Policiales TRISTEZA

"Estamos destruidos íntima, emocional y estructuralmente"

Por la mañana, la Escuela Normal despidió los restos de Lautaro Padilla quien murió en un accidente de moto. Por la tarde, lo hicieron con la vicerrectora.

12/07/2018 -

Una comunidad escolar literalmente derrumbada por el dolor y la tristeza le ha ofrecido ayer el último adiós a los restos de la vicerrectora del Nivel Secundario de la Escuela Normal Superior República del Ecuador, profesora María Daniela Romero quien perdiera la vida a los 48 años de edad este martes cuando el vehículo en el que regresaba a Frías junto a tres colegas protagonizó un terrible vuelco por la ruta provincial Nº 6 cerca de Frías.

La Peugeot Partner roja, propiedad de la profesora Roxana Tula, quien conducía el vehículo, regresaba de Santiago con Daniela y sus colegas Mónica Morales y Paola Carrizo de Baracat, cuando salió repentinamente del camino y ocasionó un aterrador vuelco dando varios tumbos hasta detenerse contra el alambrado de un campo colindante.

El sepelio

El cortejo fúnebre ayer salió desde la sala velatoria hasta la parroquia de Sumampa y luego en el Instituto Superior de Profesorado Primario (ISPP) se le realizó un sentido homenaje de parte de sus colegas.

En la Normal, una de las autoridades del establecimiento, profesor Edgar Luna fue el encargado despedir formalmente a la docente fallecida, frente a un consternado y numeroso plantel de educadores de la Escuela Normal y de todos los establecimientos educativos locales, en el hall central del centenario edificio donde fue colocado el féretro.

"Despedimos con profundo dolor a la querida amiga y colega en el trabajo sostenido en la formación de los queridos estudiantes, pero habitará en nuestros corazones para siempre en el recuerdo de su habitual saludo e insistencia de que todo esté ordenado, energía que perdurará siempre en quienes tuvimos la oportunidad de conocerla", dijo en un emocionado mensaje en el que también rescató el perfil de trabajadora que miraba siempre hacia adelante en sus actos.

Luego otros tres profesores expresaron sentidas palabras en las que fueron resaltando los distintos rasgos de su personalidad y vocación docente para ejecutar proyectos y actividades con una fuerte impronta de madre. "Estamos destruidos íntima, emocional y estructuralmente, la vicerrectora sabía que hoy la docencia exige una atención personalizada de las necesidades de los chicos por eso infundía una formación más humana", resaltaron los colegas de Daniela.

El cortejo seguido por una interminable columna de autos continuó su marcha hasta el panteón del cementerio San Agustín donde finalmente quedaron, mientras que en el campo educacional permanecerá ahora la historia del paso de una docente que supo ganarse con inteligencia y trabajo, el cariño de muchos.

 
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