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La clínica del doctor Cureta

- 12:01 Opinión

Por María Rita Oubiña. Periodista.

"Hacer de la salud y de la vida de vuestros enfermos la primera de vuestras preocupaciones. Respetar el secreto de quien se os haya confiado a vuestro cuidado. Mantener, en la máxima medida de vuestros medios, el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica".

Este es el texto, o parte de él (del juramento hipocrático argentino, digo). Hipócrates, médico griego sentó las bases del ejercicio médico sobre la ética. De otro modo no se explicaría el énfasis en el juramento de marras en el respeto, el honor y la nobleza.

Bueno, parece que la medicina para algunos, se ha tornado otra cosa. Se trata de algo que atraviesa la vida de algunos y algunas: el mercantilismo.

Allí donde alguien ve la oportunidad de hacer un cospel, lo hace. Pero digamos la verdad. no es lo mismo vender un auto usado en dudosas condiciones que vender el milagro de la eterna juventud e inocularte cualquier droga peligrosa a despecho de la mismísima salud.

Cuando vi las reacciones anímicas de algunos pacientes del "satánico Dr. M." me di cuenta enseguida de que se les administraba anfetaminas.

Los vaivenes emocionales y el súbito descenso de peso son dos efectos que conozco perfectamente.

A los quince años, un médico local, que sigue ejerciendo, me daba eso más otros medicamentos que hacían un combo explosivo.

Él era más honesto que su padre, que daba todo eso en forma de sellos. Para resumirlo, eran la medicina ortomolecular de aquella época. De los efectos colaterales nadie se hizo cargo, nunca.

Será por eso de que al médico se lo respeta, será por la parte del juramento hipocrático que dice: "Considerar a los colegas como hermanos".

Una cosa es la hermandad, otra muy distinta la complicidad.

Alguna vez escribí sobre los anillos del Averno al que - según el genial Woody Allen- irán los profesionales mediáticos.

El Dr. Cureta de apellido alemán, médico de las estrellas, profesional de fuste, que manejaba "de taquito" el tema del Covid 19 con unos "sueritos", tiene puesto fijo en el infierno de El Dante.

Hay que ser. Digo, hay que ser inescrupuloso, pero también hay que ser demasiado frívolo como para apostar la vida para verse eternamente joven a costa de promocionar un corrupto.

Paradójicamente, en rigor a la verdad, hay médicos a los que muchas veces, los pacientes le regatean la órden. La mayoría de ellos se esforzaron, no durmieron noches enteras estudiando años una carrera pesada, en la que el conocimiento del cuerpo humano es un hecho complejo y exigente. Pero claro, muchos de ellos no tienen una "Klinik", no tienen pacientes de vidriera, simplemente porque no les interesa. Porque todavía están asidos a fundamentos esenciales, tales como la virtud y la honestidad. Pero, repito, se les dribla la órden porque algunos desaprensivos pacientes creen que el médico está a sus expensas y que los años dejados en estudios y esfuerzo, no cuentan en la consulta. Claro, éstos no tienen en la entrada de sus consultorios un Buda de dimensiones importantes como la de Múhlberger. Detalle chocarrero si los hay.

Escuché al periodista de policiales Raúl Kollman que sabía de una presunta muerte devenida de manos del galeno star. En ese caso entraríamos en los prolegómenos de un nuevo affaire Rímolo, hecho icónico en estas lides, si los hay.

Y como toda Rímolo tiene su Soldán, todo Mühlberger tiene su Moria. Su programa era un house organ de la clínica de marras.

Allí se mostraban los tratamientos que la "diva" recibía a diario. Si esto no es una promoción ¿la promo dónde está?-

El médico de matrícula vencida, logró la domiciliaria. Su defensa aludió que su representado es un paciente "inmunodeprimido".

Parece que el límite hipocrático del doctor Mühlberger era no tomar de su propia medicina.

 


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