El operativo de Estados Unidos para capturar al líder chavista dividió a los gobiernos de América Latina.
Qué países apoyaron la libertad de Venezuela y cuáles rechazaron el operativo Qué países apoyaron la libertad de Venezuela y cuáles rechazaron el operativo
La madrugada de este sábado marcó un quiebre histórico para Venezuela. El operativo militar de gran escala llevado adelante por Estados Unidos, que concluyó con la captura de Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores, provocó una inmediata reacción en América Latina y dejó en evidencia una profunda fractura política en la región.
Mientras en Caracas se escuchaban los bombardeos, varios gobiernos latinoamericanos comenzaron a definir posiciones. Algunos se alinearon con la ofensiva norteamericana y celebraron lo que consideran el fin de un régimen autoritario; otros, en cambio, activaron un esquema de respaldo diplomático al chavismo y condenaron la intervención militar.
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El propio presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó el éxito del operativo y el traslado de Maduro a territorio norteamericano para enfrentar cargos por narcotráfico y terrorismo, anuncio que aceleró las definiciones políticas en el continente.
Los países que apoyan la libertad de Venezuela
Argentina, Chile, Paraguay, Bolivia, Ecuador, El Salvador y Panamá se pronunciaron a favor de lo que califican como el inicio de la liberación de Venezuela.
El presidente argentino Javier Milei fue uno de los primeros en manifestarse públicamente. Celebró la captura de Maduro y adelantó que el país acompañará la postura de Estados Unidos en la reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU.
"Apoyo total a Estados Unidos. No había forma de que los venezolanos salieran de ese equilibrio siniestro en el que estaban atrapados", afirmó en declaraciones televisivas. Para Milei, la detención de Maduro representa "la caída de un dictador que manipuló elecciones y se aferró al poder pese a haber sido derrotado".
Desde Chile, el presidente electo José Antonio Kast calificó la detención como "una gran noticia para la región" y sostuvo que el chavismo operaba como un "narcorégimen ilegítimo" que expulsó a millones de venezolanos y desestabilizó al continente. Además, llamó a los gobiernos latinoamericanos a coordinar una transición democrática, garantizar el regreso de los migrantes y reforzar la lucha regional contra el narcotráfico.
Paraguay también expresó un fuerte respaldo. La Cancillería emitió un comunicado en el que afirmó que la salida de Maduro debe permitir "la restauración inmediata del Estado de derecho". El presidente Santiago Peña reforzó ese mensaje al señalar que la caída del régimen "solo puede ser una buena noticia" y ofreció la experiencia paraguaya de transición democrática como aporte para el futuro venezolano.
Bolivia, a través de su Cancillería, expresó su apoyo al pueblo venezolano "en el camino de recuperación de la democracia, el orden constitucional y los derechos humanos", y reafirmó su compromiso con la asistencia humanitaria.
En tanto, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, fue contundente: aseguró que "a todos los criminales narcochavistas les llega su hora" y se dirigió directamente a María Corina Machado, Edmundo González Urrutia y al pueblo venezolano, garantizando el apoyo ecuatoriano.
El salvadoreño Nayib Bukele también respaldó el operativo estadounidense. Lo hizo con mensajes sugestivos en X, donde publicó la bandera venezolana y una imagen de Maduro esposado. Además, respondió con dureza a un senador estadounidense que había cuestionado la intervención.
Por último, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, ratificó su apoyo a una transición democrática y sostuvo que su país acompañará los "legítimos deseos del pueblo venezolano", expresados en las urnas.
Los gobiernos que respaldan a Maduro o cuestionan la intervención
Del otro lado, varios países condenaron la operación militar y denunciaron una violación a la soberanía venezolana.
Desde Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva calificó la captura de Maduro como una "afronta gravísima" y un antecedente "extremadamente peligroso". En su mensaje, advirtió que este tipo de acciones debilitan el multilateralismo y abren la puerta a un escenario de "caos e inestabilidad", evocando los peores momentos de la injerencia extranjera en América Latina.
México, bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum, mantuvo su histórica postura de "no intervención". A través de un comunicado oficial, rechazó enérgicamente la acción militar estadounidense, a la que calificó como unilateral y contraria a la Carta de las Naciones Unidas, y pidió la intervención urgente de la ONU para promover el diálogo.
Cuba también condenó el ataque. El canciller Bruno Rodríguez denunció lo que consideró una "agresión militar en curso" y afirmó que los bombardeos constituyen actos cobardes contra un país que no había agredido a Estados Unidos.
En Colombia, el presidente Gustavo Petro expresó "profunda preocupación" por la escalada de tensión y llamó a la desescalada y al diálogo diplomático. Si bien evitó una defensa directa del chavismo, su postura fue interpretada como un intento de contener el impacto regional del colapso del régimen, en un contexto de fuerte interdependencia fronteriza y migratoria.
Uruguay, por su parte, difundió un comunicado en el que rechazó la intervención militar y reafirmó la vigencia del Derecho Internacional y de la Carta de la ONU. El gobierno uruguayo insistió en preservar a América Latina como una zona de paz y pidió la mediación de los organismos internacionales. Luego, el presidente Yamandú Orsi reforzó esa postura y anunció la convocatoria urgente del gabinete para analizar la situación.
Así, la caída del régimen de Nicolás Maduro no solo reconfiguró el escenario político venezolano, sino que también expuso con crudeza las diferencias ideológicas y estratégicas que atraviesan hoy a América Latina, menciona el portal Infobae.








