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Gobernador de Santa Cruz de la Sierra

- 20:53 Santiago

Warnes adhiere inmediatamente a la Revolución de Mayo y su amigo Manuel Belgrano lo enrola en el ejército “auxiliario” (sic) al Paraguay, donde se convierte en parlamentario y es prisionero de los gobernantes guaraníes, que lo sueltan en la negociación posterior a las derrotas de Paraguarí y Tacuarí. Con Belgrano se traslada al Ejército del Norte, y es secretario del comandante, que a su vez lo nombra como jefe del Regimiento 6 de Infantería del Perú.

Se destaca combatiendo en las victorias de Tucumán y Salta. El creador de la Bandera lo nombra entonces, como gobernador de Santa Cruz de la Sierra, donde se instala definitivamente al servicio de la Revolución. Sus modales militares fueron necesarios para contener la resistencia de los aristócratas cruceños, y poco a poco se fue convirtiendo en el líder político necesario para el momento.

El general Juan Antonio Àlvarez de Arenales fue nombrado al mismo tiempo gobernador de Cochabamba, y lamentablemente no congeniaron, dificultando las campañas de defensa de los territorios liberados. Las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma aislaron al Oriente y desde entonces, 1813, Warnes sostuvo el impulso patriota con sus fuerzas y sin poder actuar en consuno con Arenales. En el escaso tiempo en que acordaron una estrategia, lograron la victoria de La Florida, derrotando al ejército del Perú el 25 de mayo de 1814.

Tal fue la importancia que los contemporáneos dieron a ese triunfo que el director supremo Gervasio de Posadas puso el nombre de Florida a una calle céntrica de Buenos Aires, hoy una de las más emblemáticas de la capital argentina. Arenales, impulsado por el nuevo jefe del Ejército del Norte, el polémico José Rondeau, destituye a Warnes nombrando a Santiago Carrera como gobernador de Santa Cruz, mientras Ignacio se dirige a Chiquitos y vence a los españoles en la batalla de Santa Bárbara, muy poco recordada por los argentinos.

Una revuelta encabezada por los partidarios de Warnes acaba con la vida de Carrera. En esos tiempos convulsos tuvo el bálsamo del amor en Micaela, una cruceña que le dará el único hijo que Ignacio tendrá.

MUERTE HEROICA Y HOMENAJES

Luego del desastre de Sipe Sipe, que marcó la desaparición del Ejército del Norte, Warnes retoma el poder en Santa Cruz y junto a Manuel Padilla, el esposo de Juana Azurduy, intentan soportar el asedio imperial.

Los diputados que los cruceños eligen para enviar a San Miguel del Tucumán nunca logran superar el bloqueo impuesto por los españoles. En setiembre de 1816 el coronel realista José Aguilera vence, captura y ejecuta a Padilla y comienza el asalto a Santa Cruz. Warnes alista 1200 soldados y enfrenta a Aguilera en el Parí. La batalla, ocurrida el 21 de noviembre de 1816 es la más cruel de las libradas por la independencia. Se luchó todo un día y la victoria fue de los patriotas.

Pero Ignacio Warnes, líder político y militar, muere alcanzado por una bala de cañón. Más de 2000 hombres quedaron tendidos en el campo de batalla. El coronel enemigo dirá: “después de la más sangrienta batalla… violenta y rigurosa hasta las seis de ella, y subsiguiente sin intervalos toda la noche…”. A los dos días cayó Santa Cruz de la Sierra en poder realista.

El cadáver de Warnes fue degollado y su cabeza expuesta en una pica. Recién en 1825 se realizará un funeral con honores al primer gobernador patriota de la región.

Al enterarse el general Manuel Belgrano de la muerte de su amigo le mandará el 18 de enero de 1818 una carta a la madre de Warnes que reza: “Muy Señora mía; Dudé mucho tiempo de la suerte de nuestro Ignacio, y hasta que por conducto fidedigno no supe la gloria con que cubrió su carrera, no quería creer que Vd. y la Patria hubiesen perdido un hijo tan digno y yo un verdadero amigo. Cuan sensible me es renovar a Vd. memoria tan amarga.

Pero no me equivoco; todo debe consolar a Vd, acabó en defensa de la Patria, por consiguiente, Dios lo ha premiado, y el mundo verá en él un héroe que representará a los venideros por ejemplo. Quiera Vd. permitirme que salga de la rutina de los pésame, y que si concede a Vd. los sentimientos de una tierna madre, también exija los de una heroína cristiana que debe ver en todo la mano del Altísimo y en este caso el fin de un hijo de la Patria, más quede Vd. conseguido en su honor.”

El nombre de Warnes es el de cientos de calles, plazas y espacios públicos, aunque no hay monumentos importantes en su honor en la Argentina. Y menos conocida es su gesta patriótica y heroica que lo ubica como uno de los grandes de la independencia sudamericana. Los bolivianos lo homenajean permanentemente, y una provincia lleva su nombre, y eso debe ser un motivo de orgullo para todos los argentinos.

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