Por: Eduardo Galak
La identidad se diseña. Cuerpo, identidad y época en el fenómeno therian La identidad se diseña. Cuerpo, identidad y época en el fenómeno therian
El therianismo es un fenómeno en el que algunas personas se identifican, en un plano subjetivo o espiritual, como no completamente humanas sino animales lobo, gato, zorro, entre otros. El término proviene del griego th?rion (bestia salvaje). No implica necesariamente que alguien crea biológicamente que es un animal, sino que se trata de una forma de autoidentificación.
Tampoco es algo completamente nuevo. Las mezclas entre lo humano y lo animal existen desde hace milenios: en chamanismos, en mitologías de transformación como los hombres lobo, en el mundo literario fantástico, en figuras híbridas e incluso en imágenes rupestres. La propia antropología habla de therianthropía. Como fenómeno organizado contemporáneo, sin embargo, comienza a tomar forma en foros de internet de los años 90, y gana fuerte visibilidad en la última década a través de redes como TikTok e Instagram. Lo nuevo no es la idea de lo humano-animal, sino la posibilidad de encontrarse entre pares, formar comunidad y volverse visibles en el espacio público.
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El tema suele aparecer en los medios cuando hay conflicto por ejemplo, cuando alguien intenta imponer su identidad a otros o cuando ocurre una agresión, pero mientras se mantenga en espacios de pares casi no genera fricción. Más allá de casos puntuales, el fenómeno permite pensar algo más profundo sobre nuestra época. Vivimos en un momento en el que la idea de "humanidad" ya no funciona automáticamente como símbolo de progreso o valor universal. En ese contexto, no deja de ser interesante que algunas personas encuentren en lo animal una forma de expresión. Mientras que a los humanos se nos exige productividad, coherencia o éxito, nadie les pediría lo mismo a los animales. Al mismo tiempo, humanizamos cada vez más a nuestras mascotas: las tratamos como hijos o hijas, les atribuimos emociones y personalidad. Hay un cruce cultural significativo: una fuerte humanización de los animales y, en paralelo, una cierta animalización simbólica de lo humano.
Finalmente, el therianismo expone un cambio profundo en la manera en que entendemos la identidad. Durante mucho tiempo, la identidad se construía en comunidad: uno era, en gran medida, lo que hacía. Muchos apellidos provienen de oficios. La identidad estaba ligada a trayectorias sociales compartidas. Hoy, en cambio, la identidad parece vivirse cada vez más como elección individual. No solo se construye: se diseña, luego se muestra. En una cultura de perfiles y avatares digitales, el "yo" puede editarse y presentarse de distintas maneras.
Algunas identidades funcionan como una máscara que se pone y se quita según el contexto. Esto también interpela a la educación y al modo en que entendemos el cuerpo: si la educación del cuerpo fue tradicionalmente pensada para ocupar un lugar en la comunidad o ejercer determinada funcionalidad, hoy muchas veces se produce como un espacio de autoexpresión personal. ¿Qué rol deben cumplir las instituciones educativas en la formación de identidades? ¿La escuela forma identidades o acompaña elecciones individuales? ¿Qué significa educar el cuerpo cuando la identidad se vive como algo que se puede definir personalmente?
El therianismo no es un fenómeno masivo ni nuevo, pero sí nos dice algo sobre nuestra época: la crisis de lo universal, el avance del individualismo y el desplazamiento simbólico entre lo humano y lo animal. Más que discutir si alguien "es" un animal, el punto interesante es qué dice de nuestra época que cada vez más personas sienten que pueden y deben diseñar quiénes son y disfrazarse como quieren ser.








