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Evangelio según San Juan 10,1-10

- 23:57 El Evangelio

En aquel tiempo, dijo Jesús: “Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido, pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por su nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”.

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: “Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos: pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entra por mí, se salvará, y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago: yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante”.

Reflexión

Fue difícil que se impusiera el mandato del Señor de que predicaran el evangelio a todos los pueblos. La fe cristiana nace en el judaísmo, religión consolidada en el pueblo, por ello fue complicado desvincularse de ciertas prácticas judías. Y más aún aceptar que a la misma religión pudieran pertenecer quienes venían de religiones, de culturas, distintas, como el judaísmo y el paganismo. Los judíos, por una parte, no entendían de universalidad, la religión iba unida a la etnia. Por otra parte, lo visible de la religión eran ciertas prácticas, como no comer ciertos alimentos. Como suele suceder lo visible, no es lo esencial; pero acaba convirtiéndose en esencial. Ha sucedido así a lo largo de la historia. Ha habido enfrentamientos por utilizar o no imágenes en el culto cristiano, por las indulgencias, por los cambios en la liturgia... etc. no algo esencial a la fe cristiana. Los fundamentalismos religiosos, se manifiestan intransigentes en aspectos menos relevantes de la religión. A pesar de ello la fe cristiana fue abriéndose paso, universalizándose. Y los cristianos lo celebraron, como nos dice el texto de la primera lectura.

Jesús se presenta como buen pastor porque: a) da la vida por las ovejas, b) no las abandona en el peligro, c) porque las conoce y se da a conocer.

Esta última razón puede ser la primera, el buen pastor se esfuerza ante todo en conocer a fondo sus ovejas, y se presenta ante ellas sin máscaras para que le conozcan. Por ahí ha de empezar quien quiera pastorear.

Establecer un lazo de conocimiento mutuo, de comunicación mutua; y a partir de ahí establecer lazos afectivos, que justifiquen que se da la vida por los fieles. Si no es así el pastor es un asalariado, pastorea por el salario. Y cuando pastorear supone jugarse la vida, el prestigio social, es preferible abandonar a las ovejas, aunque se pierda el salario. La primera exigencia de la pastoral es querer, tras conocerlas, a las personas a las que se dirige.

Y otra condición es necesaria: no generar grupos cerrados y reducirse a ellos. Por el contrario, mirar fuera del grupo conocido, y mirar a las ovejas que no son de ese grupo. También a esas ha de aproximarse, ha de conocerlas, amarlas y unirlas al rebaño del Buen Pastor.


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