La merma en la obra pública, la pérdida de poder adquisitivo y la falta de crédito desplomaron la demanda de insumos básicos, obligando a los comercios a achicar costos, frenar inversiones y reducir personal.
La construcción profundizó su caída en agosto y golpea las ventas de corralones La construcción profundizó su caída en agosto y golpea las ventas de corralones
El rubro de la construcción experimenta un marcado freno en su nivel de actividad a lo largo y ancho del país, un parate que se traslada de manera directa a los corralones y negocios minoristas dedicados a la provisión de insumos. Entre las principales causas de este retroceso confluyen la paralización de la obra pública, los obstáculos para conseguir financiamiento accesible y el debilitamiento de los ingresos familiares, factores que limitan las ventas y dilatan las chances de un repunte a corto plazo.
En diferentes puntos de la Argentina, los comerciantes reportan bajas sensibles en el despacho de artículos elementales para edificaciones nuevas y refacciones hogareñas, tales como cemento, arena, ladrillos y hierro. En algunos locales, los volúmenes comercializados sufrieron disminuciones de hasta el 50% en comparación con registros precedentes. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el propietario Hugo Romero, del barrio de Balvanera, señaló que sus despachos se contrajeron entre un 30% y un 40%, dinámica que lo forzó a recortar su nómina de ocho a seis operarios ante el declive operativo.
También te puede interesar:
La coyuntura también asfixia a distribuidores y firmas proveedoras, apremiadas por la necesidad de sostener flotas de vehículos, predios y salarios para cumplir con los repartos en un marco de ingresos insuficientes. En el partido bonaerense de Moreno, un comerciante del área describió que debieron posponer planes de inversión y mantener camiones antiguos para la logística, imposibilitados de asumir compromisos financieros ante la incertidumbre económica general.
Desplome de insumos esenciales en las mediciones oficiales
Las estadísticas reflejan con crudeza esta desaceleración. De acuerdo con el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) relativo a agosto de 2026, el sector anotó un retroceso interanual del 4,4%. Pese a esa caída mensual, el balance acumulado de los primeros ocho meses exhibió un alza interanual del 0,8% frente a igual lapso de 2025, evidenciando un desempeño desparejo con dificultades concentradas en segmentos clave de obras públicas y refacciones privadas.
Al desglosar el consumo de materiales por rubro, los insumos más afectados en la comparación interanual fueron:
Asfalto: baja del 18,4%
Yeso: contracción del 17%
Cales: retroceso del 13%
Pisos y revestimientos cerámicos: caída del 11,9%
Ladrillos huecos: baja del 9,7%
Cemento portland: disminución del 8,1%
Hierro redondo y aceros para construcción: baja del 8,1%
A la merma en los despachos se adiciona una suba constante en las erogaciones fijas: transporte, tarifas de servicios públicos, salarios y costo de reposición. Este combo achica los márgenes de ganancia y empuja a los corralones a restringir compras, frenar renovación de equipamiento y desprenderse de empleados, en un mercado donde los clientes demoran decisiones pidiendo múltiples presupuestos para comparar valores.
Incertidumbre en el empleo y sostenimiento empresarial
El escenario despierta inquietud en torno a las fuentes de trabajo y la supervivencia de las pymes proveedoras más dependientes de las refacciones particulares y obras de menor porte. Hacia el periodo invernal, la nómina de empleo privado registrado en la construcción rondaba los 376.000 trabajadores.
Frente a la debilidad del consumo, referentes del ámbito empresarial advierten sobre la posibilidad de que se apliquen suspensiones, reducciones de turnos de trabajo o eventuales cierres de locales comerciales, si bien aclaran que el nivel de impacto no resulta uniforme para todas las compañías de la actividad, detalla el portal INDEC.GOB. AR.








