Una jornada de movilizaciones convocada por chalecos amarillos y estudiantes puso en alerta al gobierno de Emmanuel Macron, que blindó París y aplicó toques de queda tras los recientes disturbios.
Francia bajo tensión: masivas protestas, 70.000 policías en las calles y más de 130 detenidos Francia bajo tensión: masivas protestas, 70.000 policías en las calles y más de 130 detenidos
Una nueva oleada de protestas sacudió este sábado a las principales urbes del territorio francés. Convocadas por el movimiento de los chalecos amarillos y colectivos estudiantiles, miles de personas salieron a manifestarse en un contexto de fricción social derivado de los incidentes ocurridos siete días atrás. La administración del presidente Emmanuel Macron, cuya gestión concluye el próximo mayo, dispuso un amplio dispositivo de contención y vedó varios actos públicos para impedir disturbios generalizados.
Incidentes en Lyon y operativo con más de un centenar de arrestos
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El clima de confrontación se evidenció desde las primeras horas en Lyon, donde efectivos policiales recurrieron a gases lacrimógenos para dispersar a cerca de 150 manifestantes que pretendían cortar el tránsito en un sector no autorizado por las autoridades locales.
Al trazar un balance vespertino, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, precisó que no se reportaron situaciones de gravedad extrema, si bien confirmó la detención de 135 personas y la incautación de diversos elementos peligrosos, tales como esferas metálicas, artefactos pirotécnicos e incluso una katana.
Despliegue de seguridad sin precedentes y cambios de itinerario
Con el objetivo de blindar los centros urbanos, el Estado movilizó a 70.000 uniformados, integrando cuerpos de élite, tropas de la misión militar Sentinelle, helicópteros, vehículos blindados y patrullas permanentes en zonas estratégicas. Desde el Poder Ejecutivo señalaron como causantes del desorden previo a "grupúsculos de ultraizquierda" señalando a facciones anarquistas, antifascistas y anarco-autónomas así como a "delincuentes oportunistas", principalmente jóvenes de áreas periféricas vinculados con saqueos a locales comerciales.
Para neutralizar nuevos desbordes, rigen toques de queda durante la noche en distritos puntuales de grandes ciudades, junto con la cancelación de actos no promovidos por entidades consideradas "legítimas", como las representaciones gremiales.
Pese a las restricciones, en Lyon, Marsella y París se avalaron marchas enfocadas en el incremento del costo de vida y en las demandas del alumnado por mejoras edilicias en los liceos. En la capital gala, la diagramación debió modificarse a última hora: el punto de partida original en la tradicional plaza de la Bastilla fue cancelado y se trasladó la concentración hacia inmediaciones de la autopista periférica.
Clima en París y advertencia del Consejo de Europa
Bajo un marcado frío de otoño, numerosas columnas marcharon por suelo parisino exhibiendo lemas como "Macron, al rincón" y "No esperábamos nada y aun así estamos decepcionados". En las columnas se oyeron además consignas como "Macron renuncia" y "Todo el mundo odia la policía".
Frente a la escala de la agitación social regional, el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Michael O'Flaherty, instó a las autoridades de naciones con protestas activas entre ellas Francia, Italia, España y Albania a tutelar el derecho a la reunión pacífica y priorizar la "desescalada" durante las intervenciones de seguridad.
Comercios tapiados, patrimonio cerrado y alivio financiero
La inquietud social se produce tras las marchas del sábado anterior, que congregaron entre 550.000 y 800.000 participantes y dejaron un saldo de casi 3000 comercios perjudicados a nivel nacional. Por ello, vehículos blindados de la Gendarmería custodiaron la Asamblea Nacional y el Palacio del Elíseo. Asimismo, varios comerciantes optaron por colocar paneles de madera, no abrir sus persianas o permanecer adentro para resguardar la mercadería.
El cuadro de alerta conllevó también la clausura preventiva de espacios culturales icónicos de París, entre ellos la Ópera y los museos del Louvre, Picasso y Orsay. Por su parte, la agrupación de los chalecos amarillos que protagonizó intensas protestas durante los años 2018 y 2019 ya ratificó una nueva convocatoria para el próximo fin de semana, acusando al oficialismo de caer en una "deriva autoritaria".
En este escenario de tirantez política, el Ejecutivo sumó un espaldarazo financiero: la calificadora de riesgo Moody's ratificó la nota de la deuda soberana de Francia, sustentada en la previsión de que se aprobará el presupuesto de ajuste fiscal proyectado para 2027 y que el descontento en las calles tenderá a moderarse a lo largo de los próximos meses.








