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Los seudogentilicios, apodos o motes colectivos

Por Hebe Luz Ávila.

- 14:32 Santiago

Con algo más de 500 gentilicios recolectados ya (400 en mis “rastrillajes” por el territorio de la provincia y unos 100 más recibidos a través del Facebook), ya es hora de comentar públicamente este tema del título, mucho más divertido y atractivo.
Recordemos que el gentilicio no posee significación descriptiva o conceptual: no hay calificación al derivar de Loreto- loretano, sino solamente relación con una significación mostrativa o identificadora: nacido en Loreto, habitante de Loreto, propio de ese lugar.
Sin embargo, con el tiempo, los loretanos van a ir adquiriendo por naturaleza, historia, cultura y forma de ser, características propias de su lugar de origen, pero también de los pobladores. Y desde afuera serán reconocidos por un rasgo singular que terminará caracterizándolos: “loretanos rosqueteros”. Un producto gastronómico típico determinará así lo que se considera como seudogentilicio.
Otras veces será una característica que distingue al lugar, que lo diferencia de las otras ciudades, como es el caso de “bandeños olor a tren”. Nombrado siempre desde la óptica del otro, y en este caso, el habitante de La Banda se describirá por una nota propia de su ciudad. Camilo José Cela plasmó la voz “seudogentilicio” para designar a aquellas apelaciones que reciben los habitantes de un lugar por parte de los vecinos de otros pueblos, por razones históricas, antropológicas, sociológicas, idiosincrásicas, o bien con intencionalidad jocosa, discriminatoria, descalificadora o simplemente graciosa.
Es lo que se suele llamar “motes” o, con mayor aproximación “apodos colectivos”. Si bien no son gentilicios puros, pues no derivan de un topónimo, funcionan como tales. Así como el apodo individual es el que se aplica a una persona para señalar un rasgo peculiar de su físico o de su personalidad (el rengo, el flaco, el despistado, el rayado, o el tan actual “gigoló”), el apodo colectivo se aplica a una comunidad demográfica por sus atributos propios: la pereza, la tacañería, la pedantería, etc. Así, desde siempre los santiagueños hemos llamado “mañeros” o “gatos” a los tucumanos, en una larga rivalidad de siglos, quizás desde aquel manifiesto de Ibarra, luego del intento nacional de que Santiago del Estero, la madre de ciudades, pasara a formar parte de la provincia de Tucumán.
Hay una copla catamarqueña que me produce una sana envidia: “Así son los belenistas, cajitas con firuletes, dormilones petardistas y lengua con estilete. Los de Andagalá son lerdos tinogateños, botudos; los belenistas son cuerdos y los de Pomán, cotudos.”
No encontré en nuestra provincia un ejemplo de uso de seudogentilicios tan completo, por lo que reunir unos cuanto fue tarea mucho más dificultosa. Pedro Luis Barcia, creador y director de este gran proyecto nacional DiGA (Diccionario de Gentilicios Argentinos, al que confluirán los provinciales como el nuestro), señala: “En general, estos seudogentilicios suelen ser despectivos y descalificadores; en otras ocasiones pueden ser de carácter bromista, simpáticos, incluso; algunos pueden requerir una explicación histórica determinada. Y es frecuente que lo adopten los apelados, como una forma de apropiamiento orgulloso o desafiante del bautismo de les han propinado.”
Mi amigo y gran docente Diego Alberto Navarro, me acerca solícitamente el seudogentilicio BAGRERO: “A los de Villa Balnearia no sé si será gentilicio, pero le dicen bagreros, profe. Los de las Termas del otro lado, y es despectivo... hasta ellos tienen un club y tienen un logo, con un bagre en caricatura. El bagre es porque se lo asocia al río y a todos los que viven en Villa Balnearia les dicen bagreros... pero ellos lo resignificaron y lo usan con orgullo”.
Y hasta me envía una fotografía del logo del Club LOS BAGREROS, con la simpática caricatura de un bagre. En nuestro andar y conversar en estos tres años de búsqueda, hemos reunido menos del 10% de seudogentilicios en comparación con los gentilicios registrados. Y pensamos que esto es así porque tuvimos cierto temor de que el tema se nos fuera de las manos y termine en burla y hasta ofensa para algunos. De esta manera, comenzamos por los más generales, muchos de ellos históricos, como SALADINO (cercano al río Salado), que usaba el Gral. Belgrano, de raíces santiagueñas, para nombrar a Juan Felipe Ibarra: “el saladino Ibarrita”, le decía afectuosamente. Otro gentilicio para designar a los pobladores de las costas del Salado es SHALACO, expresado con tanta ternura por Jorge W. Ábalos, y otras veces con cierto dejo despectivo.
Por otro lado, nos encantó MISHKILO, usado para los cercanos al río Dulce (Miski Mayu), también en el dpto. Quebrachos. También CAMPUSHCO, a los que viven en el campo, en el interior del dpto. Quebrachos, y COSHTERO, a los que habitan entre el río Utis y el Dulce, en el mismo departamento. Asimismo, consignamos COSTERO, a los del Dpto Pellegrini, en gran parte cercanos al río. Muy original nos pareció RAYANO, para nombrar a los de Ishca Yacu (Río Hondo), por estar en el límite con Tucumán, prácticamente. Igualmente, llaman CRUCEÑO al poblador de La Invernada, porque viven entre la ruta 5 y la 2.
Pero pocos tan exactos como los que nos aportara Juan Marcelino Cuellar, de San José del Boquerón, que con su gran conocimiento empírico de la historia, geografía y todo un compendio de sabiduría popular de muchos años, nos define: “En esta parte se usaba antiguamente considerar a Boquerón como cabecera o centro de los COPOS, y a quienes viven al este se les dice AFUEREÑOS porque son del lado de afuera, es decir de donde el sol sale. A los que son del norte ARRIBEÑOS, o sea que son del lado de arriba, donde el nivel del suelo está para ahí más alto. Y al revés, los del sur son los ABAJEÑOS, porque el agua del río corre a ese lado al que se le llama lado de abajo”.
Y continúa: “Es decir que para los habitantes de antes, los puntos cardinales no eran norte, sur, este y oeste, sino LAU DE ARRIBA, LAU DE ABAJO, LAU DE AFUERA Y LAU DE ADENTRO, que es donde dentra el sol”. - ¿Y los del oeste serían los ADENTREÑOS, entonces? – pregunto. - “El oeste se lo llama lado de adentro porque es donde dentra el sol. Claro, se usaba menos porque justamente el río Salado pasa por ese lado y por entonces aislaba casi totalmente a ambas márgenes durante gran parte del año”. Lecciones como éstas hemos tenido el gusto de disfrutar varias veces en estas conversaciones. Y así, me enterneció CHIMPERO, que un amigo lugonero me contaba: “Antes, la gente de las localidades aledañas al pueblo, del lado sur de la vía, a los del lado norte los llamaban CHIMPEROS.
Pero luego también llamaban así a los del lado norte de la vía, porque al cruzarla, venían chimpando en el agua”. Para ir entrando ya más en lo humorístico, recordemos PILANGUEÑO, que es el seudogentilicio de Rodeo de Valdez (Río Hondo), porque “la gente de antes decían que eran como los gallos cunca pila”, esto es: de pescuezo pelado. Challueros, conejeros, zorrinos, orgullosos, almamulas, iguaneros…No quisimos tratarlos antes por temor de que la tarea pierda seriedad y de que el tema se preste para algunas faltas de respeto. Pero a esta altura, vamos a pedir a los amigos virtuales que nos hagan llegar algunos seudogentilicios que conozcan, siempre que no sea con ánimo de ofender o faltar el respeto. l

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