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Cómo cuidar los ojos del frío

Por el Dr. Ricardo Passone. Oftalmólogo. Especial para EL LIBERAL.

- 23:12 Opinión

Cuidar los ojos del frío es tan importante como el cuidado de la vista en verano. El aire seco, la temperatura baja y la calefacción son capaces de generar ojos rojos y sequedad ocular.

La mayoría de personas sólo se preocupan por sus ojos en verano, cuando los rayos de sol son tan intensos que apenas dejan ver con claridad, pero no debería ser el único momento del año para preocuparnos por la vista, también debemos cuidar los ojos del frío en invierno.

Nos equivocamos al pensar que durante el otoño o el invierno nuestros ojos no sufren, de hecho, cuidar de los ojos durante esta época puede llegar a ser incluso más importante.

El frío, el viento y el aire más seco son factores que desencadenan la sequedad ocular.

La situación empeora aún más si vives en zonas nevadas o decides viajar a zonas de montaña, la nieve refleja con mucha intensidad los rayos ultravioletas de la luz solar, lo que también puede dañar nuestra vista.

Es necesario tener en cuenta todos estos aspectos, ya que cuidar los ojos puede ayudarnos a evitar muchos futuros problemas de visión.

Por ello, en este artículo, desde la Sociedad de Oftalmología de Santiago del Estero le explicamos una serie de consejos para protegerlos de los estragos del frío.

¿Cómo podemos cuidar los ojos del frío?

Como ya hemos mencionado, son muchos los aspectos del invierno que pueden tener un efecto negativo sobre nuestros ojos. Aunque haya menos horas de luz y la intensidad de los rayos solares sea menor, es muy importante controlar nuestra salud ocular.

Además, en nuestro Santiago del Estero, el aire frío suele ser más seco y más agresivo con nuestra piel y ojos.

No obstante, quedarse en casa tampoco es la solución definitiva, ni el tipo de vida recomendable. Dentro de los hogares, el humo de las chimeneas o de cualquier otro artefacto que genere combustión también es irritante, al igual que el ambiente seco que crea la calefacción.

Por ello, es importante que nos concienciemos de todos estos factores y que comencemos a cuidar los ojos del frío. En primer lugar, no podemos olvidarnos de las gafas de sol ni dejarlas abandonadas hasta verano, menos aún si vamos a realizar actividades al aire libre o deportes.

Esta época también suele caracterizarse por intensas horas de estudio o de trabajo. Actualmente, la mayoría de las personas pasa muchas horas del día delante de una pantalla, ya sea un ordenador o la televisión, en estos casos se recomienda hacer descansos cada hora y apartar la vista. Incluso, se pueden hacer ciertos ejercicios de relajación muscular para corregir también la postura, si puedes, lo ideal es pasar ese descanso al aire libre, con luz natural.

En invierno el aire seco y frío puede causar síndrome de ojo rojo.

Si sueles estar en lugares donde utilizan calefacción, es importante insistir en que la temperatura se mantenga en torno de los 21º o 23º, sin llegar a ser demasiado alta. El uso de calefacciones tiende a hacer que el ambiente se vuelva seco, por lo que se recomienda utilizar humidificadores en las habitaciones.

Lo mismo cuando transite en su automóvil y active la calefacción; evite utilizarla a la máxima temperatura por que produce los mismos efectos negativos que en el hogar excesivamente calefaccionado.

Cuando haya viento debes utilizar igualmente las gafas de sol. Así protegerás tus ojos de la sequedad y de las partículas que transporta el aire, además, intenta parpadear con más frecuencia, ya que mejorarás la producción de lágrimas y la humedad ocular.

Incluso, si estas medidas no son suficientes, puedes emplear lágrimas artificiales sobre tus ojos, al igual que con el cuidado de la piel, se recomienda beber mucha agua e incluir frutas y verduras en la dieta para mantener una buena hidratación corporal.

Cuando sientas comezón en los ojos trata de no frotarlos ni de rascarlos con fuerza, seguramente sea consecuencia de la sequedad, y para combatir esa sensación es mejor utilizar lágrimas o colirios, además, trata de limpiar los ojos con frecuencia y desmaquillarte correctamente.

No obstante, ante cualquier molestia o problema ocular, lo mejor es que consultes a un médico o un oculista.

Ellos podrán comprobar que no se trate de ninguna patología grave y te recomendarán las medidas más efectivas para aliviar la situación.


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