Con entradas agotadas y una grilla marcada por voces santiagueñas, el artista urbano regresa al escenario Atahualpa Yupanqui.
Santiago del Estero late fuerte en la noche de Milo J en Cosquín 2026 Santiago del Estero late fuerte en la noche de Milo J en Cosquín 2026
El año pasado, en la plaza Próspero Molina, Milo J protagonizó uno de esos momentos que no suelen repetirse con facilidad. Congregó a sus seguidores para compartir con ellos su tercer álbum de estudio, "La vida era más corta", lo que se transformó en el preludio perfecto de lo que seguramente sucederá el 1 de febrero, cuando debute en el Festival Nacional de Folklore, de Cosquín.
Las entradas para la novena luna en la que Milo J volverá a subirse al escenario Atahualpa Yupanqui están agotadas. Esa misma noche, se presentarán Peteco Carabajal con Riendas Libres, y Cuti y Roberto Carabajal. Pero tal vez no sean las únicas voces santiagueñas que se hagan escuchar. El adolescente de Suncho Corral, Radamel Stieffel, a quien Milo J descubrió mientras grababa los videos para sus canciones en Atamisqui, ya lo acompañó durante la primera presentación en Cosquín, por lo que podría volver a estar presente.
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En noviembre del año pasado, el changuito santiagueño conquistó a los fans del cantante urbano con "Radamel", la versión que grabó para "La vida era más corta", de Zamba para un bohemio guitarrero. Este último disco de Milo incorpora elementos de trap, folklore argentino, tango, electrónica y estilos urbanos.
La presencia de Milo J en escenarios folklóricos no solo despertó curiosidad, sino también el reconocimiento de referentes históricos del género. El santiagueño Raly Barrionuevo, tras su propia presentación en Cosquín, durante la segunda luna, fue claro al referirse al fenómeno: "Hermoso. Lo que está haciendo Milo me encanta, además está revalorizando la música entre los más chicos. Yo creo que lo hace con un respeto súper genuino. Me encanta Milo. Así que una alegría que esté en Cosquín".
No es un dato menor. En un festival donde la legitimidad se construye con años de escenario y coherencia artística, ese tipo de respaldo habla de un proceso que va más allá de la moda o la novedad. Milo J parece haber entendido que Cosquín no es un lugar para pasar, sino un espacio para escuchar, aprender y dialogar.
El próximo 1 de febrero, con la plaza colmada y la expectativa en alza, Cosquín volverá a ser testigo de ese cruce generacional que redefine los límites del folklore. Y quizás, otra vez, una voz joven del interior profundo, como lo es el suncheño Radamel, encuentre en ese escenario mayor el eco de una canción que sigue viajando en el tiempo.
La jornada de cierre del Festival de Cosquín tendrá, además, otras figuras de peso como Campedrinos, Teresa Parodi, Maggie Cullen y Gauchos Of The Pampa, en una grilla que dialoga con la tradición, la renovación y los cruces inesperados.
Milo J ya expresó en la presentación de "La vida era más corta", que su intención "es homenajear al folklore, a los cantores que dejaron la vida por el género".








