Durante más de dos semanas, Irán ha sido escenario de protestas masivas que comenzaron con reclamos por la difícil situación económica y se transformaron en un desafío directo al liderazgo del régimen teocrático.
Imágenes confirman el uso de fuerza letal del régimen iraní para sofocar las protestas Imágenes confirman el uso de fuerza letal del régimen iraní para sofocar las protestas
A pesar de los apagones de internet y las restricciones a las comunicaciones, videos y fotografías que lograron filtrarse confirman la brutal represión estatal contra los manifestantes, según organizaciones de derechos humanos y activistas en el país.
Las imágenes que circulan en redes sociales muestran escenas que activistas y ONG califican como evidencia de una respuesta desmedida por parte de las fuerzas de seguridad iraníes para sofocar las movilizaciones. Estos materiales que han podido ser verificados en parte pese al cerco informativo impuesto por las autoridades refuerzan denuncias de uso de fuerzas letales y violencia indiscriminada en las calles.
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Organizaciones como la Human Rights Activists News Agency indican que la represión ha dejado cientos de víctimas y miles de arrestos en distintas ciudades del país. Los datos disponibles sugieren que la cifra de personas fallecidas podría superar ampliamente los 500 muertos, cifra que incluye principalmente a manifestantes, aunque también a algunos miembros de las fuerzas de seguridad.
La falta casi total de acceso a internet y la vigilancia sobre las comunicaciones han complicado la tarea de verificar los hechos desde fuera de Irán. Pese a ello, testimonios, capturas y videos compartidos desde el interior del país presentan un cuadro de creciente violencia estatal contra quienes se han manifestado pacíficamente o con consignas contra el Gobierno.
Los disturbios comenzaron a finales de diciembre en Teherán y otras localidades cuando ciudadanos salieron a las calles para expresar su frustración por la inflación, la caída del valor de la moneda y la pérdida del poder adquisitivo. Estas protestas crecieron rápidamente en tamaño y alcance, extendiéndose a múltiples provincias y transformándose en demandas dirigidas al propio sistema de gobierno.
Frente a esto, el régimen ha recurrido a una mezcla de censura informativa, amenazas judiciales y represión directa, intentando desarticular el movimiento. A su vez, sectores de la sociedad civil iraní continuaron desafiando las restricciones, impulsando la difusión de contenido que documenta las agresiones sufridas.
La situación en Irán ha generado preocupación en la comunidad internacional, con denuncias de grupos de derechos humanos y llamados de atención desde organismos multilaterales para que cesen los abusos contra los manifestantes. La difusión de estas imágenes y testimonios ha sido clave para que fuera de las fronteras iraníes se conozca la magnitud de la crisis y se exijan investigaciones independientes sobre posibles violaciones de derechos humanos.








