La Dirección Nacional de Migraciones confirmó que el senador brasileño cruzó por tierra a Misiones junto a su familia y luego abordó un avión privado en Puerto Iguazú. El episodio generó interrogantes por la restricción judicial que enfrentaba en Brasil y por las versiones contradictorias sobre su paradero.
El viaje de Flávio Bolsonaro por Misiones: las incógnitas detrás de su salida de Brasil El viaje de Flávio Bolsonaro por Misiones: las incógnitas detrás de su salida de Brasil
La salida de Flávio Bolsonaro de Brasil a través de la Argentina quedó en el centro de una controversia política y judicial que sumó versiones contrapuestas, un vuelo privado y preguntas todavía sin respuesta. Después de varias horas de incertidumbre, las autoridades migratorias argentinas confirmaron que el senador ingresó al país junto a su esposa y sus dos hijas y partió desde Misiones en una aeronave con destino inicial a Ecuador.
El episodio ocurrió pocos días después de que Bolsonaro perdiera las elecciones presidenciales frente a Luiz Inácio Lula da Silva. El dirigente del Partido Liberal había cuestionado el resultado y anunciado que reclamaría la nulidad de los comicios. En paralelo, enfrentaba investigaciones judiciales y, según la información difundida, tenía una restricción para abandonar territorio brasileño.
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La confirmación oficial de su paso por la Argentina llegó después de una jornada marcada por las dudas sobre su ubicación. Mientras referentes de su espacio político negaban que hubiera salido de Brasil, distintos medios informaban sobre un posible traslado hacia Estados Unidos.
El caso también abrió interrogantes sobre las circunstancias en las que dejó su país y sobre el conocimiento que podían tener las autoridades argentinas de su situación judicial.
Las primeras sospechas se centraron en un Gulfstream G400 de la empresa Baires Fly, identificado con la matrícula LV-JQW y estacionado en el aeropuerto de Puerto Iguazú.
De acuerdo con la reconstrucción, el avión había sido contratado mediante un intermediario estadounidense para trasladar a cuatro ciudadanos brasileños. Durante las gestiones previas se habría consultado si Flávio Bolsonaro podía integrar el grupo de pasajeros.
Sin embargo, aquel traslado fue cancelado porque los viajeros previstos no se presentaron. Por ese motivo, la existencia de esa operación no alcanzaba para confirmar que el senador hubiera utilizado la aeronave para salir de Brasil.
Las versiones se multiplicaron durante la madrugada del martes. Incluso circularon informaciones sobre un supuesto vuelo de Bolsonaro hacia Estados Unidos, aunque en ese momento no había una confirmación oficial de su ubicación.
Rogério Marinho, coordinador general de la campaña del senador, negó que hubiera abandonado Brasil. La declaración contrastó con las versiones que comenzaban a circular sobre su posible llegada al exterior.
La situación comenzó a esclarecerse cuando la información sobre el desplazamiento de Bolsonaro y su familia hacia el aeropuerto local en una caravana de camionetas.
Más tarde, la Dirección Nacional de Migraciones informó que el senador cruzó a la Argentina el martes a las 22:50 por el Puente Internacional Tancredo Neves, en Misiones. Lo hizo acompañado por su esposa y sus dos hijas.
El organismo precisó que los integrantes de la familia presentaron documentación válida y no registraban impedimentos legales para ingresar al territorio argentino.
Una vez en Puerto Iguazú, abordaron un avión privado de Baires Fly. La aeronave despegó a las 00:21 del miércoles y se dirigió a Guayaquil, Ecuador, donde realizó una escala.
La información permitió distinguir dos operaciones: el primer vuelo que había generado sospechas fue cancelado, pero posteriormente Bolsonaro y su familia sí utilizaron una aeronave privada desde Misiones.
La salida del senador adquirió relevancia por su situación ante la Justicia brasileña. Según la información difundida, tenía prohibido abandonar el país en el marco de investigaciones que incluyen presunto lavado de dinero y evasión fiscal. También se mencionó una causa vinculada con el financiamiento de una película biográfica sobre su padre, Jair Bolsonaro.
En ese contexto, establecer cómo salió de Brasil y en qué momento cruzó la frontera se convirtió en uno de los puntos centrales del caso. Las acusaciones que pesan sobre el dirigente se encuentran bajo investigación y no equivalen a una condena.
A la controversia se sumó otra pesquisa ordenada por el Supremo Tribunal Federal de Brasil para determinar si hubo presunta injerencia extranjera en la campaña electoral. Entre los aspectos bajo análisis aparecen posibles irregularidades en el financiamiento y el uso de plataformas digitales, además de eventuales conexiones con la organización estadounidense Rockbridge Network.
Durante las primeras horas de incertidumbre, el Gobierno de Javier Milei buscó despegarse de las versiones sobre una posible asistencia política al senador brasileño.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, aseguró que la Argentina no había recibido "ningún pedido de asilo" de Bolsonaro. En ese momento, tampoco existía una confirmación oficial de su ingreso al país.
La confirmación posterior de Migraciones reavivó las preguntas sobre el conocimiento que tenían las autoridades argentinas del viaje y sobre la eventual intervención de funcionarios para facilitarlo. Hasta los datos consignados en la información disponible, esos interrogantes no tienen una respuesta concluyente.
Por su parte, Leonardo Rodrigues de Jesús, primo del senador, aseguró que el viaje estaba previsto antes de las elecciones y lo describió como una alternativa ante una posible derrota. "Ya estaba organizado, era un plan B", afirmó. También sostuvo que Bolsonaro había viajado con un pasaporte italiano.
Esa versión contrastó con las declaraciones previas de integrantes de su equipo político, que habían negado que el dirigente hubiera abandonado Brasil.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también se refirió al caso y afirmó que aceptaría recibir a Bolsonaro y a su familia. "Yo creo que son buena gente", expresó al ser consultado sobre esa posibilidad.
Trump cuestionó el proceso electoral brasileño, aunque aseguró que no había intervenido en la disputa entre los candidatos. Sobre el paradero del senador, dijo que había escuchado que se encontraba en la Argentina.
Sus declaraciones agregaron un componente internacional a una situación que ya generaba tensión política y diplomática.
La confirmación de Migraciones permitió reconstruir parte del recorrido de Bolsonaro, pero no despejó todas las dudas sobre su salida de Brasil.
Entre los principales interrogantes se encuentran cómo y cuándo cruzó la frontera brasileña, si las autoridades argentinas conocían las restricciones judiciales que enfrentaba y si existió alguna intervención oficial para facilitar su traslado.








