Santiago INFORME ESPECIAL DE EL LIBERAL

Vida, obra y fe de los menonitas de Pampa de los Guanacos

Los colonos del norte de Santiago del Estero le abre sus puertas a EL LIBERAL.

15/04/2018 -

“No tenemos problema en que nos pregunten cómo vivimos”, afirma Isaac Beckert, gobernador de la colonia menonita de Pampa de los Guanacos, y ya derrumba uno de los principales mitos o prejuicios acerca de estas comunidades agrícolas de las que en general suele conocerse muy poco y con las que quizás el más frecuente puente cultural sea en realidad parte de su actividad económica: la venta de sus deliciosos quesos.















En realidad, la natural curiosidad que genera su paso por las calles de Santiago contrasta con la sencillez de su vida, sus labores diarias y su fe, que no es otra que el cristianismo con varias semejanzas con las creencias de la mayoría de los santiagueños. Los menonitas, enfundados en sus clásicos overoles oscuros (negros o azules), son comunidades con características propias, incluso entre sus mismas colonias. En Santiago del Estero hay tres: la de Pampa de los Guanacos que abrió sus puertas a EL LIBERAL y las de Las Delicias y Clodomira.

Esta colonia está integrada por unas 750 personas que conforman alrededor de 160 familias. Todos proceden de Durango, México y llegaron hace 23 años a tierras santiagueñas.

“No es que no queremos que sepan cómo vivimos. Nos preguntan poco, pero cuando preguntan les contestamos", afirma don Isaac en un español con marcado acento extranjero, por el cual pide disculpas, pero que se comprende con bastante facilidad (quizás sea mayor inconveniente lo bajo del volumen de su voz que su pronunciación).

Aún así, cuando se le pidió si era posible hacer la entrevista en su casa, bajo techo por la llovizna que caía en ese momento, demoró un poco en responder, tal vez por su escasa comprensión del español, aunque también podría inferirse que es el resultado de una lucha interior entre su tímida apertura a los demás y la reserva de la intimidad de sus hogares, como cualquiera la tendría.

En una entrevista distendida, concedida generosamente ya que estaba a punto de dormir una siesta, don Isaac va desgranando conforme se le pregunta, los principales aspectos de su vida. Así relata que es padre de 9 hijos (cinco varones y cuatro mujeres) y que tiene nueve nietos. Los hombres trabajan la tierra y crían animales, algunos también se especializan en ciertos oficios como carpintería o herrería, y en esta colonia particularmente hay un integrante que se destaca por ser un excelente técnico de electrodomésticos, y cuyos servicios incluso son contratados por los vecinos de Pampa de los Guanacos. Las mujeres se dedican a todas las tareas hogareñas como cuidar los niños, cocinar, lavar la ropa y limpiar la casa.

Eso sí, sus característicos carros de cuatro ruedas, similares a nuestras volantas, que en su idioma (alemán bajo) llaman “bughis”, o los de dos ruedas a los que simplemente llaman “zorras” aunque “no lo son”, admite don Isaac entre risas, son construidos y mantenidos por cada familia. “Todos con el mismo modelo” y la utilización de los mismos materiales y todos de color verde. Se los ve sencillos, fuertes y parcos, salvo alguno que le pegó o pintó pequeñas franjas de color rojo y amarillo, característicos de la bandera alemana.

A pesar de la lenta transformación que estas comunidades van experimentando, ningún trabajador se capacita afuera. Todos han desarrollado sus destrezas por herencia y práctica cotidiana, a pesar de lo cual no tienen problemas en beneficiar a los demás con sus conocimientos.

 
Compartí
esta nota
También te puede interesar