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EL LIBERAL . Santiago

Rincones argentinos en el mundo, otros lugares vinculados con la historia argentina en Francia

05/05/2019 00:50 Santiago
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Rincones argentinos en el mundo, otros lugares vinculados con la historia argentina en Francia Rincones argentinos en el mundo, otros lugares vinculados con la historia argentina en Francia

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L a historia argentina

y sus protagonistas

han tenido un

vínculo muy fuerte

con “la Francia”, tal

como se llamaba al

país galo en el siglo

XIX y principios del XX. La condición

de Francia como faro cultural para los

argentinos queda en evidencia por la

enorme cantidad de viajes que presidentes,

dirigentes, escritores, pintores

y demás hicieron a París a lo largo

del tiempo. Pero también algunos argentinos

ilustres nacieron en Francia.

Vamos hoy a recorrer algunos espacios

que entrelazan la antigua historia milenaria

de los franceses con la apenas

bicentenaria historia de los argentinos.

TOULOUSE: CUNA DE

GARDEL Y GROUSSAC

Al sur de Francia, en relativa cercanía

con la frontera catalana de España, se

encuentra una bellísima ciudad bautizada

como la “ciudad rosa”, debido al color

de la mayoría de sus edificios que, como

una rareza en la arquitectura gala, han

sido construidos con ladrillos que permanecen

a la vista. Hoy reconocida por

su industria aeronáutica (es la sede central

de la fábrica de aviones Airbus) y por

sus universidades, tiene un importante

vínculo con la Argentina. El paso del río

Garona es uno de los paisajes más bellos

de Francia y gracias a un canal construido

en el siglo XVII, este curso de agua

vincula el mar Mediterráneo con el océano

Atlántico.

Paul Groussac, uno de los grandes intelectuales

de la Generación del `80, historiador,

ensayista y sobre todo el gran

bibliotecario argentino, nació en Toulouse

el 15 de febrero de 1848 y cursó sus

estudios primarios y secundarios en la

ciudad. Quiso el destino que este hombre,

un inquieto pensador, intentara entrar

a la Escuela de Bellas Artes para vincularse

con la pintura y la escultura. Allí

no tuvo un buen trato por parte de algunos

profesores y fue entonces que decidió

buscar un destino en la América. Llegó

a Buenos Aires y se destacó rápidamente,

hasta llegar a ser director de la

Biblioteca Nacional de la República Argentina,

nombrado por el presidente Julio

Argentino Roca en 1885. Hasta hoy

ha sido el director que más tiempo ocupó

el cargo, ya que lo fue hasta su muerte

en 1929, y logró que el Estado cediera

a la Biblioteca el edificio que iba a destinarse

a la Lotería Nacional.

Groussac escribió biografías, textos

históricos y ensayos políticos, pero su tarea

en la Biblioteca Nacional fue ciclópea,

y tuvo como gran curiosidad el hecho

de la progresiva ceguera, que compartiría

con sus colegas extemporáneos

Luis de Chorroarín, José Mármol y Jorge

Luis Borges. No hay otro repositorio

de libros en el mundo que hayan sido dirigidas

por ciegos durante más de setenta

años.

Carlos Gardel, el emblema del tango y

el cantor que cada día “canta mejor” nació

en una casa de inquilinato ubicada en

el número 4 de la Rue Canon D’Arcole,

a metros de la vieja muralla medieval de

Toulouse. La polémica histórica sobre el

lugar del nacimiento del “Zorzal Criollo”

quedó zanjada cuando se encontró

en el registro civil de Toulouse la partida

que certifica que doña Bertha Gardes

tuvo soltera a su hijo Charles Romuald el

10 de diciembre de 1890, por la noche,

aunque se lo registró el 11, y ese día se ha

convertido en el Día del Tango. Hoy una

placa, escrita en francés recuerda el lugar

y a unos cien metros, en el jardín botánico

de la ciudad se levanta un monolito

en homenaje al mejor cantante de todos

los tiempos.

Pero la sorpresa más grande que un

argentino puede encontrar en las calles

de Toulouse es un ceibo que luce toda su

condición criolla en el jardín real ubicado

junto al museo de la ciudad. Fue un

obsequio de un argentino que eligió vivir

en esta ciudad francesa y que además

creó una fundación dedicada al arte,

cuya sede es en un castillo medieval,

el Hôtel d’Asséza. La fundación se

llama Bemberg y fue creada por Jorge

Bemberg, hijo del legendario empresario

Otto Bemberg, un alemán que creó la

más popular marca de cerveza en la Argentina:

Quilmes.

París

El palacio que Marcelo

obsequió a Regina

La más hermosa historia de amor de

la Argentina es, con toda seguridad, la

de Máximo Marcelo Torcuato de Alvear

y Regina Pacini. El gran heredero de una

de las familias patricias argentinas que

decidió seguir por el mundo a su admirada

cantante lírica, presenciando todas

las funciones de ópera que la gran diva

realizó en todo el mundo. Durante ocho

años, desde 1899 a 1907, Marcelo viajó

tras la mujer de su vida. Logró enamorarla

para siempre cuando en el teatro

Real de San Carlos, en la ciudad natal

de Regina, Lisboa, ella entró para interpretar

su papel y encontró la sala vacía.

Desde un palco sonó un aplauso y Marcelo

le dijo: “Hoy cantás para mí”, y le

mostró un canasto con todos los boletos

de la función. Finalizada la ópera, Marcelo

subió al escenario y le ofreció matrimonio.

Regina aceptó y a los pocos días

se casaron en Lisboa.

Decidieron vivir en París y Marcelo,

uno de los hombres más ricos de Sudamérica,

le obsequió un palacio en la zona

suburbana de Coeur Volant, en el que

vivieron entre 1907 y 1912 y luego, cuando

Alvear fue nombrado embajador en

Francia, entre 1916 y 1922. En ese palacio

muy querido por ellos, recibieron la

noticia de la elección de Marcelo como

presidente de los argentinos. Hoy día

es la sede de la Embajada de Guinea en

Francia y se encuentra en un regular estado

de conservación, junto al acueducto

romano que tanto le gustaba a Regina.

Está faltando una placa que recuerde

que, además de los condes de París, integrantes

de la familia real francesa, residió

allí uno de los mejores presidentes

argentinos y su esposa, la diva del bell

canto de principios del siglo XX.

La tumba de Alberdi en el

cementerio de Pere Lachaise

Uno de los cementerios más famosos

del mundo es, sin duda, el de Pere Lachaise,

en París. En sus 48 hectáreas se encuentran

grandes héroes de Francia, gobernantes

europeos y sobre todo una pléyade

de artistas universales que lo hacen

increíblemente evocativo. Su estado de

conservación no es el mejor pero encontrar

las tumbas de Oscar Wilde, Edith Piaf

o Jim Morrison es sin duda una experiencia

sin par. Y en la búsqueda de personajes

vinculados con la historia argentina aparecen

dos tumbas sin duda importantes.

La primera es la del Marqués de las Marismas

del Guadalquivir, Alejandro Aguado,

un notable hombre de negocios que fuera

el gran benefactor del libertador José de

San Martín en Europa y quien le facilitara

el dinero para

Pero el caminar por ese cementerio

de calles empedradas y manzanas en

cuadrícula, de pronto sorprende con la

presencia de una tumba que recuerda

al mentor ideológico de la Constitución

Argentina, el tucumano Juan Bautista

Alberdi. En la última etapa de su vida,

y exiliado nuevamente en París, luego

de su frustrado retorno a la Argentina

en 1881, Alberdi vivió en Neuillysur-

Seine, a orillas del Sena. Murió allí,

en un hospicio, el 19 de junio de 1884, y

fue sepultado en el camposanto de una

iglesia cercana. Alberdi había previsto

su deseo de ser enterrado en el cementerio

de Pere Lachaise y por eso había

mandado construir una tumba con su

nombre.

Pero la historia a veces teje episodios

novedosos, y finalmente desde su sencilla

tumba de Neuilly-sur-Seine fue trasladado

a Buenos Aires, y en el cementerio

de la Recoleta reposó más de un siglo

en un espléndido mausoleo esculpido

por el maestro Camilo Romairone. La

consecuencia es que en el más conocido

cementerio del mundo, una tumba que

nunca fue ocupada por quien deseó hacerlo,

recuerda a uno de los pensadores

jurídicos más importantes de la América

del Sud. A Alberdi le ha costado descansar

en paz, ya que en 1991 sus restos

volvieron a viajar, esta vez hacia su Tucumán

natal, pero esa es otra historia.

Hace poco tiempo, tuvimos el honor de

rendir homenaje a nuestro padre constitucional

en su tumba evocativa en Pere

Lachaise.

Seguiremos recorriendo el mundo

encontrando rincones argentinos.

Por Eduardo Lazzari

Historiador.

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