Ante la falta de los votos necesarios para insistir con la redacción original, el oficialismo avalaría las modificaciones sobre el mecanismo de remoción de las autoridades del BCRA. La Casa Rosada prioriza sancionar la ley que prohíbe el financiamiento al Tesoro y consagra la independencia de la entidad.
Reforma del Banco Central: el Gobierno se encamina a aceptar en Diputados los cambios que impulsó el Senado Reforma del Banco Central: el Gobierno se encamina a aceptar en Diputados los cambios que impulsó el Senado
El Poder Ejecutivo se prepara para ratificar en la Cámara de Diputados las modificaciones que el Senado le introdujo al proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA). Si bien el cambio en las reglas para destituir a las autoridades de la entidad generó tensiones internas, el oficialismo buscará priorizar la sanción definitiva de la ley. La estrategia parlamentaria terminará de definirse en la mesa política convocada para el próximo martes 29.
Consultados sobre los pasos a seguir en el Congreso, desde la Casa Rosada anticiparon la postura predominante: "La idea es convalidar los cambios". Este pragmatismo responde a un cálculo legislativo ineludible, ya que ven prácticamente imposible reunir las voluntades necesarias para restaurar la versión original que la Cámara baja había aprobado el pasado 26 de agosto.
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El artículo 3 y la exigencia de los dos tercios
El principal foco de conflicto reside en el artículo 3 de la iniciativa. El texto que había salido de Diputados establecía un blindaje fuerte: la remoción del presidente, el vicepresidente y los directores del BCRA requería el voto de los dos tercios de los presentes en ambas cámaras del Congreso. Sin embargo, el Senado eliminó esa doble barrera y dictaminó que la decisión será potestad exclusiva de la Cámara alta, mediante el voto de la mayoría absoluta.
Ese mismo criterio de mayoría absoluta en el Senado regirá también para la designación de los miembros del directorio que sean propuestos por el Poder Ejecutivo.
Esta alteración fue aprobada en la votación en particular por 66 votos a favor y solo dos en contra, gracias al acompañamiento del bloque peronista (que, paradójicamente, había rechazado el proyecto en su votación general por 46 votos negativos frente a 46 afirmativos). Ese abrumador respaldo opositor en el articulado condiciona ahora el margen de maniobra de la Cámara de origen.
Según marca el artículo 81 de la Constitución Nacional, cuando la cámara revisora modifica un proyecto alcanzando los dos tercios de los presentes, la cámara de origen está obligada a conseguir esa misma mayoría agravada si pretende insistir con su redacción original; de lo contrario, solo puede aceptar los cambios por mayoría absoluta. Además, en esta instancia de revisión, el reglamento impide introducir un tercer texto alternativo.
Desde las filas gubernamentales admiten la debilidad numérica. "No está el número para revertirlo, aunque es lo que queremos. Lo importante es que salga la reforma", reconoció un funcionario estrechamente ligado a las negociaciones. En sintonía, un referente del armado legislativo admitió que, si bien falta sellar el acuerdo interno, ve "difícil" lograr los votos para la insistencia.
La postura de Javier Milei y el impacto en el directorio
Pese al escenario legislativo adverso, el presidente Javier Milei mantiene su preferencia por el mecanismo estricto aprobado originalmente. En el entorno presidencial sostienen que exigir dos tercios para los desplazamientos refuerza la autonomía institucional del organismo y evita que una coyuntural mayoría política pueda remover rápidamente a la conducción monetaria.
De hecho, la Casa Rosada intentó hasta el último minuto sostener la versión de Diputados, pero el oficialismo en el Senado terminó cediendo el artículo durante las negociaciones con la oposición dialoguista para garantizar la aprobación general de la ley.
Esta disputa procedimental se cruza con el futuro inmediato de Santiago Bausili, titular del BCRA. El Gobierno tiene en sus planes avanzar próximamente con el acuerdo formal de su pliego en la Cámara alta y pretendía instaurar un régimen que le otorgara la mayor estabilidad posible a su gestión.
El fin de la emisión y el resguardo de las reservas
Más allá del trago amargo por el mecanismo de remoción, el oficialismo considera que los cambios estructurales que propone la normativa pesan mucho más. La prioridad absoluta del Gobierno es evitar que la fricción por un solo artículo siga demorando un proyecto que ya atravesó dos votaciones y que ahora debe regresar a la Cámara baja.
La reforma consagra como objetivo fundamental del Banco Central la preservación del valor de la moneda. En esa línea, la ley prohíbe de manera tajante los adelantos transitorios al Tesoro y restringe severamente otras vías de financiamiento del sector público, ya sean directas o indirectas.
A su vez, la iniciativa fija pautas estrictas sobre el tratamiento de las utilidades de la entidad, limitando la transferencia de ganancias contables a las arcas del Tesoro Nacional. También reconfigura el esquema de administración de las reservas, habilitando la posibilidad de utilizar activos de reserva como garantía para determinadas operaciones financieras del BCRA.








