Opinión Por Rubén Oscar Valdez - Presidente de la Fundación Mama Antula

Compañera Mama Antula (Entre los rostros novedosos de la miseria humana)

26/08/2017 -

A un año de la celebracion de la beatificacion de Mama Antula, Maria Antonia de San Jose, segun el santoral de la Iglesia, resulta necesario reinterpretar su labor en beneficio de tener un conocimiento acabado de su ejemplaridad vital. A Mama Antula se la conocio como la ¡§Beata de los Ejercicios¡¨, denominacion dada por el trabajo pastoral llevado a cabo por esta mujer laica en el Siglo XVIII, luego de la expulsion de los jesuitas de las tierras rioplatenses en el ano 1767. Varios textos lo acreditan, seguramente, suscribiendo el reconocimiento de la tradicion oral, de la afirmacion dada a esta mujer altruista y misionera. Cuando se refieren a la ¡§Beata de los Ejercicios¡¨, nos permiten direccionar nuestro pensamiento a los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola; aquellos que ella propago en el Virreinato del Rio de la Plata. Los Ejercicios Espirituales son una secuencia ordenada de meditaciones y contemplaciones -ejercicios- que surgen de la profunda experiencia espiritual que Ignacio vive a partir de su conversion, con el fin de ayudar al que se ejercita en ellos, a descubrir cual es la voluntad de Dios para su vida. Su identificacion con el apostolado de los jesuitas le valio el destrato de parte de los poderes eclesiales y politicos, generandole innumerables inconvenientes, sin llegar a doblegar la voluntad de Dios, que se escondia en sus propositos evangelizadores. A las adversidades las enfrento, hasta en su comunicacion epistolar, suscribio como Maria Antonia de San Jose, ¡§Beata de la Compania de Jesus¡¨, senalandose como una ¡§companera¡¨ de los expulsos, ante los poderes que deseaban extirpar todo signo jesuita. Asi como ¡§los primeros companeros¡¨, junto a Ignacio de Loyola, que inicialmente no pensaron en fundar una nueva orden religiosa, mas con el paso del tiempo, influenciados por su profunda experiencia de Dios y por la crisis que enfrentaba la Iglesia en tiempos de la Reforma protestante, maduraron la idea de conservar una vinculacion especial entre ellos, conformando un cuerpo eminentemente apostolico y eclesial. Ser companeros de Jesus. Cuando en el mundo comenzaban a soplar los vientos de la modernidad, nace la Compania de Jesus como un impulso fresco y renovador para la Iglesia y la vida religiosa; sus miembros, posteriormente, recibiran el nombre de ¡§jesuitas¡¨. Mama Antula sabia que ser jesuita es reconocer que uno es pecador, pero llamado a ser companero de Jesus, como lo fue San Ignacio. Ella se proclamo companera de Jesus, trabajando por los necesitados. Todo tipo de apostolado que se oriente a los fines senalados es de interes para los companeros de Jesus. De alli que su carisma, que brota de los Ejercicios Espirituales, esta sintetizado en las frases ignacianas: ¡§a la mayor gloria de Dios¡¨ y ¡§en todo amar y servir¡¨. Hoy necesitamos que en los cristianos laicos, que vivimos en el mundo cotidiano, nos visualicen como companeros de Jesus, que ¡§comparten el pan¡¨ con los necesitados, aquellos rostros de miseros humanos en el que Jesus se espeja interpelando nuestro companerismo. Valen como criterios, a fin de discernir donde trabajar hoy los siguientes: donde haya mas necesidad, donde haya mayor ¡§deuda de gratitud¡¨, donde el bien sea mas universal, donde el mal sea mas manifiesto, donde las obras sean mas urgentes, y donde el trabajo sea mas importante. Mama Antula nos sigue mostrando su particularidad, su santidad, como mujer, como laica en un apostolado ejemplar, que se nutre en Jesus, su companero. Viva la companera Mama Antula, en el primer ano de su beatificacion. ƒÜ

 
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