Por Lic. Nadia Soledad Trejo.
El moderno escape de un contexto socio-cultural real: "Los Therian" El moderno escape de un contexto socio-cultural real: "Los Therian"
"Las máscaras son expresiones fijas y ecos admirables de sentimientos a un tiempo fiel, discreto y superlativo. Los seres vivientes, en contacto con el aire, deben cubrirse de una cutícula y no se puede reprochar a las cutículas que no sean caparazones". Sostiene en su libro "La presentación de la persona en la vida cotidiana", el sociólogo y escritor canadiense Erving Goffman.
Las palabras y las imágenes son como caparazones: partes integrantes de la naturaleza humana que en igual medida, se dirigen directamente a los ojos y están más abiertas a la observación de todos.
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La expresión "Therian" del griego th?rion, aparece en el contexto bíblico con en el Nuevo Testamento y significa "animal salvaje". En la actualidad, fuera de ese contexto, se usa dicho término para describir a personas que sienten una conexión profunda o una identidad espiritual-psicológica con un animal específico. Esta comunidad o tribu abraza la creencia espiritual de haber sido un animal en su vida pasada, incluso afirman experimentar recuerdos o sueños de esa vida, en los que reviven comportamientos como cazar o volar.
Tomando la beta sociológica y para referirse al fenómeno social en cuestión, es conveniente que sea tratado desde disímiles aristas. Para entender su análisis, es relevante advertir sobre el tipo de socialización primaria que recibió la persona: de qué modelo de familia proviene, que valores y principios morales le inculcaron en su infancia, que escenarios sociales o hechos reales tuvo en su vida y bajo qué normas de comportamiento, fue estableciendo o constituyendo la personalidad en la adolescencia.

Mientras que en la llamada educación formal o también conocida por los sociólogos como el proceso de socialización secundaria; donde el individuo solo afianza esas conductas culturales o pautas de comportamientos asimiladas en el entorno familiar y en donde consolida su personalidad, ya que entabla relaciones con sus pares y enfrenta otros escenarios del mundo socio-cultural.
Es una identidad interna, psicológica o espiritual. Se habla de instintos, comportamientos o una sensación de reconocimiento que no saben explicar con palabras normales. Dado el punto de vista socio-económico, predomina el nivel o estatus social que presenta o atraviesa actualmente el sujeto. Para ser más explícito que necesidades económicas puede o no, estar viviendo el mismo.
En el escenario teatral se presentan hechos ficticios; en cuanto al escenario de la vida: muestra hechos reales, que a veces no están bien ensayados o desempeñados, o sea roles no alcanzados. Pero hay pautas a tener en cuanta: en el escenario el actor se presenta, bajo la máscara de un personaje, ante los personajes proyectados por otros actores y el público constituye el tercer partícipe de la interacción, un partícipe fundamental, que sin embargo no estaría presente, si la representación escénica fuese real.
En la vida real, estos tres participantes se condensan en dos; el papel que desempeña un individuo se ajusta a los papeles representados por los otros individuos presentes, y sin embargo estos también constituyen el público. Para ser más claros, se explica que cada individuo utiliza y adapta distintas fachadas o máscaras, ante diversas personas, contextos y escenarios sociales.
Cuando un individuo llega a la presencia de otros, sean desconocidos o no; estos tratan por lo común de adquirir información acerca de él o de poner en juego lo que ya saben de él. Les interesa su status socioeconómico general, el concepto de sí mismo, la actitud que tiene hacia ellos, sus competencias, su integridad, su forma de vida. Aunque parte de esta información parece ser buscada casi como un fin curioso, por lo general hay razones muy prácticas para adquirirlas.

Tener o conocer información acerca de un individuo ayuda a definir la situación, permitiendo a los otros saber de antemano lo que él espera de ellos y lo que ellos pueden esperar de él. Así informados, los otros sabrán cómo actuar a fin de obtener de él, una respuesta determinada.
Entonces al hablar del fenómeno social de "los therian", no es más que reconocer una forma vigente de ocultar: la vida personal pasada, presente y se sugiere pensar en la inexistencia de este formato en un futuro. Si no se estaría, ante amenaza del avance de la interacción y la retroalimentación social, que ya desde este siglo se mantuvo en peligro por el uso de todos los dispositivos digitales y por el intercambio de intereses humanos.
Dialogar sobre el fenómeno therian, es reflexionar sobre "alguien que quiere olvidarse y dejar de lado su mundo real, su situación o crisis económica, sufrimientos, metas no cumplidas, hechos sociales desfavorables en cualquier etapa vivida". Sentirse un animal o mascota, es un justificativo para "aliviar" todos aquellos acontecimientos que marcaron al individuo; lo serio es el estancamiento que se produce en todos los aspectos de vida, por el tiempo que dure esa fachada o máscara, bajo la que se esconde el sujeto que la práctica.
Pero se puede decir porque no lo hizo antes o tal vez lo hizo con otro perfil que no tuvo éxito; al sentirse un animal se puede experimentar de la atención, cuidado y afecto que manifiesta por ejemplo un perro dentro de un hogar. Hay personas que les cuesta demasiado exteriorizar y contarles al mundo, quienes realmente son y con el uso de disfraces se les facilita o desinhiben su accionar, pero al mismo tiempo están pidiendo ayuda porque solo demuestran una escapatoria momentánea, ante una circunstancia no superada y que afecta el proceso de socialización.









