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El día que Bilardo se disfrazó de mujer para espiar a sus jugadores en una fiesta

El “Narigón” siempre fue obsesivo con su trabajo y estaba en todos los detalles para cuidar una línea a la que había que respetar a rajatabla. Un grande que llevó al país a festejar el título de la Copa del Mundo de México 1986.

- 00:15 Deportivo

Carlos Salvador Bilardo construyó una rica historia en el fútbol. Fue jugador emblema de Estudiantes de La Plata y con la selección argentina de fútbol se dio el gusto de alzar la segunda Copa del Mundo en México 86.

Pero también caen en él anécdotas que lo hicieron un poco diferente al resto de los entrenadores.

Como aquella vez que se disfrazó de mujer para espiar a sus jugadores que habían sido invitados a una fiesta agasajo en la ciudad de Tilcara, Jujuy.

Fue durante la estadía de la Selección para entrenar en la altura, antes de asumir el desafío del Mundial de México.

El “Doctor” les había dado permiso a los jugadores hasta la una de la madrugada y para asegurarse de que tuvieran un buen comportamiento en la fiesta, decidió vestirse de mujer colla.

Se puso una pollera negra, se calzó unas alpargatas y un sombrero típico para no ser reconocido.

Lo increíble de todo esto es que Bilardo hasta bailó con los jugadores en la reunión y jamás fue reconocido.

La otra historia que pintaba de carne y hueso a Bilardo por su forma de actuar y su obsesión por el trabajo, tiene que ver con la decisión de ir a vivir solo en una casa en Moreno, Buenos Aires, para evitar el asedio de la prensa antes de que llegue el Mundial de México 86.

Estando allí, y por las tardes, tenía el hábito de salir con una hacha para cortar leña. Lo hacía con la idea de matar el aburrimiento. Una vez un vecino se le acercó y le preguntó si qué estaba haciendo. “Estoy en el psicólogo”, le contestó el “Narigón” que en realidad trataba de sacarse un poco el estrés que le provocaba su trabajo al frente de la selección argentina de fútbol.

La otra costumbre era colocar un cartel en el que anunciaba la venta de la misma casa para que la gente pensara que estaba desocupada y no le arrojen piedras.

Bilardo era un tipo que le gustaba estar en todos los detalles como técnico.

Como aquella vez que decidió colocar pedazos de limones en los extremos de la cancha para que los jugadores pudieran secarse la garganta. Lo hacía con la idea de contrarrestar los efectos de la altura y previo al Mundial de México 86.

Fue así que en un partido amistoso con Ecuador en la altura de Quito, apeló a esta maniobra, pero no le dio resultado.

La situación fue que el partido casi nunca estuvo detenido por lo tanto los jugadores jamás pudieron llegar hasta los pedazos de limones para cumplir con el objetivo.

Fue ahí que le pidió a la marca deportiva que vestía a la Selección, que tuviera en cuenta la idea de colocarle en el interior de los pantalones, un bolsillo especial para poder cargar la fruta.

Bilardo fue un hacedor de anécdotas y hay muchas pruebas de ellas. Una vez, en 1968, fue invitado al programa Polémica en el Fútbol, donde había periodistas y gente en las tribunas, para hablar sobre temas de la actualidad del fútbol. El “Doctor” llegó a decir que todos los asistentes estaban arreglados.

Allí lo criticaron duramente. Al año siguiente, lo volvieron a invitar, pero Bilardo llevó 20 amigos que los hizo instalar en la tribuna y con la idea de que lo defiendan de las críticas.

Todo terminó con una terrible gresca en la que no faltaron las piñas y las voladuras de sillas.

Bilardo generaba la atención de todos y dejaba siempre algo para contar en el camino del fútbol.


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