Un changarín (39) asesinó a Karen García con quien tenía 4 hijos. Tras el sangriento hecho, intentó desviar la culpa inventando una detestable confesión
La asfixió con una almohada mientras dormía y justificó el horror con una perversa coartada La asfixió con una almohada mientras dormía y justificó el horror con una perversa coartada
Un desgarrador femicidio sacudió, una vez más, a nuestra provincia. Karen Romina García, de 32 años, se convirtió lamentablemente en una cifra más de la violencia machista. La joven madre fue asesinada por su pareja mientras dormía, en el barrio Villa del Carmen.
El trágico hallazgo se produjo al mediodía en la Manzana D, Lote 17, del sector usurpado, dejando a cuatro pequeños niños en la absoluta orfandad tras una mañana marcada por la muerte y la impunidad absoluta.
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El macabro crimen según sospechan los investigadores ocurrió cerca de las seis de la mañana cuando Rubén Ricardo Carrizo, un changarín de 39 años, sofocó a su concubina aplastándole el rostro con una almohada hasta quitarle la vida, mientras sus hijos dormían en otra habitación.
La víctima había comenzado recientemente a trabajar como empleada doméstica y, según revelaron sus desconsolados familiares, anhelaba independizarse económicamente para poner fin a una mortificante relación.
Tras convivir más de una década en medio de tensiones ya que todos los testimonios sostienen que "vivían peleando la joven buscaba desesperadamente rehacer su vida lejos de su agresor, plan que se vio frustrado por el letal ataque.
Luego del sangriento hecho, el femicida abandonó la vivienda, deambuló varias horas para luego llegar, supuestamente, a la casa de su madre en el barrio La Católica, buscando un refugio imposible para su horrendo accionar. Cerca del mediodía, acorralado, el agresor fue trasladado por su propio primo Iván a quien le reveló el femicidio hasta la Comisaría 3ª, donde se entregó confesando su aberrante atrocidad.

Allí justificó sin ningún pudor su accionar alegando que la víctima le había confesado haber provocado el incendio que meses atrás casi termina con la vida de los cuatro hijos que tenían en común. Previo a que el femicida se entregara, sus familiares se acercaron hasta la casa para corroborar sus dichos. Al no obtener respuestas de Karen decidieron informarles a sus hermanos, del asesinato. Inmediatamente Leandro Coronel (24) y Juliana García (29) arribaron al lugar.
Por la fuerza ingresaron al inmueble y se dieron con una escena desgarradora: en la habitación descubrieron el cuerpo de la joven, yacente sobre la cama matrimonial. Tenía apenas un sangrado en la boca.
Rápidamente pidieron ayuda. Paramédicos del SEASE examinaron el cuerpo y constataron que la víctima llevaba varias horas sin signos vitales, evidenciando una agonía silenciosa que destruyó el hogar en cuestión de minutos.
Por orden de la fiscal de Violencia de Género e Intrafamiliar, Dra. Lucía González Farías, el personal del Departamento de Homicidios y Delitos Complejos, junto con Criminalística preservaron minuciosamente la sangrienta escena.
El médico policial Eugenio Ferrero examinó el cuerpo, que no presentaba heridas visibles a simple vista, y recomendó el inmediato traslado a la morgue para someterlo a la autopsia.
En paralelo, Carrizo quedó formalmente aprehendido en la Comisaría 3ª a disposición de la Justicia, mientras la policía científica culminó las pericias e inspecciones del módulo habitacional pasadas las 15.15.
Los cuatro hijos de la pareja, de tan solo 9, 5, 3 y 1 año de edad, quedaron desamparados tras el incomprensible desenlace que enluta a toda la comunidad santiagueña en esta fatídica jornada.

El dolor impotente de una familia arrasada refleja la violencia imparable que se cobra una nueva vida en una provincia estremecida por el luto y la desolación insoportables. Tras cada crimen, no solo suma un expediente trágico, sino el llanto de familias destrozadas y el silencio de hijos marcados para siempre por una orfandad prematura e injusta.
Ayuda para los niños
A su paso, esta ola ciega de brutalidad destruye para siempre los sueños e ilusiones de las víctimas, liquida la paz de familias enteras y deja detrás la más cruel de las secuelas: el dolor inconsolable de niños sumidos en la absoluta orfandad.
Tal como trascendió tras la tragedia, Karen era el pilar de cuatro pequeños inocentes; entre ellos, su hijo mayor de tan solo 9 años, quien padece autismo y no logra comprender la ausencia desgarradora de su madre.
Hoy, cobijados únicamente por el amor incondicional de su abuela materna, los hermanitos intentan refugiarse en unos brazos que, aun estando destruidos por el luto, sacan fuerzas de donde no hay para intentar aliviar la inmensa orfandad y sostener la agonía de una familia devastada.
Familiares y allegados a Karen, expresaron a EL LIBERAL que los pequeños necesitan de la colaboración de los santiagueños con leche y pañales.
Una supuesta confesión de la víctima es la excusa y el móvil del asesinato
Si bien hasta el momento se desconoce qué sucedió en la casa de la Manzana D previo a la tragedia, los investigadores informaron que el agresor intentó articular una aberrante justificación para atenuar la crueldad de su sangriento accionar.
Según habría expresado, el femicida, cerca de las dos de la madrugada la joven le habría confesado en la penumbra que ella misma provocó de forma intencional el voraz incendio del pasado 2 de agosto.
Alegó que la víctima pretendía quitarse la vida mediante las llamas y que no deseaba dejar en la orfandad a sus cuatro pequeños hijos, argumentando un presunto pacto trágico.

Esta supuesta confesión nocturna no sería más que la perversa y calculadora excusa fabricada por el femicida para enmascarar el desenlace de una constante espiral de violencia intrafamiliar.
El increíble argumento del agresor contrapone la versión de la familia de Karen, quienes remarcan que la mujer luchaba incansablemente por progresar y proteger el bienestar de sus niños.
Tras haber conseguido empleo como trabajadora doméstica, la joven buscaba desesperadamente alejarse de su verdugo y reconstruir la humilde vivienda incendiada para albergar dignamente a sus cuatro hijos.
La fiscal Lucía González Farías, ordenó exhaustivas pericias psicofísicas al detenido para desmontar la maniobra defensiva con la que pretende desviar el eje de la investigación.
Mientras la Justicia avanza en la recolección de evidencias científicas y testimonios clave, se espera un castigo ejemplar para frenar la impunidad en estos casos de violencia.
La casa se había prendido fuego de forma accidental
La desgracia para Karen había comenzado a gestarse semanas atrás, anticipando el oscuro y trágico final que terminaría por arrebatarle violentamente la vida, cuando un voraz incendio consumió parte de su casa.
El día sábado dos de agosto, cerca de las 23.15 su casa se vio envuelta en llamas. Aquel infierno se desató cuando su hija de 3 años manipuló un encendedor mientras ella se duchaba, dejando al descubierto la extrema precariedad en la que la familia sobrevivía.
En medio del pánico atroz y del humo asfixiante, Karen logró salvar a sus cuatro pequeños de entre las llamas antes de que la habitación quedara reducida a cenizas.
Pese al rápido auxilio de los vecinos y al intenso operativo del SEASE y Bomberos para brindarles oxígeno, la devastación material asestó un golpe demoledor a la víctima.
El fatídico siniestro, investigado por la fiscal Dra. Eugenia Callegaris, marcó el inicio de una espiral de desesperación e inestabilidad que terminaría por consumir los últimos días de su corta existencia.
En lo que va del año 10 mujeres fueron asesinadas en Santiago
El mapa de la violencia de género en nuestra provincia muestra un vertiginoso y dramático incremento de crímenes violentos en contra de las mujeres. Hasta octubre 10 víctimas fueron asesinadas a manos de hombres.
Las estadísticas oficiales arrojan cifras alarmantes que confirman una realidad dolorosa: la violencia machista crece a un ritmo implacable y parece no detenerse.
Los sangrientos números indican que este año el primer femicidio fue el de Ramona Emilia Medina, de 65 años, ultimada el 16 de febrero en Las Termas de Río Hondo, quedando su pareja sindicada como principal sospechoso.

Apenas cuatro días después, la tragedia golpeó a Las Tinajas con el femicidio de Thania Santillán (22), hallada con disparos de arma de fuego por los que detuvieron a su novio.
Cerrando el fatídico mes, el 27 de febrero se registró la muerte de María Amanda Chazarreta, de 30 años, en El Aibe, ejecutada por su expareja, quien posteriormente decidió quitarse la vida.
En junio, el horror se cobró la vida de Florinda Albornoz en paraje Lorena y el 29 la de la bombera Edith Eugenia Pérez en Colonia Dora, ambas víctimas de sangrientos ataques seguidos de suicidios.
El 2 de julio, en el Kilómetro 88 del departamento Loreto, Patricia Ibáñez, de 43 años, cayó mortalmente herida de un balazo, hecho por el cual permanece detenido su propio cuñado.
A estos casos ratificados se agregan decesos enigmáticos e impunes, como la dolorosa agonía de Marita Gallardo, de 26 años, fallecida tras tres meses de internación por golpizas denunciadas por su familia.
Asimismo, el 25 de marzo conmocionó a Monte Quemado el brutal crimen de Alicia Balderrama, de 35 años, cuya causa penal fue caratulada de origen bajo el encuadre de homicidio agravado.
El horror alcanzó su punto más desgarrador con la muerte de una niña de tan solo 10 años en Río Hondo, sumado al triste final de Verónica Shadya Altamirano en Pinto.
Estas trágicas pérdidas, enmarcadas entre denuncias previas e investigaciones complejas, reflejan un escenario desolador donde la impunidad y el dolor parecen no encontrar freno ni consuelo social.
La comunidad santiagueña llora la muerte de sus mujeres mientras la Justicia intenta dar respuestas ante esta sangrienta oleada de violencia desmedida que devora familias enteras sin piedad.
El cadáver de Karen será examinado hoy, a partir de las 10 de la mañana, por forenses en junta médica. Los resultados de la autopsia arrojarán datos determinantes para la investigación judicial.








