro de la lluvia" sea eso: una fuerza obstinada en avanzar cuando todo alrededor parece haber renunciado a la bondad.
- ¿Qué significa para vos volver a Santiago?
Todos los libros que he publicado durante mi devenir literario han sido presentados en mi provincia sin excepción. Si no hubiere sido así, quizá hubiese sentido que mi obra esta inconclusa. Para mí es fundamental, indispensable presentar en mi provincia lo que humildemente escribo. Necesito esa aprobación, es como decirle a mi vieja: mira, yo no sé si esto es bueno o malo, pero lo escribí pensando en vos. Por eso cada que vez que tengo un libro nuevo vengo a Santiago a presentarlo.
- ¿Qué valor tiene una Feria del Libro, más aún en tiempos de IA, podcast, redes sociales y recortes a la cultura?
En principio, en tiempo de posthumanismo, una Feria del Libro representa para mí la humanidad hecha palabra. Es como ingresar a una biblioteca gigante, abierta a la comunidad; un espacio donde la gente puede reencontrarse con sus obras favoritas, presenciar un hecho literario, escuchar una conferencia, recibir un ejemplar dedicado de puño y letra por su autor o viajar por el universo del conocimiento a través de volúmenes clásicos y contemporáneos.
Esto cobra mayor relevancia aun cuando el futuro de la literatura amenaza con ser reescrito por algoritmos de inteligencia artificial a la manera de Homero, Borges, Echeverría, Marechal, Canal Feijóo, Neruda o María Adela Agudo por nombrar solo a algunas figuras que dejaron trazos imborrables en relatos de una belleza que hoy sigue siendo indispensable para vivir, soñar y configurar la noción de un cosmos sagrado concebido por seres terrenales, de carne y hueso.
En este sentido, considero que las expresiones que brotan de la razón y del sentimiento jamás podrán ser reemplazadas por máquinas desprovistas de risa, llanto o sensibilidad. Ello no implica desconocer o desdeñar los avances de la evolución humana, siempre y cuando ese progreso no suponga matar el alma: esa metáfora que nos define como criaturas vivas.

- ¿Cuántos libros de poesía has publicado y qué representa "Un caballo dentro de la lluvia"?
"Un Caballo dentro de la lluvia" es mi sexto libro de poesía y el décimo contando otros géneros. Continua aquel primer ejemplar publicado por la Editorial Herca del Santiago del Estero en el año 1981, cuando empecé a balbucear mis primeros versos juveniles, abrazado por los viejos escritores de la provincia, aquellos inolvidables Felipe Rojas, Carlos Artayer y los presentes Alfonso Nassif, Stella Bernasconi, Melcy Ocampo entre otros queridos autores y autoras que me acompañan hasta el presente. Ha pasado un largo camino desde entonces, pero como dice la chacarera de Marcelo Ferreyra, dejé mi tierra cantora/ por conocer otros pagos/ voy andando los caminos/ pero mi alma esta en Santiago. En esta copla se define mi aventura literaria y la de tantos otros colegas que dejaron su tierra natal para cantar en otro cielo, pero desde la rama de su propio árbol genealógico. Así, "Un caballo dentro de la lluvia" no es otra cosa que un paso más de mi lenguaje literario.
-Tu obra literaria está impregnada siempre de la santiagueñidad. ¿Cuánto de esto hay en tu nuevo libro?
El poeta alemán Rainer Maria Rilke sostenía que la verdadera patria del hombre es la infancia, ese territorio donde se forjan el alma, el matiz de los afectos y el paisaje más entrañable. Por eso, toda mi producción literaria está impregnada de Santiago del Estero: de los atardeceres y del cielo de Quimilí, del tropel de los caballos en el campo, de aquel sol ardiente cuando la siesta parecía concentrar toda la luz del día y de la vida, y de esas noches estrelladas con la luna más hermosa que he conocido hasta hoy. Así, tanto mis canciones como mis libros no son otra cosa que un grito para no olvidar el lugar donde nací.
Eso no significa, sin embargo, que escriba desde un costumbrismo cerrado o que mi obra carezca de alcance universal. Para cantar he nacido es la letra más conocida de mi autoría y, aunque no menciona explícitamente a Santiago del Estero, la poesía que late en sus versos está impregnada de su paisaje. ¿O acaso cuando digo:
«por eso canto a las cosas
que me va dando la vida
a los changuitos de barro
ondeando lunas perdidas
al tallo con sus espinas
y al hombre con sus heridas »
no está Quimilí latiendo en esas palabras?
Del mismo modo, si bien mi último libro, Un caballo dentro de la lluvia, aborda la catástrofe social de las grandes urbes y todas las desgracias de la contemporaneidad, como el recalentamiento global, las migraciones, la exclusión social, su título no es más que el eco de mi propia infancia campesina.
- ¿Qué sensaciones te embargan al ver tantos libros propios juntos en un mismo lugar?
Cuando recorro una Feria del Libro, experimento la sensación de adentrarme en un laberinto maravilloso, una selva de papel y títulos expuestos sucesivamente, como si el mundo se resumiera por un instante en un único punto donde la fragancia de las páginas se funde con el murmullo de los visitantes que caminan por esas cuadrículas sin salida que siempre empiezan y terminan en el mismo lugar.
Ese aroma es verdaderamente especial no solo por el perfume que desprende, sino por lo que evoca: el primer día de clases, la primera novela o el último poemario. Como bien afirmaba Jorge Luis Borges: «De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro».
- "Bebe", ¿cómo vives el momento de encontrarte con quienes te leen?
Ningún instante resulta tan significativo para un escritor como aquel en que se cruza con un lector. Me invade una suerte de extrañeza, de pudor, de timidez y de temor, pues me siento profundamente vulnerable ante los ojos de quien dará vida a mis líneas o las condenará con su indiferencia.
El lector constituye la razón de ser del autor; es quien otorga sentido a ese objeto venerado que, en mi caso, adopta la forma de un poema, una canción o un texto concebido en largas horas de soledad e incertidumbre. El lector es el coautor imprescindible de cualquier obra, y yo no soy la excepción a esa regla.








