Vanina Naumtchuk, periodista de Misiones, denunció que un hombre al que asegura no conocer la hostigó durante más de un año, difundió videos e imágenes sexuales creadas con inteligencia artificial y contactó a sus empleadores. Tras una publicación que simulaba su muerte, recibió un botón antipánico y debió modificar su vida cotidiana.
Una periodista denunció más de un año de acoso digital: le crearon imágenes sexuales con IA y fingieron su muerte Una periodista denunció más de un año de acoso digital: le crearon imágenes sexuales con IA y fingieron su muerte
La periodista misionera Vanina Naumtchuk denunció haber atravesado más de un año de acoso digital por parte de un hombre con el que, según afirmó, nunca tuvo ningún tipo de vínculo. Las agresiones incluyeron videos con insultos, imágenes manipuladas mediante inteligencia artificial, contactos con empresas para las que trabajaba y una publicación en redes sociales que hacía creer que había muerto.
Uno de los episodios que más preocupación generó ocurrió cuando comenzó a circular una publicación titulada "Justicia por Vanina". Una persona que vio el mensaje se comunicó con la periodista para preguntarle si estaba bien, ante la posibilidad de que le hubiera sucedido algo grave.
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La situación derivó en la entrega de un botón antipánico y profundizó el temor que, según su testimonio, ya condicionaba sus actividades diarias.
En diálogo con Infobae Al Amanecer, Naumtchuk explicó que el hostigamiento comenzó en agosto de 2025 y que el responsable era alguien completamente ajeno a su entorno. Al describir la falta de relación previa con el denunciado, afirmó: "Una persona que yo no conozco, con la que nunca tuve ningún tipo de trato ni de contacto y con la que no tengo absolutamente ninguna persona en común".
Con el paso del tiempo, las publicaciones se multiplicaron en distintas plataformas digitales. La periodista sostuvo que el hombre utilizaba sus datos personales y su imagen para difundir contenido ofensivo.
"Decidió obsesionarse conmigo y comenzar a crear videos, videos y videos a través de diferentes plataformas, hablando de mí, insultándome, usando mi nombre, mi cara, mi apellido, mi lugar de trabajo", relató.
El hostigamiento, según denunció, no quedó limitado a las redes sociales. Naumtchuk también señaló que el hombre se comunicaba con las empresas para las que trabajaba y difundía imágenes falsas creadas con inteligencia artificial.
"Contactándose con las empresas con las que trabajo a través de redes sociales e incluso creando imágenes mías, utilizando inteligencia artificial, de connotación sexual y también de apología al consumo de cocaína", contó al describir el contenido que le atribuía al denunciado.
La difusión de esas imágenes y los contactos con sus empleadores agravaron la situación, ya que, según explicó, las publicaciones podían perjudicar su reputación y su actividad profesional. Lo que al principio había interpretado como mensajes aislados terminó convirtiéndose en una situación persistente que afectó distintos aspectos de su vida.
Frente a la continuidad de las agresiones, la periodista decidió acudir a las autoridades. Primero realizó una presentación ante la Policía y luego recurrió a la Fiscalía de Instrucción Especializada en Ciberdelitos de Misiones.
Sobre las primeras medidas que se adoptaron, expresó: "Lo que logré fue, en principio, que le cierren todas las cuentas que utilizaba tanto en Instagram como en YouTube, así como también que lo pongan preso".
El hombre fue detenido, aunque posteriormente recuperó la libertad. Naumtchuk se refirió a los límites que, desde su perspectiva, encontró al buscar una respuesta judicial frente al hostigamiento: "Estuvo detenido un tiempo, pero la realidad es que estuvo detenido el tiempo que puede estar, porque nadie recibe perpetua por acosar virtualmente a alguien ni por amenazar a alguien", manifestó.
De acuerdo con su denuncia, después de la liberación el hombre habría utilizado diferentes nombres de usuario y seudónimos para continuar con las publicaciones. La periodista también llevó ante las autoridades el episodio en el que se difundió el mensaje que simulaba su muerte.
Aunque aseguró que las agresiones disminuyeron tras la salida del acusado de prisión, explicó que eso no significó recuperar la normalidad. El temor y la necesidad de protegerse la obligaron a cambiar sus costumbres y reorganizar su vida cotidiana.
"Una vez que recuperó su libertad, la situación estuvo un poco más tranquila, más allá de que yo tuve que alterar básicamente toda mi vida", afirmó.








