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Secuestran cargamento de más de 26 kilos de cocaína de máxima pureza valuado en $32 millones

La sustancia habría partido desde la frontera norte y habría llegado hasta el interior del departamento Jiménez, donde fue abandonada para ser “enfriada” y luego llegaría a esta Capital.

- 00:35 Policiales

Un cargamento de más de 26 kilogramos de cocaína de máxima pureza, fue secuestrado en un establecimiento rural del interior provincial, donde aparentemente había sido abandonado por miembros de una banda narco. La sustancia provenía de la frontera norte del país y habría tenido como destino la ciudad capital. No descartan que se lleven a cabo nuevos procedimientos y posibles detenciones en las próximas horas.

Según informaron desde la Policía Federal, las tareas investigativas comenzaron hace poco más de un mes y se logró establecer diversos traslados de estupefacientes en la Ruta Nacional Nº 34, desde el norte del país hasta el territorio santiagueño.

La línea investigativa señalaba que los sospechosos utilizaban diferentes caminos para llegar luego hasta la ciudad Capital con la droga, utilizando la modalidad conocida como “enfriar” las sustancias ilícitas en fincas o en terrenos fiscales sin conocimiento aparente de sus propietarios.

Tiempo después, cuando tenían la seguridad de poder llegar a destino, continuaban su recorrido con los estupefacientes hasta los búnker de las organizaciones, donde sería redistribuida y comercializada en una red de narcomenudeo.

Los uniformados continuaron las pesquisas en las proximidades de la localidad de Pozo Hondo, departamento Jiménez, donde varios vecinos y lugareños señalaron que desconocidos ingresaron a sus tierras sin autorización y arrojaron bultos, ignorando su contenido.

Con los datos obtenidos y con la autorización del Juzgado Federal Nº2 de Santiago del Estero, a cargo del Dr. Sebastián Argibay y de la Fiscalía Federal Nº2 a cargo de la Dra. Indiana Garzón, los efectivos federales realizaron un minucioso rastrillaje en la zona.

Luego de varias horas, lograron ubicar una bolsa de arpillera entre las malezas, que en su interior contenía veintiséis ladrillos compactos de cocaína, por lo que se procedió a su secuestro.

La droga incautada, valuada aproximadamente en 32 millones de pesos, quedó a disposición del Juzgado interviniente.

Los ladrillos tenían un sello distintivo: un delfín.

Investigación

El contexto actual de pandemia y las medidas restrictivas de circulación en el territorio nacional y provincial, condicionan el abastecimiento de las bandas narcos que operan en distintos puntos del país y lógicamente también en Santiago.

De las averiguaciones previas que venía desarrollando la Delegación Santiago del Estero de la Policía Federal, los cargamentos de droga provienen de la provincia de Salta, presumiblemente de la frontera norte del país, donde limita con Bolivia.

Ello se desprende del sello distintivo que se identificó en los ladrillos secuestrados. El delfín no sería una marca cualquiera, sino que correspondería a una importante organización y proveedor (ver nota aparte).

Ahora las tareas investigativas se centran en establecer quién o quiénes, son los compradores en suelo santiagueño.

El destino final de la sustancia, no sería exclusivo de Santiago. Los investigadores policiales y judiciales no descartan que la banda local opere también en La Banda, como un conglomerado.

Otra de las aristas que se abre de este procedimiento, es que no es la primera vez que se secuestra en nuestra provincia cocaína con el sello del delfín, el último procedimiento relacionado fue a mitad del 2018, conocido como “Piñatas Blancas”.

Una célula de aquella organización, podría estar vinculada a este nuevo cargamento.

Los investigadores no descartan ninguna hipótesis por el momento y deslizaron que en los próximos días concretarse nuevos procedimientos y posiblemente detenciones relacionados a la causa.

Similitudes y diferencias con “Piñatas blancas”

El antecedente inmediato de un cargamento de cocaína con el sello distintivo del delfín, tiene algunas similitudes con el procedimiento desplegado por la Policía Federal en la noche del martes.

‘Piñatas blancas’ fue el nombre con el que en julio del 2018 los investigadores y la Justicia, denominó al secuestró 31 kilos 740 gramos descubiertos en la caja de una camioneta 4x4 en la ruta provincial Nº 4, cerca de Nueva Esperanza, producto también de una investigación previa de aproximadamente 4 meses.

Los efectivos interceptaron la Toyota Hilux sobre el kilómetro 230 para hacer una inspección. En la caja del vehículo se detectaron tres tachos de 20 litros de grasa de litio que, al abrirlos, ocultaban 30 paquetes rectangulares envueltos en globos de piñata de distintos colores.

Inmediatamente realizaron la prueba de narcotest, la cual arrojó como resultado que se trataba de cocaína. También tenían el sello del delfín.

Según confiaron las fuentes, el conductor de la camioneta, un hombre mayor oriundo de Salta, quedó detenido y se le secuestraron casi $30.000.

El operativo disparó varios allanamientos y también fueron apresados tres santiagueños. Los procedimientos se concretaron en la ciudad de La Banda, donde requisaron varios domicilios.

Así, desbarataron una importante organización que operaba en la provincia. No descartan que una célula de esta banda, haya continuado o retomado el “negocio” y contactando al mismo proveedor, adquirió los últimos cargamentos.

El posible origen del sello del “delfín” en la droga

Al identificar el sello del delfín, inmediatamente se dispara el interrogante sobre qué significa esta marca perfectamente estampada sobre cada ladrillo.

Representan “la marca” de ese envío, el sello del clan narco que los fabrica o los embala o los mueve por el mundo. En Colombia o Bolivia, por caso, durante años se ha seguido el rastro de los clanes a partir de estos logos, pero lo cierto es que las organizaciones aprendieron a distraer a sus perseguidores, con ingenio y variedad.

Actualmente fluyen en cada envío miles de formas y figuras: animales, alusiones a Messi, a Bob Marley, escudos de equipos de fútbol, marcas de joyas, letras específicas, símbolos de superhéroes, el rostro de Pablo Escobar y hasta el conejito de Playboy.

“Los logos no necesariamente corresponden a la calidad de la sustancia, más bien indican proveedores y destinatarios”, explica un investigador de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR), creada en 2013.

El delfín se relaciona más con un proveedor. Durante 2017, sólo en la provincia de Salta se incautaron unos 200 kilos de cocaína con el mismo patrón, el dibujo de un águila con las alas desplegadas en los paquetes. Una de las hipótesis es que todos esos ladrillos correspondían al Clan Castedo, cuyo líder, Reinaldo “Delfín” Castedo, fue detenido en 2016 tras estar diez años prófugo.

Roberto César, el hermano de ese jefe narco, dueño de tierras en ambos lados de la frontera, entre Salta y Bolivia, fue atrapado en enero del 2018 con 100 kilos de cocaína en la ruta 50 de la provincia del norte del país. La sustancia llevaba un sello elocuente para la familia: el delfín.


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