Por Daniel Milki. Militante peronista.
El 17 de octubre de 1945, Día de la Lealtad Popular El 17 de octubre de 1945, Día de la Lealtad Popular
En Evita se dio la síntesis de la espontaneidad y la autociencia. Fue la gran mediadora entre la masa y el líder. Hizo que se reconocieran mutuamente en la hora de la prueba vital, Su papel protagónico en la insurrección obrera aparece descripto en estas sencillas líneas:
"Me largué a la calle buscando a los amigos que podían hacer todavía alguna cosa por él.
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Fui así de puerta en puerta. En ese penoso e incesante caminar, sentí arder en mi corazón la llama de su incendio, que quemaba mi absoluta pequeñez.
Nunca me sentí -lo digo de verdad- tan pequeña, tan poca cosa como en aquellos días memorables
Anduve por todos los barrios de ciudad. Desde entonces conozco todo el muestrario de corazones que laten bajo el celo de ms Patria.
A medida que iban descendiendo desde los barios orgullosos y ricos a los pobres y humildes, las puertas se iban abriendo generosamente con más cordialidad.
Arriba conocí únicamente corazones fríos, calculadores, prudentes, corazones de hombres comunes, incapaces de hacer, de pensar o hacer algo extraordinario, corazones cuyo contacto me dio nauseas, asco, vergüenza.
¡Esto fue lo peor de mi calvario por la gran ciudad! La cobardía de los hombres que pudieron hacer algo y no lo hicieron, lavándose las manos como Pilatos, me dolió más que los que los barbaros puñetazos que dieron cuando un grupo de cobardes me denunció gritando: ¡Esa es Evita!
Estos golpes, en cambio me hicieron bien.
Por cada golpe me parecía morir y sin embargo a cada golpe me sentía nacer.
Algo rudo, pero al mismo tiempo inefable fue aquel bautismo de dolor que me purificó de toda duda y de toda cobardía.
¿Acaso no le había dicho a él: ¿Por muy lejos que haya que ir en el sacrificio no dejaré de estar a su lado hasta desfallecer?
Desde aquel día pienso que no debe muy difícil morir por una causa que se ama. O simplemente morir por amor".








