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El nacimiento de Manuel Belgrano y Día del Inmigrante Italiano

- 14:21 Opinión

Prof. Clemente Di Lullo - Prof. Sara Celia Aguirre

Miembros de la Asociación Belgraniana de CABA.

 

En el blog de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional de Córdoba, sección Biblioteca podemos leer lo siguiente:

“En el libro parroquial de bautismo de la Iglesia Catedral de Buenos Aires, iniciado en 1769 y concluido en 1775, se lee al final de la página 43.

“En 4 de junio de 1770, el señor doctor don Juan Baltasar Maciel, canónigo magistral de esta Santa Iglesia Catedral, provisor y vicario general de este obispado, y abogado de las reales audiencias del Perú y Chile, bautizo, paso oleo y crisma a Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús, que nació ayer 3 del corriente; es hijo legítimo de don Domingo Belgrano Pérez y de doña Josefa González; fue padrino D. Julián Gregorio Espinosa”

Valioso testimonio documental del nacimiento del gran patriota argentino. Resulta, entonces, que en tal fecha había nacido un criollo, italiano por línea paterna y santiagueño, por ascendencia materna.

Es por lo tanto, el 3 de junio un día que encierra un significado muy especial para la historia argentina y americana. Nace el hombre que se convertirá en el mayor ejemplo de compromiso total con los principios de la libertad y la unión nacional.

¿De dónde le provenían tales valores? , nos preguntamos.

Tal vez, los antecedentes geográficos de sus antecesores constituyan un factor relevante: Los Belgrano, eran nativos de Oneglia, pueblo de la Liguria, ubicada en el noroeste de la península itálica, vecina eterna del mar, que abría sueños de aventuras lejanas; los González Islas, nativos de Santiago del Estero, también, en el noroeste de la actual República Argentina, habitantes de una llanura inmensa, de horizonte infinito, que abre en sus paisanos un sentimiento de total y absoluta libertad.

Posiblemente, también las experiencias comunales de ambas familias hagan su aporte. A saber:

Oneglia tiene una larga historia de luchas por su independencia y en ellas los Belgrano fueron siempre protagonistas principales; algo similar a Santiago del Estero en sus luchas por la autonomía y la permanente entrega de sus hijos en las guerras por la independencia nacional.

Otro elemento a tener muy en cuenta es la decidida y profunda fe católica de ambas familias, que las muestran como permanentes colaboradoras en obras materiales y espirituales a favor de la evangelización cristiana.

A lo anterior, se agrega que el joven Belgrano tenía una natural curiosidad y vocación por el conocimiento y la información. En su juventud, tuvo la suerte de formarse en España, donde se graduó de Bachiller en Leyes, contrariando la voluntad de su padre que le había enviado para que obtuviera el título de Doctor en Leyes. Además, esta estancia le permitió entrar en contacto con las ideas y escritos de los autores y teóricos del iluminismo europeo. Este entusiasmo por saber, le volcó hacia los estudios de Economía Politica convirtió en las que se convirtió en un adelantado y experto.

Las experiencias de la Revolución Francesa (1789) y la Independencia de las colonias inglesas de Norteamérica (1776), y sus repercusiones, lo devolvieron a Buenos Aires, obsesionado por hacer realidad los principios de libertad, igualdad y fraternidad, en los que depositaba fervientemente la felicidad de su amada Patria Suramericana.

Muestras de su patriotismo vivido como misión vital existen muchas. Todo lo hizo y siempre en servicio desinteresado a la Patria, a la que en sus sueños veía como ejemplo de república soberana, habitada por ciudadanos virtuosos, trabajando siempre en la construcción de un país respetuoso de su libertad, dignidad e identidad.

Los hechos extraordinarios que engalanan su vida como descendiente de italianos motivó, por otro lado, que a partir del año 1995 y a través de la Ley Nº 24.56, la fecha 3 de junio se instituyera como Día del Inmigrante Italiano.

Pensamos, que también Influyó en esta decisión del gobierno nacional el hecho de que su padre figurase entre los primeros inmigrantes “italianos”, aunque como bien aclaran Alejandro Rossi Belgrano y Mariana Rossi Belgrano en su obra “Manuel Belgrano y sus raíces italianas”, al momento de la llegada de Domingo Belgrano Peri a Buenos Aires, Italia no existía como Estado.

Se puede considerar también, en este sentido, que Manuel Belgrano como Padre de la Patria, abrió estas tierras para los millones de inmigrantes italianos que entre fines del siglo XIX y principios del XX llegaron a nuestro país en búsqueda de la oportunidad de libertad y progreso que Italia no les podía brindar, en aquel tiempo.

Es verdad irrefutable que las colonias italianas están dispersas por todo el territorio nacional y que su larga permanencia en el país ha decantado en una profunda influencia cultural que se evidencia no solo en la cultura del trabajo sino también en costumbres domésticas y alimentarias.

Esta relación intercultural tiene un puente que se llama Manuel Belgrano.


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