Este hallazgo abre una nueva posibilidad para detectar la enfermedad en fases muy tempranas e intervenir con mayor eficacia.
Identifican señales en la sangre que permitirían anticipar el Parkinson Identifican señales en la sangre que permitirían anticipar el Parkinson
Investigadores han dado un paso significativo en la lucha contra el Parkinson al identificar cambios moleculares en la sangre que podrían señalar la enfermedad antes de que se manifiesten los primeros síntomas motores, como temblores o rigidez.
El estudio comparó a personas sanas con individuos que aún no presentan signos clínicos de Parkinson pero que ya están en una fase "prodrómica", una etapa silenciosa en la que el daño neuronal está en curso aunque no se refleja en síntomas visibles. Según los científicos, se observaron alteraciones en genes relacionados con la reparación del ADN y la respuesta al estrés celular, lo que podría usarse como un indicador precoz de la enfermedad.
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Estas variaciones genéticas parecen ser más pronunciadas antes de que la enfermedad se manifieste clínicamente, lo cual sugiere que los mecanismos de defensa celular ante el estrés y daño en el ADN fallan progresivamente a medida que avanza la enfermedad.
La identificación de estos biomarcadores representa una oportunidad para desarrollar pruebas no invasivas basadas en un simple análisis de sangre. Los investigadores destacan que la capacidad de detectar el Parkinson antes de la aparición de síntomas podría facilitar el uso de tratamientos neuroprotectores en etapas en que todavía hay neuronas por preservar.
No obstante, los especialistas advierten que la sangre ofrece solo una "mirada parcial" de lo que ocurre en el cerebro, y que factores como otras patologías o medicaciones podrían influir en los resultados. Por eso, insisten en la necesidad de validar estos biomarcadores en grupos más amplios y diversos para confirmar su utilidad clínica.
Detectar una enfermedad neurodegenerativa antes de que aparezcan sus señales visibles podría cambiar radicalmente el enfoque terapéutico. Hasta ahora, el Parkinson se diagnostica en etapas en las que ya se ha producido un daño considerable en las neuronas productoras de dopamina, lo que limita las opciones de tratamiento efectivo.
Gracias a estos nuevos indicadores en sangre, los científicos confían en que será posible crear herramientas de diagnóstico temprano, que no solo ayuden a anticipar la enfermedad, sino también a evaluar la eficacia de nuevas terapias dirigidas a frenar su progresión antes de que afecte de forma severa la calidad de vida de los pacientes.








