Por la Dra. Yanina Cangelosi Alba.
Corazón de mujer: riesgos que empiezan mucho antes de la menopausia Corazón de mujer: riesgos que empiezan mucho antes de la menopausia
La enfermedad cardiovascular sigue siendo una de las principales amenazas para la salud de las mujeres, pero durante años fue percibida por pacientes y también por profesionales como un problema predominantemente masculino.
En Argentina, en 2023, las enfermedades cardiovasculares causaron 99.454 muertes, equivalentes al 28,1 % de todas las defunciones. De esas muertes cardiovasculares, el 49,7 % ocurrió en mujeres. La tasa de mortalidad cardiovascular femenina fue de 208,2 por 100.000 habitantes.
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Es decir: casi la mitad de las muertes cardiovasculares del país ocurren en mujeres.
La historia cardiovascular de una mujer empieza mucho antes
El riesgo cardiovascular femenino no comienza con la menopausia.
La Sociedad Europea de Cardiología (ESC por sus siglas en inglés) destaca que evaluar el riesgo en mujeres es más complejo porque, además de los factores clásicos hipertensión, colesterol elevado, diabetes, tabaquismo, obesidad y sedentarismo existen factores propios de la historia reproductiva que modifican el riesgo.
Entre ellos se encuentran las complicaciones hipertensivas del embarazo, la diabetes gestacional, la menopausia precoz y otros antecedentes gineco-obstétricos. La actualización publicada por esta institución, en 2025 sobre enfermedad cardiovascular y embarazo dedicó incluso un capítulo específico a las consecuencias cardiovasculares a largo plazo de los eventos adversos del embarazo.
Entonces, no alcanza con preguntar:
"¿Tiene hipertensión, diabetes o colesterol?"
También deberíamos preguntar:
"¿Cómo fueron sus embarazos?"
El embarazo puede funcionar como una prueba de esfuerzo metabólica
Durante el embarazo el organismo debe adaptarse a cambios enormes en volumen sanguíneo, metabolismo, coagulación y función vascular.
En algunas mujeres aparecen hipertensión gestacional, preeclampsia, diabetes gestacional, parto prematuro o alteraciones del crecimiento fetal. Estos eventos no son solamente problemas que "terminan con el parto".
La Asociación Americana del Corazón (AHA por sus siglas en inglés) reconoce que estos antecedentes se asocian con mayor probabilidad de desarrollar posteriormente hipertensión, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular.
Por eso puede pensarse al embarazo como una especie de ventana precoz hacia la salud cardiometabólica futura.
No significa que una mujer con preeclampsia vaya inevitablemente a desarrollar enfermedad cardíaca.
Significa que esa historia aporta información que no deberíamos perder.

Después del embarazo, xel seguimiento no debería terminar
Una mujer puede recibir controles muy estrechos durante nueve meses y desaparecer del radar cardiovascular después del parto. Ahí hay una oportunidad perdida.
La ESC señala que las mujeres con antecedentes de complicaciones hipertensivas del embarazo deberían continuar con controles regulares de presión arterial a largo plazo.
La AHA también enfatiza que el período posterior al embarazo ofrece una oportunidad para mejorar alimentación, actividad física, sueño, tabaquismo y controlar tempranamente factores de riesgo.
El embarazo termina. El riesgo que reveló, no necesariamente.
La menopausia no "crea" el riesgo, pero cambia el escenario
Con la transición menopáusica ocurren cambios hormonales y metabólicos que pueden favorecer aumento de grasa visceral, empeoramiento del perfil lipídico y elevación de la presión arterial.
Además, una menopausia más temprana se ha asociado con mayor riesgo cardiovascular posterior.
Un metaanálisis publicado en 2026 encontró que una edad más tardía de menopausia se asociaba con menor riesgo de eventos cardiovasculares.
Por eso, la menopausia debería ser otra oportunidad para revisar presión arterial, colesterol, glucosa, actividad física, tabaquismo y antecedentes familiares.
El infarto en la mujer no siempre se presenta como esperamos
Acá conviene desmontar otro mito.Las mujeres sí pueden presentar dolor de pecho, y de hecho sigue siendo el síntoma más frecuente de síndrome coronario agudo también en ellas.
Pero pueden aparecer con mayor frecuencia otros síntomas: falta de aire, náuseas, fatiga inusual, dolor en espalda, cuello, mandíbula o brazo, mareo o sensación de malestar difícil de describir.
La AHA publicó en 2026 un documento específico sobre síndromes coronarios agudos en mujeres premenopáusicas porque este grupo sigue siendo subestimado y subdiagnosticado. Además de aterosclerosis, en mujeres jóvenes cobran particular importancia otras causas como disección coronaria espontánea, vasoespasmo o embolia coronaria.
Las mujeres pueden presentar dolor torácico, pero también una combinación de síntomas que puede hacer menos evidente el diagnóstico.
No todo es biología
Las diferencias no se explican solamente por hormonas.
También influyen factores sociales: tiempo dedicado al cuidado de otros, menor reconocimiento de los propios síntomas, estrés crónico, barreras paraconsultar y retrasos diagnósticos.
La AHA ha documentado que las mujeres pueden consultar más tarde ante un infarto y que históricamente han recibido menos rehabilitación cardíaca y, en algunos contextos, menos tratamientos basados en evidencia.
El riesgo cardiovascular de una mujer depende de su biología, pero también de cuánto tiempo tarda en consultar, ser escuchada, diagnosticada y tratada.
Prevenir antes de que aparezca la enfermedadGran parte del riesgo sigue dependiendo de factores modificables.
Controlar la presión arterial, mantener un colesterol adecuado, prevenir o tratar la diabetes, no fumar, realizar actividad física incluido trabajo de fuerza, dormir bien y sostener una alimentación saludable siguen siendo los pilares.
La ESC propone prestar especial atención a estos factores en mujeres con antecedentes específicos de riesgo y recomienda una evaluación cardiovascular periódica desde la mediana edad.
La prevención cardiovascular de la mujer no debería empezar después de la menopausia ni después del primer infarto. Puede empezar en la consulta ginecológica, durante el embarazo, después del parto y mucho antes de que aparezca cualquier síntoma.
Durante décadas aprendimos a preguntar a las mujeres por sus embarazos para conocer la salud de sus hijos.
Es momento de empezar a preguntarlo para conocer la salud futura de ellas.
Porque una historia de preeclampsia, diabetes gestacional, hipertensión del embarazo o menopausia precoz no es solamente un recuerdo ginecológico.
Puede ser una señal cardiovascular. Y reconocerla permite prevenir antes."
Acercar la ciencia a todos mejora la salud pública.
Podés hacerme llegar tus comentarios y propuestas de temas a @tucardiologavegana.








