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VIDEO | La historia del niño que superó dos ACV y sueña con llegar a la NBA

Máximo Villalba tiene hoy 15 años y durante su niñez sufrió un problema de salud que lo marcó para siempre.

- 06:19 Deportivo

Todos en la vida estamos expuestos a vivir situaciones que nos generan mucha angustia, tristeza y hasta un inconmensurable dolor. Sea en cualquiera de los ámbitos y en cualquier lugar. También muchas veces nos aferramos a Dios y le pedimos que obre sobre nosotros para aliviar los males o bien para sanar aquellas heridas que nos parten el alma y que no nos dejan disfrutar. A veces cuesta lograrlo, pero con fe y esperanza todo se puede alcanzar.

Y hoy la prueba más grande de superación y entrega total la está dando Máximo Villalba, un chico de 15 años que juega al básquet en las divisiones formativas de la Asociación Atlética Quimsa y que guarda una historia que conmueve y que a la vez alienta a creer y a ayudar a los demás. “Máximo hace cinco años que está en tratamiento en el hospital Garrahan de Buenos Aires por un accidente cerebrovascular (ACV). Presenta una malformación aerterovenosa y cada tanto es sometido a cirugías muy complejas (concretamente embolizaciones) para tratar de controlar la situación.

El próximo 5 de octubre será la tercera vez que entrará al quirófano desde que le dieron el alta y ya nos estamos preparando para viajar”. Su madre Eugenia Montoya es la que da este testimonio cargado de emotividad y la que recuerda como fueron sucediendo los hechos en los que su hijo hoy aún le sigue peleando a la vida.

“Todo empezó a los 10 años cuando se enfermó con fuertes dolores de cabeza y vómitos. Lo llevamos al Cepsi y parecía que solamente se trataba de una migraña. Pero no era nada de eso. En ese momento se determinó que antes ya había tenido un ACV. Fue a los 7 años cuando se enfermó por primera vez y que nos dijeron que se trataba de una lipotimia. Aquella vez se recuperó y siguió con su vida normal”.

A partir del segundo episodio, que fue mucho más crítico y angustiante, comenzó otra historia para Máximo. Fue trasladado en el avión sanitario del Gobierno de la provincia a Buenos Aires y con todas las atenciones que requería el caso.

“Lo internaron en terapia intensiva porque ahí le dio otro ACV. Fue un momento muy difícil para todos porque mi hijo le estaba peleando a la muerte y no se sabía que es lo que podía pasar”.

Por fortuna la operación que le hicieron en la cabeza fue exitosa y sin ningún tipo de secuelas. “Ahí fue que me aferré y me acerqué a Dios para agradecerle por todo lo que había hecho por mi hijo.

Sabía que la operación no iba a ser fácil por lo que me había adelantado el médico y que todo dependía prácticamente de un milagro”. Y ese milagroso momento se cumplió. Máximo salió sonriendo del quirófano y con una fuerza de voluntad que despertaba admiración y alegría al mismo tiempo.

“Hoy verlo jugar al básquet que es el deporte que ama, nos produce un grado de felicidad inmenso. Cuando él se enfermó jugaba en las divisiones formativas de Independiente BBC. Se lo veía muy bien y una semana antes del episodio había festejado su cumpleaños Nº 10”.

El presente lo tiene ahora en Quimsa donde espera pronto pueda demostrar otra vez sus habilidades con el balón y que la pandemia tome distancia de una buena vez para retomar las actividades de manera normal.

"El sueña con ser jugador profesional. Mide casi 1,90 metros y sigue muy de cerca lo que es la NBA". La presencia del santiagueño Gabriel Deck en la franquicia de Oklahoma City Thunder lo entusiasma y lo estimula aún más de cara al futuro. "Lo ve jugar a Deck y él dice que le gustaría estar ahí".

Siga soñando campeón. Usted ya ganó un partido gigante y se viene otro en el que todos lo apoyaremos y lo alentaremos sin parar.

¿Cómo se hace una embolización arterial?

Durante una embolización arterial, se realiza una pequeña incisión (corte) en la parte interna del muslo y se introduce un catéter (tubo delgado y flexible) que se guía hacia una arteria cercana al tumor o el tejido anormal. Este procedimiento normalmente se completa dentro de una a dos horas; sin embargo, puede durar hasta por varias horas. l

Un guerrero del básquet Por Marcelo Zanni

(entrenador de Maxi en Quimsa)

“Máximo Villalba es un niño que encontró en el básquet una motivación para seguir adelante y sobreponerse a situaciones adversas que pasó con tan poca edad. Excelente compañero y alumno, solidario con sus pares. Le pone mucha pasión y compromiso a lo que hace, le gusta aprender y se esfuerza por mejorar siempre cuando las cosas no le salen bien. Todo el día en el club con su pelota jugando y con una sonrisa en su cara. Maxi es un ejemplo para mí y para sus compañeros”. l


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