Especialistas prevén que el evento climático prolongue su impacto hasta inicios de 2027, alcanzando su pico entre fines de este año y el verano. El Litoral y el noreste encabezan las zonas bajo mayor riesgo de anegamientos y crecidas, mientras que Cuyo y la Patagonia tendrían un escenario diferente.
El Niño en Argentina: hasta cuándo durará y qué zonas afectará El Niño en Argentina: hasta cuándo durará y qué zonas afectará
Las previsiones meteorológicas confirman que el fenómeno de El Niño continuará marcando el pulso del clima en la Argentina durante los próximos meses, con efectos que podrían proyectarse hasta los primeros compases de 2027. Se aguarda que la etapa de máxima intensidad ocurra hacia el cierre del corriente año e inicios del próximo, manifestándose a través de un incremento de la humedad, temporales severos y acumulados pluviales que podrían derivar en el desborde de cursos de agua e inundaciones.
No obstante, las repercusiones del evento no afectarán por igual a toda la geografía argentina. El comportamiento del clima estará condicionado por el avance del calentamiento global, la geografía particular de cada distrito y el reparto desigual de las precipitaciones: mientras la franja este se prepara para registrar marcas hídricas elevadas, otros puntos del territorio nacional transitarían una temporada estival con registros por debajo de lo habitual.
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Cronograma y duración estimada del fenómeno
Los modelos de pronóstico señalan que la presencia de El Niño se sostendrá a lo largo de lo que queda de 2026 y abarcará el inicio de 2027.
Al detallar la evolución del ciclo, el meteorólogo Favio Cabello explicó a TN: "Todavía estamos en la escalera de ascenso: vamos por el escalón número 7 de 10. Va a llegar a su plenitud para los meses de noviembre y diciembre, comenzando a descender quizás hacia fines de enero, terminando en el otoño".
Bajo esa misma línea de advertencia, el especialista subrayó: "Tenemos varios meses no solamente de mucha lluvia, sino de fenómenos severos".
Mapa de precipitaciones: las regiones más comprometidas
El incremento de las lluvias por encima de los parámetros medios se focalizará fundamentalmente en el Litoral y en sectores del centro-este y norte del país.
De acuerdo con los análisis de los expertos, el panorama por provincias y áreas se perfila de la siguiente manera:
-Misiones y Corrientes: se posicionan como las provincias con mayor grado de vulnerabilidad frente a la recurrencia de temporales.
-Entre Ríos: se anticipan precipitaciones copiosas, capaces de generar complicaciones tanto en los campos como en los sectores cercanos a la ribera.
-Santa Fe: prevén un alza en el caudal de lluvias que elevaría la posibilidad de anegamientos en diversas localidades.
-Este de Chaco y Formosa: figuran dentro del radio bajo la órbita de influencia directa del fenómeno.
-Región pampeana: diversos sectores del área central podrían recibir parte de estos frentes lluviosos con la llegada del verano.
En contraposición, la región de Cuyo y determinados puntos de la Patagonia registrarían volúmenes menores de agua caída a lo largo del período estival. Dicho comportamiento no implica necesariamente la instalación de una sequía generalizada, sino un contraste en las condiciones hídricas según la ubicación geográfica.
Asimismo, en el norte y centro argentino se anticipa una mayor cantidad de jornadas cubiertas. Aunque la nubosidad frecuente podría atenuar los picos extremos de calor, no impedirá la ocurrencia de jornadas de temperaturas elevadas típicas de la estación.
El origen del fenómeno y sus implicancias globales
El Niño constituye una alteración climática de origen natural vinculada al calentamiento por encima de lo normal de las aguas superficiales en el sector central y oriental del océano Pacífico ecuatorial. Dicho incremento térmico en la superficie marina desestabiliza los patrones de circulación atmosférica, provocando desvíos en el régimen térmico y de lluvias a escala global.
En el cono sur, esta dinámica tiende a intensificar las descargas pluviales tanto en el sur de Brasil como en el este y noreste del territorio argentino, en tanto que en otras latitudes del planeta provoca mermas hídricas que acrecientan el riesgo de sequías prolongadas.








