Según un reciente informe de FITA, las fábricas operan por debajo del 46% de su capacidad instalada. Desde fines de 2023 se perdieron más de 28.000 empleos. El impacto del comercio exterior con plataformas como Temu o Shein y el duro panorama para las pymes.
Crisis en la industria textil: la actividad cayó más del 22% y el sector acumula miles de despidos Crisis en la industria textil: la actividad cayó más del 22% y el sector acumula miles de despidos
La industria textil argentina transita un escenario recesivo que se profundizó a lo largo de 2026. De acuerdo con el último relevamiento publicado por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la actividad del sector registró un derrumbe acumulado del 22,6% frente al mismo período del año 2025. Solo durante julio, la contracción fue del 13% interanual, alcanzando así sus cifras más críticas de los últimos tres años.
Este freno en la producción golpea directamente al mercado laboral. Las estadísticas recopiladas por FITA detallan que, desde diciembre de 2023, se destruyeron 28.322 puestos de trabajo. Además, el ahogo financiero y la falta de ventas provocaron el cierre definitivo de más de 500 establecimientos productivos en los últimos doce meses.
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Si se observa el segmento formal ampliado, que abarca la confección, el rubro textil, el cuero y el calzado, junio cerró con 92.531 empleados registrados. Estos números representan una pérdida de 1.284 lugares de trabajo respecto a mayo y una baja de 16.536 frente a junio del año anterior.
Sobre este crítico panorama, el fabricante y comerciante Camilo Alan advirtió: "La situación de las pymes textiles y de calzado, que es a lo que yo me dedico, viene muy complicada, con mucha recesión y desocupación". Para ilustrar el escenario diario en la calle, agregó: "Hay mucho cierre de fábricas y de comercios, el industricidio que hay es tremendo, la gente no tiene plata y no entra a comprar".
Capacidad ociosa y contraste con la industria general
El retroceso textil es notoriamente más pronunciado que el del entramado fabril en su conjunto. Mientras que la producción industrial general marcó una merma del 2,6% hasta el séptimo mes, el sector textil se desplomó un 22,6%. Dentro de esta cadena, el área de tejidos y acabados fue la más castigada, con una brutal caída del 35,1% en siete meses.
En la actualidad, las plantas textiles funcionan con el 45,3% de su capacidad instalada, quedando 12,9 puntos porcentuales por debajo de la media industrial (58,2%). Este nivel de uso de maquinarias cayó 1,3 puntos respecto a junio y 0,9 puntos en el análisis interanual. El documento señala que, desde que comenzó 2024, el uso de la capacidad productiva oscila entre el 30% y el 50%, lejos de los márgenes del 50% al 60% que se manejaban en 2023.
El factor de las importaciones online y la inflación
Al complejo contexto macroeconómico nacional, marcado por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, se le sumó una fuerte amenaza externa: la irrupción de plataformas internacionales de venta directa como Shein y Temu. Estos gigantes del comercio electrónico introdujeron indumentaria a precios muy agresivos, imposibles de igualar por la industria local.
Con los márgenes de rentabilidad al límite, los fabricantes sostienen que no pueden trasladar a los precios de venta el aumento de sus costos operativos para no paralizar por completo el consumo. "La mercadería aumentó, pero nosotros no podemos porque si no, no vendemos; entonces cada vez ganamos menos y los gastos de los servicios son mayores", explicó Alan sobre la dinámica de los precios.
Finalmente, el empresario detalló el impacto directo en las cajas registradoras de los comercios y lanzó una crítica sobre el rumbo actual: "A mí la venta me cayó un 60%, muchos colegas se fundieron. Vivimos una política económica que es para cuatro vivos, la estamos pasando muy mal".








