El mandatario estadounidense suspendió por tiempo indefinido la aplicación de penalizaciones comerciales y energéticas contra Moscú, aprobadas recientemente por el Congreso, alegando razones de interés nacional.
Donald Trump frenó las sanciones y aranceles a Rusia mediante una orden ejecutiva Donald Trump frenó las sanciones y aranceles a Rusia mediante una orden ejecutiva
A escasas jornadas de su entrada en vigencia, la administración estadounidense resolvió congelar el conjunto de sanciones económicas y arancelarias previstas contra Moscú. La determinación fue adoptada de forma directa por el presidente Donald Trump, quien dejó sin efecto temporal la ejecución de una norma que él mismo había rubricado el mes anterior con amplio respaldo de ambas cámaras legislativas.
La disposición presidencial, oficializada mediante un decreto difundido a última hora del viernes, paraliza las trabas arancelarias a artículos de origen ruso y deja sin efecto las represalias dirigidas a las adquisiciones de petróleo y gas natural provenientes de dicho territorio. Según los fundamentos expuestos por el jefe de Estado, la medida excepcional responde a la conveniencia de salvaguardar los intereses estratégicos de Estados Unidos en la coyuntura actual.
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El paquete punitivo buscaba intensificar el cerco económico sobre Moscú a raíz del conflicto bélico en Ucrania, desatado en 2022. No obstante, el rumbo fijado por Washington mostró en los últimos meses un acercamiento hacia la administración rusa, en paralelo a una serie de cuestionamientos reiterados hacia Volodímir Zelenski, sobre quien Trump llegó a plantear en público la necesidad de un recambio en la conducción de Kiev.
El contenido de la Ley Lindsey O. Graham de 2026
El instrumento legal afectado, denominado formalmente "Ley Lindsey O. Graham de Sanciones contra Rusia e Irán de 2026", fue promovido en el Capitolio por el fallecido legislador republicano de Carolina del Sur. Su articulado contemplaba gravámenes comerciales drásticos, fijando tasas aduaneras de hasta el 100% a implementarse en un lapso de 30 días para todos los bienes que ingresaran a EE. UU. desde los cinco principales países importadores de crudo o gas ruso.
De igual manera, el dispositivo estipulaba castigos comerciales hacia terceros Estados que adquirieran hidrocarburos rusos con pleno conocimiento una vez cumplido el plazo de 30 días tras la sanción de la ley. La normativa también señalaba directamente a los cinco territorios identificados como los mayores colaboradores en las maniobras para evadir las restricciones financieras y mercantiles internacionales impuestas a Moscú.
Una suspensión por plazo indefinido
El dictamen emitido desde la Casa Blanca aclara que la dispensa presidencial operará por tiempo indeterminado. De este modo, las restricciones comerciales permanecerán inactivas hasta tanto el presidente o integrantes de su gabinete consideren pertinente adoptar nuevas determinaciones o restablecer las penalidades.
Pese a que a mediados de septiembre Washington había oficializado la ratificación de la ley tras su trámite legislativo, el envío de la notificación formal al Congreso para frenar su instrumentación abre un nuevo frente de discusión sobre los equilibrios y directrices de la política internacional norteamericana.








