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Plazoleta Herminia Brumana, donde Francisco aprendió a pegarle a la pelota

- 04:30 Santiago

Si el barrio de Flores cobró notoriedad también porque allí, a mediados del siglo XIX, vivió en una de las majestuosas casonas el propio Juan Manuel de Rosas (en 1859 se firmó allí el Pacto de Unión Nacional, llamado por ello de San José de Flores, disponiendo la reincorporación del estado de Buenos Aires a la Confederación Argentina); o a través de las plumas de Robert Arlt, Baldomero Fernández Moreno y Alejandro Dolina, también lo hizo a partir de nominarse como Herminia Catalina Brumana a la plazoleta que es tan insigne como la Plaza Pueyrredón o la Plaza Flores en esta comunidad.
Es en este lugar, otrora de tierra pura, fue donde Su Santidad aprendió a pegarle a la pelota y, así, a gestar esa otra pasión que tiene y que lo expresa sin prurito alguno: el fútbol. En esa plazoleta, que lleva el nombre de esta maestra, escritora, periodista, dramaturga y activista feminista de nuestro país, Jorge Mario pergeñaba sueños futboleros que luego acrecentó con su ya sabida asistencia al club de sus amores: San Lorenzo de Almagro, particularmente cuando la institución tenía su anterior estadio, denominado El Gasómetro, en el actual barrio de Boedo. También dicen que solía asistir a El Nuevo Gasómetro, en el Bajo Flores.
Actualmente, la Plazoleta Herminia Brumana, situada en Membrillar y Francisco Bilbao, a una cuadra del solar de la infancia del papa Francisco, cuenta con algunos toboganes y hamacas, que están resguardadas por una cerca. Además, mesitas de mármol con los dibujos propios del ajedrez.

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