La quinta movilización federal derivó en más de dos horas de tensión entre manifestantes y fuerzas de seguridad, con piedrazos, gases y camiones hidrantes sobre avenida Rivadavia. El SAME asistió a civiles y el gas lacrimógeno afectó el interior del palacio legislativo.
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Un escenario de extrema conflictividad se desató este jueves en las inmediaciones del Congreso de la Nación, donde la quinta edición de la Marcha Federal Universitaria culminó con 25 personas aprehendidas y ocho uniformados lesionados. Los enfrentamientos entre grupos de manifestantes y el cordón de las fuerzas federales se extendieron por más de 120 minutos, concentrándose sobre la traza de avenida Rivadavia, entre las intersecciones de Callao y Rodríguez Peña, mientras a escasa distancia se desarrollaba el acto convocado por la comunidad educativa.
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La convocatoria masiva buscaba visibilizar el reclamo por la plena vigencia de la Ley de Financiamiento Universitario, ratificada en cinco ocasiones en el ámbito legislativo y cuya aplicación continúa frenada por la administración de Javier Milei. La jornada coincidió con el intento de bloques opositores en la Cámara de Diputados de dejar sin efecto el DNU 70/2023, iniciativa que finalmente quedó trunca al no alcanzarse el quórum por la inasistencia de legisladores alineados con gobernadores cercanos al oficialismo.
El origen de los choques sobre el vallado
Minutos antes de que las autoridades rectoras dieran lectura al documento oficial frente a la multitud, individuos con el rostro cubierto que salieron desde columnas con insignias de fuerzas de izquierda iniciaron un persistente ataque arrojando cascotes y proyectiles mediante gomeras hacia el dispositivo de contención montado alrededor del edificio parlamentario. Las piedras golpearon de lleno contra los escudos y cascos del personal apostado tras las vallas metálicas.
La contestación de las fuerzas de seguridad fue inmediata: Gendarmería Nacional desplegó un refuerzo masivo para apuntalar el cerco e implementó el uso de postas de goma y agentes químicos irritantes, lo que obligó a replegarse a varias personas hacia arterias linderas. En la esquina de Rivadavia y Entre Ríos se sumó a la operatoria un camión hidrante, el cual debió acoplarse previamente a una cisterna de apoyo para asegurar el suministro de agua y accionar sobre los focos de mayor agresividad.
Aproximadamente a las 16:30, la dinámica de choque incluyó maniobras de manifestantes que interceptaban las cápsulas humeantes arrojadas por los efectivos para neutralizarlas en baldes con agua y volver a lanzarlas hacia la línea de contención, al tiempo que uniformados también devolvían proyectiles hacia el sector opuesto. Estos grupos, que utilizaban máscaras y cascos, se distanciaron del perfil habitual de los alumnos, docentes y empleados universitarios concentrados en el reclamo.
Gas dentro del recinto y repercusiones oficiales
El avance de los componentes químicos trascendió el espacio público e invadió dependencias del Congreso. Fuentes parlamentarias consultadas por Infobae revelaron que las sustancias afectaron el anexo legislativo, obligando a varios diputados a retirarse descompuestos de los despachos. La legisladora Cecilia Moreau debió permanecer recostada para mitigar los efectos. "Nunca había pasado esto, le pusieron más fuerza al gas", describieron desde los pasillos parlamentarios.
A través de las redes sociales, la funcionaria Alejandra Monteoliva se pronunció con dureza respecto a los desmanes: "Los mismos violentos de siempre. Quieren imponer el caos, desafiar a las Fuerzas de Seguridad y convertir las calles en una zona liberada".
En una publicación posterior, la representante gubernamental remarcó: "El derecho a manifestarse no es un permiso para ejercer la violencia. Quienes agredan a nuestros efectivos, destruyan bienes públicos o cometan delitos deberán responder ante la Justicia. En Argentina, nadie está por encima de la ley".
Asistencia médica y balance de daños
Pese al inicio formal del acto central pasadas las 16:00, las detonaciones de los choques y el paso constante de brigadas motorizadas interfirieron con las alocuciones gremiales y docentes, provocando una progresiva desconcentración del público, profundizada por ráfagas de viento y precipitaciones. Ante la retirada, vecinos y concurrentes intentaron resguardarse en comercios del área, varios de los cuales optaron por clausurar sus accesos.
En el plano sanitario, el Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME) emitió a las 16:50 un reporte confirmando la intervención sobre dos personas adultas. El primer paciente fue un hombre evaluado clínicamente en Hipólito Yrigoyen y Virrey Cevallos sin requerir traslado, mientras que en Rodríguez Peña 80 una mujer de 57 años recibió auxilio por telemedicina y fue derivada en ambulancia hacia el Hospital Ramos Mejía con un cuadro compatible con un accidente cerebrovascular (ACV). Un tercer pedido de emergencia por dificultades respiratorias sobre Solís y Alsina fue desestimado por orden del 911.
Por el lado de las fuerzas de seguridad, el balance médico constató lesiones por golpes y elementos contundentes en ocho uniformados pertenecientes a la Policía Federal, Prefectura Naval y Gendarmería Nacional; entre ellos, tres gendarmes y un prefecto debieron recibir curaciones específicas.








