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Felipe Pigna habló sobre su libro "76": "Era imprescindible revisar el pasado a 50 años del golpe"

El escritor y divulgador histórico habló sobre su nuevo libro "76", su decisión de reconstruir el contexto previo al golpe de Estado de 1976 y la importancia de que los jóvenes conozcan lo ocurrido durante ese período. 

01/10/2026 19:05 Santiago
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Felipe Pigna presentó su nuevo libro, 76, una obra en la que reconstruye el contexto histórico que atravesó la Argentina antes y durante el golpe de Estado de 1976.

En diálogo con EL LIBERAL, el escritor explicó que la decisión de abordar ese período estuvo vinculada tanto con su trayectoria como con una experiencia generacional.

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El historiador y escritor habló sobre su nuevo libro, 76, la importancia de que los jóvenes conozcan lo ocurrido durante la última dictadura y su mirada sobre la política argentina actual. También se refirió a las internas del peronismo y al rol de la oposición.

—Felipe, ¿fue una obligación moral suya como escritor, como hombre que repasa y revisa la historia, hacer 76?

—Sí, fue una obligación moral, digamos, generacional también. Yo tenía 17 años en ese momento, tengo amigos desaparecidos, amigos muertos, y me pareció que era imprescindible para mí, por lo menos a los 50 años, dar un testimonio.

Sobre todo pensando en los jóvenes. El libro tiene mucho de didáctico, mucho documento para que los jóvenes conozcan qué pasó. Porque la verdad que es algo que me preocupa y me inquieta: algún tipo de posibilidad de repetición, que no tiene que ser en los mismos términos.

Hoy vemos cosas que tienen que ver con aquel período: el modelo económico, el autoritarismo, la Corte, una justicia que no actúa por temor al poder. No estoy asimilando, por supuesto, seguimos estando en un modelo democrático, pero hay elementos que recuerdan lo que fue aquel período.

—Usted hablaba de los jóvenes. ¿Cuánto contribuye el libro a esclarecer o poner en perspectiva lo que pasó en aquel momento?

—La verdad que me dio mucha alegría. Estoy haciendo un tour por todo el país, con esto de las ferias, y ya en la Feria del Libro de Buenos Aires, que fue donde se presentó por primera vez el libro, había muchísimos jóvenes. Te diría que un 70% de la sala eran jóvenes, lo cual me llenó de emoción realmente.

Después, en todos lados donde voy hay mucha juventud interesada por conocer lo que pasó.

Por eso el libro tiende a dar mucha explicación. Tomé una decisión muy incómoda, que era arrancar en el 73.

Podría haberme hecho el tonto y decir: todo condensó el 24 de marzo. Me evitaba muchos problemas seguramente. Pero, para mí, el oficio de historiador tiene que ver con la posibilidad de explicar los procesos históricos.

Digo en el prólogo que explicar casi es un verbo antagónico a justificar, y son dos cosas totalmente diferentes. Entonces, la explicación no se podía dar si uno no contaba cómo llegamos al 76: qué pasaba en el país, con la violencia guerrillera, con la violencia estatal, con la situación económica y también con los preparativos del golpe, que fueron muy prolijos y muy minuciosos ya a partir de 1975.

—Usted habló del temor a repetir la historia. Hay una vieja frase que dice que la historia la escriben los que ganan. ¿Cuál es, entonces, la verdadera historia de todo lo que plantea en 76?

—Hay una frase muy linda de Eduardo Galeano que decía: "La historia la ganan los que escriben". A mí me gusta mucho, porque obviamente la historia oficial es una historia de vencedores, por algo es la historia oficial.

¿Dónde va quedando el relato popular? ¿Qué le pasó a la gente? ¿Cómo se ha resistido a las diferentes dictaduras?

Yo no considero que haya alguna verdad histórica porque sería un acto de soberbia que además no comparto. Creo que lo importante es que haya muchas versiones de la historia y que la gente las evalúe y vea cuál es la que le parece más correcta, más fundamentada.

Pero lo que no se puede hacer en la historia es ocultar cosas y mentir. Y hemos asistido a mucha mentira en torno a la dictadura, enmascaramiento. Ya la palabra "desaparecido" es una palabra mentirosa. No es que la gente no estaba en ningún lado, la gente estaba en un lado concreto.

Entonces creo que una cosa muy importante es ir desenmascarando con documentos. El libro tiene muchísima documentación sobre qué pasó y por qué fue tan importante ese año para el resto de la historia argentina.

—¿La virulencia en el discurso actual agiganta la grieta o es parte de una estrategia para descalificar?

—Esta gente es parte de un proyecto mundial que es la nueva derecha fascistódica, digamos, que tiene como modelo la violencia. La violencia en todas sus formas puede ser verbal, puede ser concreta.

Este gobierno ejerce la violencia verbal, pero también ejerce la violencia todos los miércoles contra los jubilados, donde le pegan sin piedad. El gobierno de Macri en la ciudad se la agarra con la gente que vende en la calle.

Es decir, tienen esa cuestión de la violencia social y, por lo tanto, desde ya que es una estrategia. Al no tener argumentos, ellos gritan, insultan, no admiten una versión diferente.

Es impresionante porque el Presidente no debate con nadie. La persona que no está de acuerdo con él es una "mierda humana", es esto, es lo otro. No dice: "Lo que dijo esta persona es incorrecto, voy a dar mis cifras". No, él insulta directamente.

Es un poco lo que hace Vox en España, lo que hace la ultraderecha, lo que hace Trump, que echó a los medios en la Casa Blanca por primera vez en toda la historia de Estados Unidos.

Es decir, es un modelo mundial de esta ultraderecha, muy peligrosa, por otra parte, porque sabemos que la violencia comienza por lo discursivo y termina en lo físico.

—Le preguntaba a Pedro Saborido por aquella frase de Perón que decía que los peronistas, cuando discuten o disienten, se están reproduciendo. ¿Cuánto de real tiene la situación actual del peronismo?

—En este momento creo que no. Creo que podría haber ocurrido en otros momentos, pero en este momento parece que ni siquiera son discusiones, son descalificaciones.

No contribuyen para nada al crecimiento del movimiento peronista, sino a su desunión, sino a un horizonte claro de futuro.

—En un momento en que la oposición tiene oportunidades frente al Gobierno, ¿por qué la energía parece estar puesta en las peleas internas?

—En un momento en que la oposición tiene, la verdad, muchas oportunidades, con un gobierno que no para de hacer desastres y que va hambriando a la gente todo el día, sin embargo parece que está puesta la energía en la pelea interna más que en la respuesta que creo que una parte importante de la sociedad está esperando frente a un gobierno como este.

—Milei dice con convicción que en 2027 va a ser reelegido. ¿Qué posibilidades ve?

—Todo lo que pase sin una oposición clara es caldo de cultivo para que esto suceda.

En el día de hoy yo creo que tiene muchas chances, increíblemente. La verdad que la lógica indicaría que no. Pero, bueno, primero él lo tiene que decir porque es él el que se presenta como candidato.

—Desde luego. Va a decir que va a ganar.

—Pero además tiene chances porque la oposición está en otra. Está en estas peleas internas, no tiene los reflejos.

Qué sé yo, ante lo que hizo la Corte Suprema tendría que haber salido en bloque la oposición a contestar, a decir algo, a denunciar un hecho inédito.

Además, ese fallo de la Corte es realmente muy interesante porque lo que está desestimando es una denuncia de excombatientes de Malvinas, donde dice que no tienen entidad para litigar.

O sea, es un fallo sorprendente realmente. Le quita la legitimidad a los excombatientes de Malvinas y habilita el regalo de la tierra pública a los extranjeros.

Creo que ahí la oposición tendría que haber salido en bloque a decir algo, o a decir: "Nosotros somos gobierno y lo anulamos".

No sé, qué sé yo. Lo que pasaría en un país normal.

—Usted sigue de cerca la política española. ¿Qué diferencias encuentra con la Argentina?

—Yo sigo mucho la política española porque viajo mucho a España. Y uno ve con envidia la reacción de la política en España.

Cuando aparece un personaje como Ayuso, cuando aparece un personaje como Abascal, hay todo un arco de mucho nivel que le responde y no le deja pasar una a estos tipos que están intentando llevar a España al caos.

Eso a mí me da sana envidia. Digo: acá no pasa esto.

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