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El Seminario Santa Catalina es cuna de la educación superior en LA argentina

Un nuevo libro, fruto de un trabajo de investigación, presenta documentación en la que se evidencia que Santiago del Estero es también Madre de Universidades.

- 00:59 Santiago

La Facultad de Ciencias Exactas y Tecnologías de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (Unse) acaba de editar un interesante libro acerca de la primera institución del territorio argentino donde se impartió enseñanza superior, que podría ser considerado el origen de la educación superior de nuestro país. Se trata del Seminario Santa Catalina, de Santiago del Estero, fundado en el año 1611.

La obra es resultado de una investigación llevada adelante por un equipo integrado por Guillermo Sanmarco, Antonio Castiglione, José María Sanmarco y Héctor Paz.

La obra de 428 páginas, que contiene más de 90 ilustraciones, fotos y mapas, 48 facsímiles de documentos originales, y un índice alfabético de más de 300 personas, actores sociales, políticos y religiosos de la época, fue declarada de “Interés Académico” por la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnologías de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (Res. 99, del 4/3/20) y de “Interés legislativo, histórico y cultural” por la Cámara de Diputados de la Provincia (Res. nº 67, del 12/05/20).

El Seminario Santa Catalina

En el año 1611 se fundó en nuestra provincia el Seminario Santa Catalina. Éste fue el primer Colegio “tridentino” (creado siguiendo los lineamientos del Concilio de Trento). En 1563, el Concilio de Trento dispuso que en todo lugar del mundo donde hubiera un Obispado debía crearse un Seminario para formar los sacerdotes. Ello fue ratificado por el Concilio de Lima (1582), y por el 1º Sínodo de obispos de lo que hoy es el territorio de la Argentina, celebrado en la ciudad de Santiago del Estero en 1597, durante el obispado de Francisco de Victoria.

Es así que el 25 de julio de 1609, a solicitud del obispo Hernando de Trejo y Sanabria, quien tenía su sede episcopal en Santiago del Estero-no en Córdoba, como erróneamente se cree- el rey Felipe III de España, con el aval del Papa, dispuso la creación del Seminario en la ciudad de Santiago del Estero, que para entonces era capital de la provincia del Tucumán (la que abarcaba todo el NOA).

La efectiva fundación del Seminario se concretó recién en 1611, y el rey dispuso que el mismo fuera colocado bajo la dirección de la Compañía de Jesús (los jesuitas). El monarca le asignó un subsidio de los dos novenos de los diezmos del Obispado, para su funcionamiento y manutención. Y el obispo Trejo le efectuó una donación de sus bienes, entre ellos una valiosa estancia denominada “Quimilpa”, ubicada en el límite de Santiago, Catamarca y Tucumán. Con su producción se alimentaban las casas de los jesuitas en varias ciudades.

El Colegio se denominó “Santa Catalina Virgen y Mártir”, por la santa de Alejandría, patrona de muchas universidades.

Hacia 1611 la ciudad de Santiago estaba ubicada en un rectángulo formado por la hoy Av. Roca y la calle Dr. Gumersindo Sayago (del ex-Zoológico), pues por allí precisamente pasaba el río Dulce; y las calles Mitre y Salta: prácticamente en el parque Aguirre (la zona del Lawn Tennis, la Asociación Bancaria y Escuela Industrial). En el libro se elaboró un plano tentativo y existe un relevamiento de todos los vecinos y autoridades, de acuerdo al censo de habitantes dispuesto por el rey en 1608.

La enseñanza en el Seminario Santa Catalina

Mediante un sistema de becas asignados por el rey y por el obispo Trejo y Sanabria, el Colegio permitió en sus comienzos atender solamente a seis alumnos, algunos provenientes de Córdoba, por un pedido del obispo.

El plan de estudios consistía en el trivium y el quadrivium. El trívium agrupaba las disciplinas relacionadas con la elocuencia, la dialéctica y la retórica. El quadrivium agrupaba las disciplinas aritmética, geometría, astronomía y música. Además, Teología, Artes y Latinidad, y el aprendizaje del idioma quichua, para evangelizar a los naturales en su propia lengua. La enseñanza era en idioma latín.

Su Constitución siguió el modelo de la Universidad de Lima (año 1551) y de Salamanca (1218), que fuera el modelo de las universidades americanas.

Se destaca que la jerarquía histórica del siglo XVI, más que la conquista de América en sí, fue el trasplante de la cultura de un mundo a otro y la creación de universidades en todo el Nuevo Continente.

El traslado a Córdoba

El Colegio funcionó normalmente hasta que en el año 1635 los jesuitas renunciaron a su dirección y se retiraron a Córdoba, donde ya tenían otro Seminario y el Colegio de Monserrat. Para tal renuncia, argumentaron un conflicto con el obispo Cortázar, quien le solicitó al rector que le enviase todos los días a cuatro seminaristas para ayudar en el servicio de la iglesia Catedral (misas y el coro), que era la única de la Argentina. El rector jesuita se oponía por conllevar una distracción de los seminaristas. El mismo rey laudó a favor del obispo.

Esa es la “historia oficial”, a la que los historiadores han hecho referencia hasta ahora, y la que brevemente dice que “a partir de ese momento (1635) dejó de existir el Seminario”.

Los autores de este nuevo libro han profundizado en lo que ocurrió hace 410 años, y en sus conclusiones brindan una versión diferente, negando terminantemente que el Seminario hubiese desaparecido. Ellos entienden que la Compañía de Jesús y sus autoridades, tenían para ese entonces más interés -y otros intereses (políticos, económicos y educativos)- en radicarse en Córdoba.

Afirman que nuestro Seminario se mantuvo, aunque con dificultades, hasta 1699 en que la Iglesia Catedral, el Obispado y el propio Seminario de Santiago del Estero fueron trasladados a Córdoba. El ejecutor de esa triste orden fue el obispo Mercadillo, y se llevaron las imágenes, los cuadros, crucifijos, joyas de la iglesia y una importantísima biblioteca.

Ese traslado significó un duro golpe para la sacrificada y heroica ciudad de Santiago, que había fundado y cuidado a todas las ciudades del Noroeste. El traslado fue dispuesto por expresas órdenes del rey (1696) y del Papa (1699), quienes se habían hecho eco de informes “intencionados”, los que sostenían que la ciudad de Santiago del Estero era una ciudad muy pobre, que carecía de seminaristas, que el Seminario estaba cerrado, y que la ciudad desaparecería por las crecidas del río Dulce o por ataques de los indios. Y como es obvio, ninguna de esas amenazas ocurrió.

Esos informes fueron elevados a España por los jesuitas, personalidades y comerciantes de Córdoba, algunos gobernadores, virreyes, funcionarios reales, y hasta algunos obispos, que preferían la comodidad y buen clima cordobés, a las inclemencias de Santiago, cuyo calor llegaron a comparar con el de Angola. Uno de los gobernadores que se prestaron para esos informes, fue Nestares Aguado (1653/1655), quien fue acusado del delito de cohecho, de haber sacado indebidamente dinero de las cajas reales, y no haber abonado al Seminario las sumas debidas, tanto que el historiador Di Lullo lo llamó “uno de los peores azotes del Tucumán”.

Las causas del traslado

Una vez retirados los jesuitas de la conducción del Seminario (1635), el obispo lo colocó bajo la dirección del clero y solicitó el auxilio del gobernador. Las actas del Cabildo Eclesiástico santiagueño, desde 1617 hasta 1663, son una prueba cabal de su real existencia. También sus libros contables, llevados hasta 1699 por el rector Cosme del Campo (h).

Entre los inconvenientes que padeció el Seminario se encuentran las presiones y bloqueos de la Caja Real (explicar qué era la Caja Real), quien le negaba periódicamente los subsidios (dos novenos de los diezmos) que el propio rey le había otorgado. Evidentemente el objeto de esos obstáculos era ahogarlo para que dejara de existir, y que quedara subsistente únicamente el Seminario jesuita de Córdoba.

Valiosos documentos encontrados por los autores del libro

Los autores accedieron durante la investigación a documentación original del siglo XVII (cuyos facsímiles se transcriben), que debía estar hoy en Santiago del Estero, y que por supuesto ya no está. Ahora obra -aunque incompleta- en el Archivo de la Universidad Nacional de Córdoba, como su Libro 1. Otra documentación analizada fue del Archivo de Indias de Sevilla y de la Real Audiencia de Charcas (Bolivia). Mucha de aquella documentación originaria está hoy desaparecida. Como por ejemplo las listas de los primeros egresados tanto de Córdoba como de Santiago.

Durante la exploración bibliográfica, analizaron opiniones de autores varios, llegando a conclusiones críticas acerca del comportamiento de la Compañía de Jesús, sobre la que pesaban denuncias de estrategias de penetración en la clase dirigente, o de realización de actos de comercio, o de favores económicos.

En el año 1767 la Compañía de Jesús fue expulsada por el rey de España de todo el continente americano , Filipinas y de la Península Ibérica. Luego otros monarcas siguieron al español, como el francés y el portugués. Y el papa Clemente XIV le aplicó la durísima pena de declararla “extinguida”, como no ocurriera con ninguna otra Orden en la historia de Iglesia, por las graves denuncias en su contra. Entre las causas se encuentra que los religiosos jesuitas antes de acatar una orden del rey, priorizaban la de su Prepósito General, en Roma. Llegaron a tener un ejército de 60.000 indios guaraníes, cuando la gobernación del Tucumán (Matorras) había juntado solamente 450 soldados españoles entre todas las ciudades del Noroeste para combatir a los indios de la región chaqueña, pasando el río Salado. Y en el Tucumán fueron objeto de muchas denuncias. Asimismo, tenían manuales con instrucciones sobre cómo confesar a reyes. Constituyeron prácticamente un Estado dentro del Estado.

Con todos esos datos, tanto los bibliográficos como los que obran en los documentos originales de esa época, los autores del libro describen las causas que llevaron a la desaparición del Colegio Seminario de Santiago del Estero. En virtud al análisis que realizaron, entienden que se aprovecharon los derechos y beneficios que tenía el Colegio Seminario santiagueño para el conferimiento de grados en Córdoba antes del año 1622, fecha en que el Papa Gregorio XV recién autorizara expresamente al Seminario de Córdoba a expedirlos.

De este modo, concluyen que la cuatricentenaria Universidad Nacional de Córdoba, que figura como la más antigua del país, es una continuadora del Seminario Santa Catalina Virgen y Mártir, de Santiago del Estero. Por este motivo proponen a Santiago del Estero como Madre de Universidades. l


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