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Default, recesión y precios, ¿cómo estará la economía argentina a la hora de las urnas?

- 04:30 MIX ECONOMICO

La Argentina se encuentra a poco menos de dos semanas de cumplir 200 días en default, tal como fue declarada el 30 de julio pasado. Desde entonces, economistas y analistas políticos especularon con la idea de un eventual acuerdo con los denominados holdouts a partir de enero de 2015, momento en que venciera la mediática cláusula Rufo. Pero, esto no sucedió. Hoy se visualiza un escenario más simple desde el punto de vista legal, pero complejo por la situación económica que atraviesa el país. Sólo un dato como muestra: los vencimientos de deuda previstos para este año (capital más intereses) ascienden a 13.600 millones de dólares, poco más de 43% del stock de reservas internacionales en manos del Banco Central (BCRA). Sin dudas, el pago al contado de estos vencimientos es totalmente impracticable y perjudicial. En la era post-default, el "dólar convertibilidad", aquél que surge de la relación entre reservas y base monetaria, creció 11,4% y ronda $ 14,31. Si se pagaran todos los vencimientos con reservas e incluso teniendo en cuenta un superávit comercial similar al de 2014, provocaría una devaluación teórica de 62%. Con un mercado cambiario inexistente, la presión sobre el dólar blue y los precios locales sería suficiente para desestabilizar la economía. Cabe entonces preguntarse, cuáles son los caminos, los posibles escenarios y qué herramientas dispone el Gobierno y el BCRA para hacer frente a una situación tan delicada. La primera alternativa es sencillamente renegociar la deuda y realizar un canje de bonos. De los 13.600 millones que vencen en 2015, prácticamente la mitad corresponde al pago del Boden 15. Sin embargo, el default limitó el ya casi inexistente acceso a los mercados de crédito internacional, un hecho que se evidencia en el fallido intento de canje de diciembre: sólo 286 millones fueron canjeados por Bonar 24, un título que vence en 2024. En este sentido, el país tiene dos opciones: o se endeuda a tasas altísimas, dilatando el problema hacia futuros gobiernos, o resuelve la negociación con los tenedores de bonos en default. Con la cláusula Rufo vencida, este camino parece ser el mal menor, porque resuelve la situación financiera de corto plazo, aunque a costa de un quiebre en el discurso político. Como en cualquier hogar, si no es posible reducir los gastos se deben incrementar los ingresos. El tipo de cambio oficial se mantuvo relativamente constante desde julio último en función de las intervenciones y la política monetaria del Central, mientras que el dólar blue tuvo un incremento de 7,7%. Con una inflación anual en torno de 30%, el atraso cambiario continuó deteriorando la balanza comercial, cuyo superávit de 6.600 millones de dólares en 2014 fue el menor desde 2001. Las herramientas que dispone el Gobierno en este caso son limitadas. El experimento de política monetaria implementado hace un año fue la prueba que un salto del tipo de cambio sin modificaciones estructurales se vuelca directamente a precios. Sólo si el contexto externo, en particular el precio de la soja, es favorable esta situación podría aplacarse. Finalmente, si no se pueden reducir los pagos ni incrementar los ingresos, se corre un serio riesgo de caer en default. Más que una alternativa, es la consecuencia de un mal manejo de las finanzas del país. Éste es el camino que habría que evitar a toda costa y no por no quedar mal con el mundo, sino porque sus consecuencias serán mucho más duras para los argentinos. En definitiva, ¿qué sucederá en 2015? ¿Cómo será el país cuando los ciudadanos concurran a las urnas el 25 de octubre? Probablemente, habrá una economía muy distinta a la actual, ya que de no conseguir renegociar la deuda, los primeros que se moverán son los precios y entre ellos, el dólar. En tanto, las consecuencias sobre el PBI y el empleo se harán sentir en 2016. l (*) Es máster en Finanzas de la Universidad de San Andrés.

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