Con profundo recogimiento, miles de devotos comenzaron a honrar al Señor de Mailín Con profundo recogimiento, miles de devotos comenzaron a honrar al Señor de Mailín
En un clima de profundo recogimiento y emoción, miles de devotos que llegan desde todo el país, participaron de la bajada de la Cruz del Señor de Mailín desde su camarín en el santuario para ser trasladado al templete de la plaza del pueblo, donde es incesante el paso de fieles que pasan a tomar gracias.
Con esta ceremonia y la misa en el árbol donde fue encontrada la Cruz Milagrosa, se inició el Triduo Solemne que concluirá el domingo con la misa central, que será presidida por el obispo diocesano, monseñor Vicente Bokalic, y la procesión por las calles del pueblo.
Poco antes de las 17.30, la hora pactada para la bajada de la cruz, tuvo lugar en el templo del santuario otro acto religioso tradicional, como lo es la bendición a los servidores, que fue impartida por el rector del santuario, padre Sergio Quinzio, junto al obispo Martínez Ossola y un grupo de sacerdotes que lo acompañan, entre ellos los ex rectores, padres Rubén Lasaga y Mario Rolando Tenti.
"Salgamos a recibir a todos peregrinos con mucha alegría y gratitud; cada uno trae sus tristezas, sus pesares y dolores, pero también su alegría por poder estar a los pies del Señor, y debemos recibirlos de la mejor manera, con mucha alegría y dedicación", les dijo el padre Sergio a los servidores, antes de impartirles la bendición.
Luego, la cruz presidió la procesión hasta el árbol Sagrado, donde se celebró la santa misa presidida por el obispo auxiliar Enrique Martínez Ossola, quien se mostró sorprendido por la gran cantidad de fieles que llegaron a Villa Mailín para esta celebración.
"Nos decían que vendría poca gente, que la economía no está bien, que la gente no tiene plata. No hay plata, pero hay fe. Bienvenidos a la fiesta de nuestro Cristo Forastero", dijo el obispo antes de iniciar la misa.
Arribos
Mientras tanto, desde las primeras horas de la tarde, fue incesante el ingreso de todo tipo de vehículos a Villa Mailín, y las autoridades esperaban un mayor flujo para hoy después del mediodía y el sábado.
Se han montado operativos especiales de control a lo largo de la Ruta 34, y efectivos de todas las unidades de la Policía de la Provincia, están desplegados en el lugar.
Llegó de Pinedo y fue el primero en tomar gracias
A las dos de la tarde se paró en el primer escalón que lleva al templete donde está la cruz del Señor de Mailín. Poco antes de las 19.30, fue el primero en posar sus manos en el vidrio que lo separaba del Cristo, y dar gracias, y pedirle de nuevo.
"Vengo todos los años desde General Pinedo, Chaco. Le pido al Señor de Mailín por cuestiones de salud. Estuve con algunos problemas, hace poco tuve un ACV, pero siempre estoy presente. Me quedo hasta el domingo y participaré de todas las celebraciones. Algunos problemas se van solucionando, otros no tanto, pero siempre le pido con mucha fe", dijo.
A las dos de la tarde se paró en el primer escalón que lleva al templete donde está la cruz del Señor de Mailín. Poco antes de las 19.30, fue el primero en posar sus manos en el vidrio que lo separaba del Cristo, y dar gracias, y pedirle de nuevo.
"Vengo todos los años desde General Pinedo, Chaco. Le pido al Señor de Mailín por cuestiones de salud. Estuve con algunos problemas, hace poco tuve un ACV, pero siempre estoy presente. Me quedo hasta el domingo y participaré de todas las celebraciones. Algunos problemas se van solucionando, otros no tanto, pero siempre le pido con mucha fe", dijo.
El clima de fiesta se va apoderando de la villa
Mientras algunos comerciantes realizaban intensos preparativos para poner en condiciones sus puestos, otros ya trabajan a pleno en las calles de Villa Mailín, con lo que se va generando el clima especial de fiesta que año tras año se vive en el lugar.
La gente camina las calles, mira, pregunta precios, pero todavía no se ve un gran movimiento de ventas.
"Recién estamos arrancando, la gente pregunta mucho y compra poco, pero tenemos fe de que vamos a trabajar bien", confesó un vendedor de ropa.












