Por Leonardo Innamorato
¿A qué se debe el fenómeno del auge y consumo de los libros de autoayuda? ¿A qué se debe el fenómeno del auge y consumo de los libros de autoayuda?
Es notable sobre todo en estas dos últimas décadas encontrarse en las librerías, -y personalmente cuando viajo en las habitaciones de departamentos y hostels- algunos libros denominados de autoayuda o de crecimiento personal espiritual. Según los últimos datos, aumentaron en ventas un 40% y catapultado por la pandemia y la fama que despiertan algunos autores que las editoriales promocionan.
Los campos de temática del conocimiento aquí, parecieran rozar con el umbral del terreno de lo psicológico, lo filosófico, lo sociológico y las interpretaciones personales de los autores.
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Estas observaciones y cifras despertaron mi curiosidad, en explicar de forma más o menos racional, una regla habitual en los sociólogos, "el de saber distinguir en cifras desviaciones cuando lo normal pasaría a ser patológico", aquí claro está, en el mejor de los casos, quizá una disparidad a comparación con otros géneros.
No es mi propósito en esta reseña, justificar si estos libros sirven o no, a tal efecto lo considerarán sus consumidores según sus experiencias. Hay de todo en la viña del Señor en el campo de la escritura y del conocimiento humano. No tienen verificación empírica y científica. Una premisa sociológica, diría que en tiempo de crisis los libros de autoayuda florecen por doquier. Estos ejemplares sirven en todo caso como un perfecto anestésico para una situación actual, pero no como un remedio para la enfermedad.

El perfil de algunas personas, o por alguna que otra razón están con la depre, llevar a buscar ayuda, pudorosamente antes que acudir a un profesional de la psicologia o la medicina, a realizar una pesquisa en algún protocolo que les diga cómo proceder. Y aquí, no hay un patrón o perfil en cuanto a clases sociales, los consumen desde las clases pobres, medias, pasando por profesionales y personas de sectores privilegiados. Pero veamos con más precisión esta alquimia de la felicidad que pregona este género.
Encontrarse en ellos las recetas mágicas para sobrellevar una vida con el estrés que producen estos tiempos en los centros urbanos, es la clave para interesarse en ellos y leerlos. Palabras tales como "emocional", "sanar", "nueva etapa", etc están a la orden del dia en los postulados que suelen prometer personas a las cuales a través de una experiencia dejaron atrás algún tipo de mal o sufrimiento.
Entre los tópicos que abordan, el budismo, la meditación, positivismo, vida sana y saludable, superación personal. En otras palabras, "la búsqueda de una luz que ilumine el camino y saque al individuo del atolladero vital en el que se encuentra es la principal causa del éxito de estas obras", según consideraciones de la psicóloga Carme Serrat. El estrés de la vida moderna, el trayecto de vida (siempre de manera insatisfecha), una ruptura traumática con alguna pareja, la pérdida repentina de un trabajo, o la incertidumbre de elegir una carrera u ocupación, hacen que las personas entren en una encrucijada a la cual recurrir a este tipo de libros.
Personas a la cual el ego y la confusión en un momento de su vida terrenal parece haberle hecho un quiebre, un propósito a la propia existencia y la crisis de las religiones ayudan a explicar este auge. Fue notable a partir de la década de los convulsionados años 60, que empezaron a emerger en las bateas de las principales librerías de los Estados Unidos en ciudades como New York, Boston y Filadelfia.
Esto debido a una serie de factores y fenómenos propios de esos tiempos, guerra de Vietnam, el mayo francés, el feminismo, hippismo y vida en comunidad y acusaciones a que la vida urbana y el excesivo trabajo, había hecho que al hombre se lo comience a pervertir. Asomaba aquí: Los problemas sociales urbanos del siglo XX.
Desde lo filosófico y existencial, florecieron como reguero de pólvora algunas interpretaciones o paradigmas de volver a vivir en comunidad, elegir lo natural por sobre lo artificial o lo híbrido; la búsqueda del autoconocimiento y la búsqueda de la verdad, para dejar de estar con la soga al cuello del pernicioso modo de vida occidental que llevaba el hombre por ese entonces.
Ahora al rubro de las ficciones, las novelas o las recetas de cocina, empezaba a asomar el de la cultura del "autoayuda". Y por nombrar algunos, "Tus zonas erróneas" de Wayne Dier (1.976), "El poder del ahora" (1.997) de Eckhart Tolle, o "El Secreto" escrito por Rhonda Byrne (2.005) -entre tantos-, nos relatan experiencias personales de estos autores para sobrellevar una mejor vida.
Esos libros -en su mayoría- están escritos por psicólogos, médicos, psiquiatras o sociólogos-, dentro del cual aportan experiencias y hasta conceptos novedosos como ser rutinas de respiración o meditación, frases para repetir a manera de oraciones esquemas para sobrellevar a cabo crisis y problemas de personalidad y hasta protocolos para romper con hechizos, malas energías o maleficios autoistalados.
Aquí no apelan a un poder supremo celestial, sino a las "energías del universo", a las buenas vibras, al "si te lo propones, lo tienes ahora y ya", "el cambio que buscas empieza dentro de ti"; en efecto, hacen que estos convencionalismos adoptados por sus lectores, vayan internalizando estas frases mágicas o eclipsares de las experiencias del quien los escribe y los presenta como un conjuro divino.
Conclusiones personales
Viendo esta encrucijada en el cual nos encontramos; -irónicamente os diré- en este laberinto existencial de que si me lleva al absurdo o no, si pienso que mi vida es una simulación o está predestinada, he de entrelazar al sendero de la búsqueda de la ansiada felicidad que nos venden en "Hollywood" y el último design del mercado; apelaré a los intelectuales filósofos, al estoicismo, a los gurúes de los astros, a los novedosos couchs posmodernos, a algunos psicólogos lúcidos y capaces, sumado al manejo de mis emociones.
En lo personal, darle la razón a Nacha Guevara o Jane Fonda sería una falacia demodé; los gimnasios o algún tatuaje que marque una nueva etapa y eleve el ego están a disposición de las personas. La vida es terriblemente dialéctica y nos olvidamos que a veces nos influencian modas pasajeras, comparaciones con otras personas, o el estar pendientes de estereotipos equivocados. Pues está en cada uno de nosotros, en el momento de nuestras vidas nos encuentre seducidos por algún traspíé existencial o por curiosidad, escarbar algunas argumentaciones de esos afamados libros de autoayuda.
Y quizá me equivoque, -en una pasajera debilidad mental-, apele a ciertos conjuros o hechizos, (occidentales u orientales) buscando grimorios y cayendo en la credulidad en desmedro de mi propia seguridad, y manera de ser. Aqui he de apelar a frases tales como "dinero, dinero ven a mí, si lo quiero lo tengo".
Ante el auge de estos placebos de la posmodernidad, practicar la perseverancia y enfocarnos en buscar nuestro objetivo propuesto, no nos vendría nada mal. Y tal vez me sume al equipo de los exitosos y autores que propongan que vivir la vida siendo uno mismo, trabajando, siendo positivo, siendo una buena persona, el Dios de este universo me siga ayudando individualmente en el manejo de mis emociones.








