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EL LIBERAL . Santiago

De la varicela al herpes zóster: la clave sigue siendo la vacunación

Por la Dra. Ana Julia Fernández Álvarez, docente del Departamento de Biotecnología y Alimentos e investigadora del Instituto de Tecnología de UADE.

11/03/2026 11:17 Santiago
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Durante 2025, el Ministerio de Salud alertó sobre la reaparición de brotes de enfermedades prevenibles mediante vacunación, como sarampión, coqueluche y varicela. Este fenómeno se vincula principalmente con una disminución en las coberturas de vacunación en niños y jóvenes, una tendencia que preocupa a las autoridades sanitarias. En este contexto, el herpes zóster se ha convertido en uno de los temas que vuelve a ocupar un lugar central en la agenda de salud pública. No se trata de un virus nuevo ni de una infección emergente, sino de una enfermedad conocida desde hace décadas cuya relevancia ha aumentado en los últimos años.

La varicela es una enfermedad causada por la infección primaria con el virus varicela-zóster, altamente contagiosa y que ocurre generalmente en la infancia. Una característica distintiva de este virus es su capacidad de permanecer en estado latente en el organismo durante muchos años. Con la edad, y a medida que el sistema inmune se debilita de forma natural, el virus puede reactivarse y dar lugar al herpes zóster, también conocido como culebrilla, una condición que se presenta con mayor frecuencia en personas mayores de 50 años. 

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A diferencia de la varicela, el herpes zóster no es contagioso como una infección nueva, aunque puede transmitir el virus a personas susceptibles, que desarrollarán varicela y no herpes zóster. Durante mucho tiempo, incluso, fue considerado una enfermedad pasajera. Sin embargo, hoy se reconoce que puede provocar dolor intenso y persistente, que en algunos casos se prolonga durante meses o incluso años, una condición conocida como neuralgia postherpética. Este dolor crónico puede afectar el descanso nocturno, el estado de ánimo y la autonomía de las personas, impactando de manera significativa en su calidad de vida. Un aspecto poco conocido es que el inicio del herpes zóster suele manifestarse con dolor localizado, ardor u hormigueo en una zona específica del cuerpo, incluso días antes de que aparezca la erupción cutánea característica. 

En Argentina, la vacunación contra la varicela es obligatoria para los niños desde el año 2015. Por este motivo, la gran mayoría de los adultos actuales cursaron la infección primaria por el virus varicela-zóster durante la infancia y, en consecuencia, con el paso del tiempo y el debilitamiento progresivo del sistema inmune, existe una probabilidad no despreciable de que desarrollen herpes zóster. La vacuna contra la varicela contiene una versión atenuada del virus, es decir, un virus debilitado pero capaz de inducir una respuesta inmune protectora. 

Se ha demostrado que los niños vacunados presentan una menor probabilidad de desarrollar herpes zóster en comparación con quienes contrajeron la varicela de forma natural. En este sentido, es esperable que dentro de 40 o 50 años los futuros adultos, vacunados durante la infancia, presenten un menor riesgo de padecer esta enfermedad, que incluso podría transformarse en una afección poco frecuente. Además, un efecto benéfico no previsto ha sido descripto en un reciente estudio publicado en The Lancet Neurology. En este trabajo se analizaron casi 230.000 casos clínicos de adultos mayores de Canadá que recibieron la vacuna contra el herpes zóster con virus vivos atenuados. El resultado fue sorprendente: la evidencia sugiere que esta vacuna previene o retrasa la aparición de demencia, una enfermedad que no está, a priori, directamente relacionada con el virus en cuestión. Estos novedosos hallazgos refuerzan la idea de que la vacunación no solo funciona como profilaxis de infecciones, sino que también podría tener beneficios más amplios sobre la salud a largo plazo.

Por otro lado, actualmente se dispone de una vacuna recombinante (Shingrix®) indicada para adultos mayores de 50 años, diseñada específicamente para prevenir la aparición del herpes zóster y sus complicaciones. Este tipo de vacuna se desarrolla mediante técnicas biotecnológicas que permiten producir una porción específica del virus, capaz de activar la respuesta inmune. Su indicación es independiente del antecedente de varicela o de la vacunación previa, lo que la convierte en una herramienta clave en un contexto de envejecimiento poblacional.

Ante este panorama, resulta evidente que el acceso a nuevas tecnologías y a estrategias de vacunación adecuadas a cada etapa de la vida es fundamental para enfrentar enfermedades infecciosas que hoy adquieren una relevancia creciente. Incrementar y sostener altas coberturas de vacunación no solo permite reducir la incidencia de estas afecciones, sino también minimizar sus complicaciones y su impacto en la calidad de vida. Vacunarse no es únicamente una decisión individual, sino un acto solidario y colectivo que contribuye al cuidado de la salud de toda la sociedad.

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