Cientos de miles de estudiantes, trabajadores y organizaciones sociales participaron de una huelga general contra el aumento del costo de vida y las políticas del gobierno de Giorgia Meloni. En Roma, la policía utilizó gases y cañones de agua para dispersar a los manifestantes que intentaron acercarse al Parlamento.
Italia: huelga contra Meloni derivó en tensos choques policiales en Roma y Turín Italia: huelga contra Meloni derivó en tensos choques policiales en Roma y Turín
Cientos de miles de personas salieron a las calles este viernes en distintas ciudades de Italia durante una jornada de huelga general contra el gobierno de Giorgia Meloni. Las movilizaciones reunieron a estudiantes, trabajadores y organizaciones sociales que reclamaron medidas frente al encarecimiento de la vida, mayores recursos para la educación y soluciones al problema habitacional. En Roma, la tensión aumentó cuando un grupo intentó superar el cordón policial para acercarse al Parlamento.
Los enfrentamientos se produjeron durante la tarde, cuando los agentes avanzaron con escudos y realizaron varias cargas para dispersar a los manifestantes. Algunos participantes arrojaron botellas, petardos y otros objetos contra las fuerzas de seguridad, que respondieron con cañones de agua. Según un primer balance, ocho personas fueron retenidas para su identificación. También se registraron incidentes en Turín, mientras que las movilizaciones se extendieron a Milán, Bolonia, Génova y Nápoles.
También te puede interesar:
La huelga fue convocada por el sindicato Unione Sindacale di Base (USB), que estimó una participación de entre un millón y un millón y medio de personas en todo el país. Entre los sectores movilizados hubo camioneros, taxistas y agricultores, que cuestionaron el aumento de los combustibles y el gasto militar. Durante las marchas también se escucharon consignas contra las prioridades presupuestarias del Ejecutivo, como el reclamo de más viviendas y menos recursos destinados a armamento.
Reclamos sociales y tensión política
Las protestas se desarrollaron en un contexto de creciente conflictividad social, luego de los disturbios registrados el 17 y 18 de octubre en Milán, Turín y Bolonia. Tras aquellos episodios, el gobierno de Meloni anunció nuevas medidas de seguridad, con mayores restricciones para las concentraciones públicas y sanciones más severas. Además, dispuso el despliegue de 500 militares para colaborar con las fuerzas policiales. Entre los reclamos de esta nueva jornada también se destacaron las dificultades de los jóvenes para acceder a una vivienda y afrontar los gastos educativos.
En paralelo, el Ejecutivo aprobó un paquete de ayuda de 175,2 millones de euros destinado a camioneros, agricultores y pescadores afectados por el incremento de los combustibles. Sin embargo, las movilizaciones reflejaron el malestar de distintos sectores frente a la situación económica y las políticas oficiales. La protesta coincidió además con el debate del presupuesto para 2027, que contempla medidas de asistencia para jóvenes y familias y todavía debe ser discutido por la coalición gobernante.








