El encuentro reunió a los frienses en este abanico de festejos por los 152 años de la "Ciudad de la Amistad".
El latir del bombo ya es sinónimo de identidad en la ciudad de Frías El latir del bombo ya es sinónimo de identidad en la ciudad de Frías
FRÍAS, Choya (C). En Santiago del Estero, el sonido del bombo legüero tiene un fuerte arraigo familiar. Acompaña la música, convoca y expresa una pertenencia que pasa de una generación a otra y Frías no es ajena a esa raíz. En su historia, hecha de encuentros, trabajo y tradiciones, ese latido encontró un lugar propio y volvió a hacerse presente en la celebración de sus 152 años con la Tercera Marcha de los Bombos encabezada por Froilán González y Tere Castronuovo.
La propuesta convocó a vecinos, artistas y referentes de la cultura regional al punto de partida que fue en la plaza 25 de Mayo, para sumarse a los festejos por el 152 aniversario de la ciudad, con la participación de Inti, Tierra y Danza que bailaron en el inicio.
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A la cabeza iba el lutier santiagueño Froilán González, junto a la gestora cultural Tere Castronuovo, el intendente Humberto Salim, el diputado provincial Sebastián Salim y la concejal Paula Dabhar, los integrantes de la Fundación del Patio del Indio Froilán. Su participación acercó a Frías una expresión cultural que encuentra en el bombo un instrumento musical y, también, una forma de reconocerse en una historia compartida.Cada marcha renueva ese vínculo. Tanto es así que uno delos momentos centrales del recorrido fue la parada en la Plazoleta del Encuentro, donde se realizó un homenaje a los trabajadores ferroviarios frienses, hombres y mujeres cuyo esfuerzo forma parte de la historia local.
La columna continuó hacia el escenario mayor, donde se entregaron distinciones a los visitantes del Patio del Indio Froilán y concluyó la marcha, antes del comienzo del espectáculo de la noche, cuyo cierre central fue de Los Tekis.
En sus 152 años, Frías encontró en este recorrido una manera cercana de celebrar su pertenencia. Hubo música y reconocimiento, pero también un gesto sencillo y profundo: caminar juntos para recordar de dónde venimos. El bombo puso el ritmo y la historia de la ciudad, le dio sentido.








