Por Darío Palumbo.
El Teatro más allá de todo límite El Teatro más allá de todo límite
Los denominados Agrupamientos con circuitos de itinerancia, son una modalidad relativamente nueva en el ámbito escolar de la provincia. Un grupo de escuelas, nucleadas en una Sede, llevan adelante los estudios secundarios de miles de estudiantes santiagueños que, por razones de distancias y medios, no pueden concurrir a un establecimiento más tradicional. En estos Agrupamientos, los docentes, desarrollan una variedad importante de actividades, muchas de ellas ligadas a la realidad geográfica y social del monte santiagueño. Vale aclarar que los edificios escolares, funcionan con el nivel primario a la mañana, y a la siesta, funcionan con el nivel secundario. El Agrupamiento 86144, tiene su escuela sede, en el paraje San Juan, Departamento Loreto. En Éste, impactan 4 escuelas más, distribuidas en una amplia zona del oeste departamental.
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Las distintas camadas de alumnos del Agrupamiento, han participado en varias ocasiones en el intercolegial de teatro. Llevaron a escena obras escritas especialmente para sus presentaciones, obteniendo diversos galardones. Pero siempre se trabajó con una de las escuelas, por varios factores que obligaban a que esto fuese así. Este año se rompió el molde y se agrandó la empresa. El desafío mayor: hacer participar a todas las escuelas que forman parte del Agrupamiento 86144, en una sola obra teatral. Se presentaba como un hermoso desafío. ¿Cómo hacerlo?
Así nació la obra "El Evangelio Según Cada Uno" (Darío Palumbo) planteada para ser representada por alumnos de prácticamente, todas las escuelas del Agrupamiento. Dividida en 5 actos, con el abordaje de distintas temáticas cada uno de ellos; pero como porciones de una sola obra. Los pequeños actores, ensayaron sus partes en las escuelas a las que concurren, bajo la supervisión de distintos profesores que se sumaron a la propuesta y aportaron lo suyo para que este emprendimiento sea posible. Se pensó también, en un vestuario y una escenografía acordes a las posibilidades existentes. Con muchas idas y vueltas, con marchas y contramarchas, pero con la ilusión latente, el proyecto fue tomando forma y los alumnos involucrándose, más y más. Comenzaban a vivir y hacer vivir el teatro

La noche anterior a la puesta en escena, la tormenta se hizo presente en esa zona del interior provincial. La lluvia sembró de incertidumbre y zozobra a los pequeños actores. Los teléfonos transmitían, incesantemente, mensajes de vacilación. Tanta preparación, quizá quedase en la nada. Dios puso de su parte, y el clima mejoró. Sorteando escollos y con el barro pegado a sus calzados, ropa y mochilas, el elenco estaba, bien temprano, en la ciudad de Loreto. No importaba el clima, había que estar y así se hizo. Una vez más, el Agrupamiento 86144, decía presente en esta nueva edición del intercolegial teatral. En esta oportunidad, con un numeroso grupo de jóvenes entusiastas, representando a sus queridas escuelitas sacheras. Minutos antes de subir a escena, reunidos todos en la plaza del pueblo, fue el momento para que muchos de ellos se conocieran, intercambiaran saludos y se pueda ensamblar la obra toda. El último y a la vez el primer ensayo con todo el elenco: 28 pequeños actores desbordados por los nervios y las expectativas que conllevan la primera vez. Se marcaron los distintos momentos, y los diferentes movimientos por el escenario. Luego el vestuario, el maquillaje y la espera para subir al tablado.
El telón se corrió y la obra cobró vida. Los pequeños dejaron de lado todo y brillaron con luz propia. Una representación magnífica digna de actores profesionales, que hizo vibrar al público por la temática propuesta; este respondió con un cerrado aplauso y el jurado premió con el primer lugar y el paso a la gran final provincial. Este lauro coronaba todo el esfuerzo, todo el sacrificio, todo el empeño invertidos en esta intervención, por parte de los alumnos, los profesores y los padres. Pero lo más importante de todo, es que los protagonistas centrales, sintieron esa energía especial que transmite el teatro, porque los hizo vibrar; pero a la vez, con sus actuaciones, con sus gestos, movimientos, parlamentos, risas, llantos y el corazón puesto en cada minuto invertido, dieron vida al teatro, demostrando que, mientras haya un grupo de personas predispuestas, el hecho teatral no conoce de límites ni barreras.









