El economista y director de la consultora Zentrix advirtió sobre el deterioro de la situación económica, la pérdida de poder adquisitivo, el endeudamiento de las familias para cubrir gastos básicos y la caída de la actividad. Según un relevamiento de la firma, el 65,3% de la población no logra llegar al día 20 del mes con los ingresos de su hogar. También alertó sobre la crisis de las pymes y la falta de medidas para reactivar el consumo.
"Ya no estamos en estancamiento, estamos en caída. Estamos en recesión" "Ya no estamos en estancamiento, estamos en caída. Estamos en recesión"
La economía argentina atraviesa un escenario de creciente deterioro, con ingresos familiares que pierden capacidad de compra, consumo en retroceso, endeudamiento para afrontar gastos esenciales y una actividad que, según el economista Claudio Montiel, ya ingresó en una etapa recesiva. Así lo sostuvo el director de la consultora Zentrix al analizar los resultados de la medición de septiembre del Monitor de Opinión Pública, que refleja las dificultades cotidianas de una porción cada vez más amplia de la población.
Uno de los datos más contundentes del relevamiento es que el 65,3% de los encuestados no logra sostenerse económicamente más allá del día 20 de cada mes con los ingresos de su hogar. Entre los menores de 40 años, la proporción se acerca al 72%. A esto se suma que más del 60% de las personas encuestadas recurre al endeudamiento para llegar a fin de mes.
La situación se agrava al observar el destino de esos préstamos: el 76% de quienes se endeudan lo hace para cubrir alimentos, salud, servicios y transporte. Es decir, no se trata de financiamiento para adquirir bienes durables o realizar inversiones, sino de deuda destinada a sostener el consumo indispensable.
"Tenemos más del 60% de gente que toma deuda para poder llegar a fin de mes", señaló Montiel, quien advirtió que el fenómeno genera un círculo difícil de romper, ya que las familias deben afrontar en los meses siguientes los compromisos asumidos para cubrir sus necesidades actuales.
Menos ingresos disponibles y más dificultades para llegar a fin de mes
El economista explicó que el deterioro no responde a una única causa, sino a la combinación de ingresos insuficientes, aumento de los costos fijos del hogar y freno de la actividad económica.
Como ejemplo, indicó que una familia que anteriormente destinaba alrededor del 5% de sus ingresos a servicios, tarifas y otros gastos similares hoy puede llegar a utilizar cerca del 20%. Si bien consideró que la reducción de subsidios era necesaria en determinados sectores, remarcó que el problema central es la falta de recomposición de los ingresos.
"El problema no es lo que cuestan los servicios, sino que los servicios les cuestan más de lo que uno puede pagar", resumió.
La evolución del indicador sobre la capacidad de los hogares para llegar al día 20 permite dimensionar la profundidad del deterioro. Según Montiel, cuando Zentrix comenzó a realizar esa pregunta, en enero, el porcentaje de personas que no lograba superar esa fecha era del 32%. En septiembre, el indicador trepó al 65,3%.
Aunque durante los últimos cuatro meses el registro se mantuvo relativamente estable, en torno al 65% y el 66%, el economista consideró que esa persistencia no debe interpretarse como una mejora, sino como la consolidación de un escenario de dificultades económicas para una parte importante de la sociedad.
"Estamos en recesión": la actividad económica, bajo presión
Para Montiel, el deterioro de los ingresos familiares está directamente relacionado con la pérdida de dinamismo de la economía. En ese sentido, sostuvo que los indicadores de actividad y consumo muestran un panorama que contradice las expectativas de recuperación.
"No, yo ya no creo que estamos en estancamiento. Yo creo que estamos en caída. Estamos en recesión", afirmó al evaluar la evolución de la economía.
El director de Zentrix apuntó especialmente contra el desempeño de la industria, el comercio y la construcción, sectores que identificó como los tres grandes motores de la actividad y que, según su diagnóstico, se encuentran frenados o contribuyen negativamente al desempeño general.
A esa situación sumó la caída real de las ventas en supermercados, los servicios y el comercio minorista. También mencionó el aumento de la pobreza, que, de acuerdo con los datos citados durante la entrevista, creció casi cinco puntos porcentuales entre el segundo semestre del año pasado y el primero de este año.
En materia salarial, Montiel advirtió que una mejora puntual frente a la inflación no alcanza para revertir el retroceso acumulado. Según señaló, los salarios registran una caída cercana a los tres puntos en el balance anual, lo que limita la recuperación del consumo y profundiza las dificultades de los hogares.
Empleo en retroceso y crisis de las pymes
Otro de los ejes de preocupación es el mercado laboral. Montiel cuestionó las afirmaciones sobre la creación de cientos de miles de puestos de trabajo y sostuvo que deben analizarse en conjunto los registros oficiales de empleo formal, la evolución del sector público y el crecimiento del monotributo.
Según su interpretación de esos datos, se produjo una pérdida de casi 300.000 puestos de trabajo formales, mientras que parte de quienes salen del empleo privado pasa a otras modalidades laborales, entre ellas el monotributo.
El economista también advirtió sobre el impacto de la recesión en las pequeñas y medianas empresas. Durante la entrevista mencionó una reducción cercana a las 30.000 empresas en el país, con una incidencia mayoritaria de pymes, según los registros que citó.
La presión sobre las empresas se expresa en menores ventas, dificultades para sostener los costos y estrategias de ajuste interno para continuar operando. Sin embargo, Montiel consideró que esa capacidad de adaptación tiene límites y que, sin una recuperación de la demanda, el deterioro puede profundizarse.
Un modelo atrapado entre la inflación y la falta de crecimiento
Al analizar las posibilidades de recuperación, Montiel sostuvo que el Gobierno enfrenta una situación compleja: una recomposición salarial podría impulsar el consumo, pero también ejercer presión sobre los precios y las importaciones, en un contexto que describió como limitado por la disponibilidad de divisas y el atraso cambiario.
A su entender, el esquema económico quedó atrapado entre la decisión de mantener el tipo de cambio sin modificaciones significativas y la necesidad de generar condiciones para que la actividad vuelva a crecer.
Entre las alternativas que planteó, mencionó la reactivación del crédito, una reducción de las tasas de interés y una recomposición gradual de los ingresos. También consideró necesaria una corrección cambiaria gradual, al sostener que el tipo de cambio real se encuentra atrasado y que esa situación dificulta la expansión de la economía.
Para el economista, el desafío ya no pasa únicamente por contener la inflación, sino por construir una segunda etapa que permita recuperar la actividad, el empleo y el poder adquisitivo.
En ese sentido, fue categórico al cuestionar la continuidad del modelo sin cambios que impulsen la demanda interna: "La caída del salario te lleva a una caída de consumo, la caída de consumo te lleva a una caída de la recaudación, y la caída de la recaudación te hace ajustarte cada vez más el cinturón". Y agregó una advertencia sobre los límites de esa dinámica: "En algún momento de tanto que te ajustaste el cinturón te vas a terminar ahorcando".
Sin señales claras de reactivación
Montiel consideró que el principal problema es la falta de medidas orientadas a revertir la caída de la actividad. Si bien reconoció que el control inflacionario fue uno de los objetivos iniciales del programa económico, afirmó que todavía no aparece una estrategia capaz de traducir ese resultado en crecimiento sostenido.
El economista también señaló que los desempeños favorables de sectores específicos, como la actividad vinculada a Vaca Muerta, no alcanzan por sí solos para compensar la debilidad de los grandes centros urbanos, donde se concentra una parte importante del consumo, el comercio y la industria.
A ese escenario se suman los riesgos del contexto internacional, entre ellos las tensiones vinculadas al precio del petróleo y los movimientos económicos y financieros de otros países. Sin embargo, para Montiel, las dificultades argentinas también responden a factores internos que condicionan la evolución de la economía.
Finalmente, cuestionó la reacción frente a los indicadores que reflejan las dificultades de la población y reclamó que se atienda la situación cotidiana de los hogares.
"La verdad es una lástima. Son niveles de discusión muy bajos y muy básicos que llevan a estar en esta situación", concluyó, en referencia a las respuestas que reciben los relevamientos privados cuando exponen datos negativos.
El diagnóstico que dejó la entrevista es contundente: con millones de familias que no consiguen sostener sus gastos hasta fin de mes, un endeudamiento cada vez más asociado a necesidades básicas y sectores productivos que no logran recuperar el movimiento, la economía enfrenta el desafío de salir de la recesión sin profundizar el deterioro social.








