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Sentenciaron a ocho años de prisión a sujeto por violar a una joven que cuidaba a su madre enferma

La víctima tenía 16 años en ese entonces. De noche, el individuo la llevaba a su habitación, la forzaba a ingerir pastillas y la ultrajaba.

- 00:30 Policiales

Un tribunal condenó ayer a ocho años de prisión a un vecino del departamento Ojo de Agua, al hallarlo responsable de ultrajar sexualmente a una adolescente que trabajaba en su casa, cuidando a su madre enferma.

La pena recayó en contra de Horacio Gorosito, a quien los vocales Luis Achával, Julio David Alegre Paz y Julio Carmelo Vidal condenaron por el delito de “abuso sexual con acceso carnal reiterado”.

Según el detallado relato de los fiscales Alicia Falcione y Sebastián Robles, la historia conllevó mucho de orfandad familiar, pobreza, soledad y excesos del hijo de la patrona.

”Casa del horror”

El epicentro siempre fue la casa de Gorosito. Carente de recursos, la menor empezó a trabajar para hacerse de unos “pesitos”.

Jamás vio venir cuando Gorosito se instaló una noche en su pieza.

La sacó y la encerró en la habitación de él y la obligó a tomar unas pastillas. Los efectos dejaron a la joven cuasi somnolienta, sin fuerzas, pero a sabiendas de lo que ocurría en derredor. Fácilmente, en dos meses fue violada casi en diez ocasiones. Los abusos mutaron en perversidad, ya que Gorosito llegó al extremo de forzarla a beber un extraño “brebaje”.

Con una lógica reacción de repulsión, la menor empezó a convulsionar y terminó en octubre del año 2017, al ser internada.

Madre, shoqueada

En una cama del hospital, la menor confió a su madre las calamidades sexuales a las que fue obligada a soportar por Gorosito.

Sin tiempo para meditar nada, la mujer interpuso una denuncia que terminó con Gorosito preso. Dos años y medio después, un tribunal lo envió a prisión en la víspera, al fallar en forma unánime. En los alegatos, la defensa, a cargo de Nuria Kippes, pidió la absolución de Gorosito “por el beneficio de la duda”, por entender que hubo consentimiento, a pesar de la minoría de edad la joven.

La menor sufre aún los efectos de la tortura sexual

En primera persona, sentada, quebrada, avergonzada, pero digna en su dolor, la víctima relató su padecimiento.

Dijo que Gorosito la violó y la amenazó con denunciar a su madre por abandono.

Cada noche era un suplicio, ya que la perversidad iba en crecimiento y faltó poco para que la “entregara” a sus amigos.

Con su diminuta figura, pesaba casi 32 kilos, la adolescente conmovió a fiscales, defensa y camaristas.

Pocas veces el descarnado concepto de “violación” tenía rostro y un cuerpo presentes, capaz de suplir las carencias de una hoja de papel.

Ante los vocales, quizá no emergió la voz de una mujer, sino una niña que sufrió cosas horribles y que la despojaron de su sagrada inocencia.

Cuando la “niña” calló para llorar y enjugar sus lágrimas, el tribunal guardó silencio. Todo había sido dicho, inclusive abierta y cerrada la celda y el candado de Gorosito.


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