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Epifanía del Señor: 6 de enero del 2019

Mateo 2,1-12.

- 22:29 El Evangelio

Este relato de carácter legendario, inverosímil desde el punto de vista histórico, expresa tres ideas muy apreciadas por Mateo: el nacimiento de Jesús en un pesebre, desprovisto de signos externos de poder tiene un alcance político irrefutable: el pueblo será liberado por ese “niño” de la dominación de los pastores usurpadores. A la vez, el evangelista presenta a Jesús rechazado por los jefes políticos (Herodes) y religiosos del pueblo (sumos sacerdotes y escribas representantes de la religión del Templo) y reconocido y adorado por los extranjeros (magos) que eran considerados idólatras; en ellos se prefigura la apertura del Evangelio a los paganos, situación que caracterizó el tiempo de persecución de los cristianos por la sinagoga judía después del año 70 y obligó a las comunidades cristianas a abrirse a los paganos que reconocieron en Jesús, al salvador del mundo. Por último, Mateo muestra en este relato que más allá de la persecución a Jesús y sus discípulos, en la historia obra la mano de Dios que es más fuerte y poderosa: la Salvación llega al mundo a pesar del rechazo de los hombres. Las autoridades políticas y religiosas de Israel rechazan a Jesús. Unos, sacerdotes del templo y peritos en la Sagrada Escritura, representantes religiosos del pueblo, no tienen la apertura de corazón para descubrir al Salvador desprovisto de poder real y cultual. Es imposible que el Salvador venga al mundo desde fuera del sistema religioso, que no nazca de los círculos cultuales y rabínicos… Otros, como Herodes, que representan al poder político, cómplice de los Romanos que oprimen al pueblo, ven en este niño (y en Jesús profeta) amenazados sus intereses y prerrogativas. Tanto unos como otros se cierran al mensaje de Jesús porque sus intereses son muy grandes, tienen mucho que perder. Sin embargo, los excluidos del sistema: pastores, magos, se abren al misterio de la luz de esperanza que trae el nacimiento de Jesús. En él descubren la liberación del pueblo, la salvación largamente esperada. Sin dudas que durante el ministerio público de Jesús y el tiempo posterior del nacimiento de las comunidades cristianas serán ellos los que darán testimonio de la fe. Desde los últimos, Jesús construirá su Reino.

Conclusión

También hoy, el nacimiento de Jesús significa una luz de esperanza para los despreciados de la sociedad y una alerta para el poder político y religioso cuando se vuelve autista frente a las necesidades y reclamos del pueblo. Jesús se ha manifestado, su amor que libera y sana de todo sufrimiento se hace estrella, luz que guía el camino de los desheredados de la tierra, de aquellos que luchan por una vida más digna para todos. Descubrirla, apropiársela y anunciarla es la tarea ineludible de todo cristiano.

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