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Las actrices y los influencers que hacen reír a los argentinos en la cuarentena

Frente a un escenario inédito para la humanidad, en el que el COVID-19 se presenta como un verdugo invisible, el humor aparece como un antídoto ecaz para sobrellevar la cuarentena.

- 11:30 El Cronista

Es difícil saber cómo ni cuándo terminará la cuarentena por la pandemia del coronavirus. Si pronto aparecerá la vacuna, si tendremos que convivir con el barbijo y la distancia social de aquí hasta fin de año... O incluso más allá.

Sin embargo, en este contexto inédito para la humanidad, hay algunas certezas. Más que nunca la risa y el humor aparecieron como herramientas fundamentales para soportar el encierro y, al menos por un instante, olvidar ese afuera tan desconcertante. Pero además de mecanismo de resistencia, la risa se convirtió en lo más parecido a la libertad.

El virus será mortal, nos dejará aislados, pero jamás será capaz de quitarnos el humor.

En este escenario hostil donde el morbo de contabilizar infectados y muertos llegó a niveles insospechados, las redes sociales se convirtieron en vehículo de memes, historias y videos humorísticos con el coronavirus como monotema.

Para reflexionar sobre lo que podría denominarse “la pandemia de la risa”, convocamos a Verónica Llinás, Dalia Gutman, Daniela Viaggiamari ('La Chepi') y Andrés Pomiro, referentes indiscutidos de este fenómeno que divierte en múltiples pantallas.


Quiénes hacen reír a los argentinos en la cuarentena

Los mil y un personajes de cientos de posteos reflejan, hasta ahora, las dificultades de la convivencia, de las tareas de la casa, la soledad, la falta de sexo, los encuentros por Zoom, los protocolos de higiene, el retorno a la cocina, los deberes de la escuela, las clases de gym online y, también, las miserias de siempre. Todo eso encontró su expresión graciosa y una vez más fueron los artistas quienes afilaron su talento para hacernos reír aún en cuarentena.

Verónica Llinás, todos conocemos a esta actriz enorme. Su último trabajo antes del Covid-19 fue Carcajada Salvaje, junto a Darío Barassi, la exitosa obra con la que esperaba el inicio de una segunda temporada en el Multiteatro y planificaba hacer una gira por distintas provincias. La pandemia la tomó “desprevenida”, como ella dice. Pero no se detuvo. De pronto, sus 414 K seguidores en Instagram comenzaron a reírse con sus personajes de cuarentena, en especial con la cheta que sufre con los quehaceres domésticos y es capaz de arrastrarse a los pies de su mucama con tal de que no la deje sola.


“Hice distintos personajes, pero más que nada hice a esta cheta que se queda sin mucama y realmente se le viene la vida encima. Me pareció que el personaje venía bárbaro para el momento, no visto solamente como un chiste de clase, sino también para poder reírnos del cheto quisquilloso que todos en mayor o menor medida tenemos dentro. Es reírme de mi propio límite. Esta pandemia aportó mucho material al humor y el humor le aporta mucho a la pandemia, porque ayuda a sobrellevarla. Me lo tomo con la mayor filosofía posible y con mis propios límites también”.

Dalia Gutmann, la comediante referente del stand up argentino y protagonista del unipersonal Cosa de Minas, también aprovechó las redes sociales para seguir comunicándose con sus fans. Encontró distintos formatos: ofrece sus #DaluTips sobre la vida cotidiana que son desopilantes (como por ejemplo este donde recomienda “amigarte con las harinas”), y en plena pandemia inauguró su propio canal de Youtube.


"Paso por todos los estados, pero me doy cuenta de que tengo un poder de sobreadaptación bastante importante. De todas maneras, estas semanas aproveché para seguir escribiendo una obra nueva, le estoy prestando atención a las redes sociales y también me doy cuenta de que es un gran mecanismo de defensa para no conectar con la angustia de esta situación que es tan atípica. Pero la acepté plenamente: me siento cuidada por un Estado presente que hace que esté bastante controlada".

Daniela 'La Chepi' Viaggiamari es actriz, cantante y comediante desde hace 20 años, pero su fama creció con los videos que sube a Instagram, donde interpreta la vida de una madre todoterreno. Muchas veces participa su hija Isabella, que ya ganó un Martín Fierro Digital a la mejor labor infantil en 2018. Escribió un libro (Lo importante es ser feliz. Lo demás es cotillón) y ya tiene en su haber dos obras de teatro como protagonista. En cuarentena alcanzó los 2 millones de seguidores, convirtiéndose en una de las actrices influencers más importantes del momento.

“Yo convierto eso que antes era una pavada en algo gracioso. Me las arreglo para entretener a la gente, esa es mi finalidad”. Su personaje favorito en la pandemia es la vecina buchona: “Betina, una señora diabólica que hizo una denuncia porque mi hija Isa saluda a los recolectores de basura todos los días. Ya sabemos sus nombres, el de sus hijos, ella les hizo una torta, les regaló dibujos, es su único contacto con el exterior. Un día les pedí una foto y se sacaron el barbijo. Justo los vio esta señora y nos hizo una denuncia, me mandó audios cínicos y muy psicópatas. Me pareció muy loco, pero hice un personaje. Después me fui enterando de que hay muchos vecinos así. Tal vez le de vida cuando pueda subir a un escenario”.

Andrés Pomiro es conocido como “el chico de los audios”. Es actor y en otra vida estudió ingeniería en alimentos. Su carrera artística explotó cuando empezó a subir videos donde personifica los protagonistas de los audios que recibe en su mail. Hoy ya tiene más de 526 K seguidores en Instagram y con pocos elementos (tal vez una prenda o una peluca) da vida a chicos que lidian con los nervios de sus padres, a padres histéricos por el encierro, a los que sufren los avatares de tener citas virtuales o a los personajes del barrio, como la curandera que 'trabaja' a la distancia.

“Me llegaron un montón de audios de mamás que se quejan de las tareas, son mis preferidos. Hago humor con la realidad, que como ahora, supera la ficción. Pero está demostrado el valor del buen humor: hasta el Papa Francisco twitteó sobre la importancia de los artistas en esta época de pandemia”.


El humor también se contagia

Los entrevistados coinciden en que el humor es un remedio infalible frente a la tragedia del Covid-19. “Reír es una forma de sanar, es algo liberador, catártico, que debe generar algún tipo de sustancia en el cerebro que tiene que ver con el disfrute. La risa, aunque sea nerviosa, siempre es liberadora. El humor y el arte en general son lugares de resiliencia. Nos abren mundos interiores, de libertad, de imaginación. Todas las expresiones artísticas, además de que hacen bien individualmente, también lo hacen de manera colectiva. Es un síntoma de buena de salud de una sociedad”, dice Llinás.

Dalia Gutmann aporta: “Estoy rodeada, tengo marido humorista, amigos humoristas. Sí, sin dudas el humor es un lugar de resistencia. Tengo la teoría de que en general, los humoristas se dedican al humor porque tienen una tendencia a deprimirse, somos gente que encontramos en esta profesión algo que nos rescata del vacío existencial”.


Encierro creativo

En una época torcida, signada por la desconfianza en el otro, por la lavandina, el alcohol en gel, los barbijos, la distancia social y el #quedateencasa, hacer humor parecería ser una empresa titánica. Sin embargo, no importó que se cerraran los teatros y se detuvieran los rodajes. La creatividad, alimentada por una realidad concentrada en el coronavirus, siguió fluyendo y encontró en las redes sociales su canal de expresión.

Mientras para muchos las semanas suceden como en la película El Día de la Marmota, donde Bill Murray despierta una y otra vez el mismo día, otros encontraron en las pequeñas pantallas del celular una salida de escape de la monotonía.

Dalia Gutmann reflexiona: “siempre me gustó hacer humor desde el sufrimiento, pienso que lo que me pasan a mí le pasa a un montón de gente. Siento que cada uno está poniendo su granito de arena desde donde puede y lo único que tengo para dar es hacer humor”.

Llinás completa: “a mí el humor me sobreviene, es algo que me sucede, no tengo la receta. Me surge la necesidad de reírme de algo. Me eduqué en una escuela donde aprendí que se puede hacer todo lo que uno quiera. Que la falta de medios no es un pretexto y que hay que hacer con lo que se tiene. Esa filosofía es buena para momentos de crisis como la pandemia, porque no la tomás como un impedimento, sino que, al revés, es una posibilidad de superar esos escollos para transmitir, comunicar y tener diversión”.


¿Crecieron sus seguidores durante la cuarentena?

Todos dicen que sí, pero que no prestan atención al número. “No me fijo mucho en eso, no quiero engancharme con cuántos likes. Vivo actualmente de esto, de alguna publicidad que entra de vez en cuando y lo agradezco muchísimo ahora que no estoy haciendo teatro. Estar pendiente de los seguidores te frustra, hay estudios sobre eso, es peligroso. Lo vivo como que es mi fuente de trabajo, como un espacio donde promocionar mi obra, mi libro, mis laburos, alguna movida solidaria. Llegué a tener 2 millones de seguidores ahora en cuarentena, pero ya tenía 1.9 millones antes”, dice Dani 'La Chepi'.

Pomiro también reconoce que aumentaron mucho sus seguidores y Dalia dice que las redes le ofrecieron la posibilidad de pensar más contenidos para distintas plataformas: “me hice youtuber y le empecé a dar bola al Instagram. Crecí mucho, empecé con 240 mil y ahora son 290 mil”. Llinás lo toma como una oportunidad: “Sí, crecieron mis redes. Decidí ponerle fichas a YouTube (al cierre de esta nota tenía 14.300 suscriptores), para investigar distintas formas para hacerme de algún dinero”.


¿De qué nos reiremos cuando pase el Covid-19?

'La Chepi' dice: “creo que nos vamos a reír de felicidad, de poder salir, de ser libres. De las pequeñas cosas que antes no valorábamos, como ir a la plaza con Isa, que te dé el aire en la cara sin tener la boca tapada. Después de esto vamos a necesitar reírnos y tendremos que ayudar también, porque hay gente que estará muy mal. Yo seguiré tratando de llevar una risa a cada lugar”.

Andrés Pomiro, cortito y al pie: “nos reiremos del Covid-19 ”. Dalia contesta con cierta nostalgia: “nos vamos a reír de qué boludos que fuimos y no lo aprovechamos. Tenía todo el día y me quejaba…” y Verónica cierra: “no lo sé, ¿pasará el Covid?”.


La semiología del humor

Damián Fraticelli es profesor e investigador de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de las Artes, su área de investigación es el humor. Autor del libro “El ocaso triunfal de los programas cómicos. De Viendo a Biondi a Peter Capusotto y sus videos”, escribió el texto La pandemia del humor, publicado en Hipermediaciones.com en abril 2020, donde remarca: “a lo largo de la evolución, los seres humanos desarrollamos un sistema inmunológico que nos permite sobrevivir al ataque de virus y bacterias. Sin un tratamiento ni una vacuna en el horizonte cercano, el buen funcionamiento de ese sistema es clave para que superemos al coronavirus. Pero no es la única defensa natural que desarrollamos, también contamos con el humor”.

Fraticelli desarrolla el concepto de humor hipermediático: “lo risible nos permite englobar el humor y lo cómico. Entre el humor y lo cómico hay diferencias que nos permiten analizar los procedimientos de la risa. Cuando te reís con humor, te reís de vos mismo, te permitís ser objeto de la burla. En cambio, lo cómico genera una risa “desde arriba”, sin ninguna identificación con el otro. En los últimos años lo cómico fue lo que primó en el terreno de lo risible, el reírse del otro. Y lo que pasamos a ver fue que en este tiempo de pandemia volvió a explotar el humor. Aparece el humor negro porque mañana podemos morirnos todos. El Covid-19 se nos figura como nuestro verdugo. Él está haciendo tambalear uno de los estandartes que ha venido sosteniendo occidente desde la modernidad: la superioridad del hombre sobre la naturaleza. Pero no hay que perder las esperanzas, porque el Covid-19 podrá quitarnos el pan, la salud y el trabajo, pero no podrá quitarnos el miedo de morir. Y mientras éste exista, tendremos algo de qué reír”.

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