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Los obispos de la provincia pidieron por los padres enfermos, sin trabajo, preocupados y solos

- 00:36 Santiago

Los obispos de nuestra provincia, monseñores Luis Corral, de la Diócesis de Añatuya, Vicente Bokalic y Enrique Martínez Ossola, titular y auxiliar de la Diócesis de Santiago del Estero, enviaron un mensaje de salutación a los padres santiagueños al celebrarse hoy su día, en el que piden “especialmente en este tiempo difícil que atravesamos como sociedad”, por “los difuntos que nos protegen desde el cielo, y a los que están con nosotros, algunos atravesando enfermedades u otras dificultades, otros tal vez sin trabajo y preocupados por sostener a sus familias, algunos solos y sin poder ver a sus hijos, muchos compartiendo este domingo con los suyos”.

Consideraron propicia la ocasión “para volver a San José, el padre adoptivo de Jesús”, y recordaron que “la Iglesia nos ha propuesto este año especial para considerar su persona y su misión como esposo y padre”.

Mensaje

“San José nunca se destacó por cosas grandiosas, no aparece en primera plana, ni dejó siquiera una palabra; sin embargo, fue elegido por Dios Padre para ser padre en esta tierra de su Hijo, para ser custodio del Hijo único del Padre.

Destacamos su humildad, su amor respetuoso y fiel a su esposa María, su celoso cuidado de la familia, su dedicación en el crecimiento de Jesús. Hombre trabajador, leal, justo y cumplidor de la ley de Dios. Distinguido por su entereza ante las pruebas y adversidades, por su confianza infinita en Dios. Porque amó no solo con palabras, sino con todo su ser, supo trasmitir esos valores a su Hijo, educó con su vida y para la vida.

Su figura es inspiradora para los padres de hoy. Actualmente, muchos padres al igual que San José, el santo del taller, viven íntegramente los acontecimientos ordinarios de la vida como espacio y medio para la santidad. En el mayor de los silencios, muchas veces agobiados por el esfuerzo del día a día, llegan al final de la jornada con la satisfacción de la entrega generosa que ennoblece y dignifica.

En este tiempo de Pandemia hemos redescubierto el valor de estar juntos, rezar en familia, compartir más y reconocemos que un hogar sólido no se construye sobre posesiones materiales sino sobre la fe y el amor mutuo.

Nuestra época pide papás que estén presentes y cercanos a sus hijos; acompañando con gestos y palabras oportunas para cuidar, educar, contener y ayudar en el crecimiento de la familia. No es fácil ser padre, pero es posible, si logran crear clima de respeto, serenidad, reconocimiento de los demás, escucha, diálogo, actitudes de delicadeza cuidando la vida de cada uno.

Necesitamos papás que despierten en sus hijos la humildad, la fe, la fidelidad a la propia palabra, la compasión, la honestidad, el servicio para que nuestra patria tenga futuro.

Dios los ha bendecido con el don de la paternidad y de los hijos, regalo que los compromete a vivir esta misión con fortaleza, responsabilidad y generosidad. Es bella la vocación de ser padres, se va aprendiendo en el encuentro con la esposa, con la ayuda y el consejo de otros, avivando el recuerdo y testimonio de tantos mayores que nos enseñaron en el camino de la vida.

Que cada uno pueda abrazar a su padre y a sus hijos con el corazón, mirarse a los ojos y encontrar en esa mirada la fuerza y el sentido para seguir adelante. Así no renunciamos a la esperanza, aunque nos inquiete o preocupe la incertidumbre y las carencias que vivimos. Las tensiones y presiones de esta crisis pueden provocar discordias, agresiones y maltrato en el hogar; allí necesitamos la luz, la paz de espíritu, el perdón y la creatividad para buscar el bien de todos. Les deseamos que puedan abrir el corazón al Padre del Cielo para pedirle su ayuda para reflejarlo cada día en el entorno de la familia y de la vida social. Que San José, el padre amoroso de Jesús, interceda para que no les falte la salud, el trabajo y el pan cotidiano para ser compartido en unidad y en armonía.

Les bendecimos y auguramos un ¡Feliz Día del Padre!”.


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